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ALFIO BASILE NO ES GARANTÍA TÉCNICA EN LA SELECCIÓN DE ARGENTINA

Publicada el 13 de octubre de 2007 / 16:00 hora de Buenos Aires

ALFIO BASILE NO ES GARANTÍA TÉCNICA EN LA SELECCIÓN DE ARGENTINA 

En los minutos previos al enfrentamiento entre las selecciones de fútbol de Chile y la Argentina, las dudas se acrecientan frente a la conducción técnica del equipo del Río de la  Plata. Dudas que se cristalizaron en el último partido de la Copa América, cuando Brasil aplastó a sus tradicionales rivales y los dejó sin fútbol, o, lo que es lo mismo, desnudó a los argentinos dejándolos impotentes ante un planteamiento técnico vigoroso, sagaz y moderno: jugar con el rival al gato con el ratón, disolviendo sus esquemas e inhibiendo respuestas e improvisación que evite la asfixia inevitable.   

Escribe: Rubén HIDALGO 

Es por eso que cuando se trata de enfrentar a Chile con la Argentina y ante una disposición táctico-estratégica como la que puede disponer Marcelo Bielsa contra los argentinos, afloran  las limitaciones de concepción futbolística del equipo rioplatense, que no son otras que la estrechez y anacronismo de visión del técnico albiceleste. Ese ingrediente de la confrontación es lo que hace más intenso el “factor Bielsa” que se incluye en este partido y la emotividad no exenta de tensión que lo enmarca.

Los argentinos consideran a  Bielsa como un técnico fracasado aunque reputado con holgura por su back ground, nunca desmentido, y el estilo dinámico que impone a sus equipos. En eso, mucho se parecen Bielsa y Basile. En las últimas horas se ha tratado de negar que esta batalla deportiva es entre técnicos, pero como la sombra del fracaso campea sobre ambos, ello hace inevitable mirar a los directores técnicos con la ceja levantada. Solo se trata de saber ahora quién de los dos fracasa más.  

La última Copa América lo ha demostrado.  La vitrina de la AFA, en Buenos Aires, sigue esperando, desde hace años, grandes títulos que no llegan: Basile ganó las últimas copas América, hace más de quince años y Bielsa ganó un oro olímpico que parece magro, no obstante su importancia y el hecho de que  Brasil nunca lo ha alcanzado, debido a que el ciclo Bielsa tenía mayores horizontes, para los mundiales de mayores y dejó a la Argentina en los niveles del Mundial Chile 62.  

Pero ocurre que Basile muestra mayores precariedades de formación y actitud que las exhibidas por Bielsa y lo que transmite el primero a sus jugadores, al contrario de Bielsa, es la semilla del fracaso. Se ha señalado que el bronco exjugador argentino de los años 60 está más emparentado, en lo psicológico, con la actitud del tanguero porteño de los años 40, que no comprende la música de Astor Piazzola, o las propuestas poéticas de Fito Páez. 

Es por ello que, se comenta, le dice a sus muchachos antes de los partidos, “hagan lo que saben”, como si eso fuese suficiente para triunfar. Sobre todo, cuando se enfrenta a un grande, momento en cual los “huevos” siguen siendo universales y necesarios pero, ante los planteamientos técnicos actuales, ya no son suficientes. 

Ocurre además que, dicen los entendidos, Basile es un “viejo alcahuete” con sus hombres. Vale decir, un personaje anticuado, capaz de hacer compinchería con sus jugadores en momentos en los que se necesita de una recia disciplina. En otras palabras, Basile es lo que los argentinos veteranos llaman un “tipo gaucho”, capaz de hacer favores de dudosa aceptabilidad y mostrar una laxitud indebida que pone en riesgo los objetivos de conjunto. 

Eso se vio en el mundial del año 1994, en los Estados Unidos, cuando fue Alfio Basile el que permitió, en la intimidad de su Selección, la presencia permanente de hombres que sostenían y estimulaban las debilidades de un Maradona, que aportó al fracaso del grupo argentino en esa experiencia.    

La permisividad también se vio en la última Copa América, la de Venezuela, cuando la piscina en familia y el despliegue mediático en las horas preliminares al compromiso final con Brasil, además del triunfalismo anticipado, contrastaban con la férrea disciplina y restricciones que el  técnico “Dunga” impuso a sus  subordinados. La mentalidad europea con la que verticalizó el brasileño a su equipo, unido a una táctica desvertebradora del juego contrario, hicieron el resto al día siguiente.  

En esa negra jornada de la selección rioplatense, hace apenas dos meses, Alfio Basile mostró que se encuentra aferrado a los anacronismos y que es impotente para improvisar respuestas, cuando sus estrellas se quedan sin fútbol ante la demolición táctica de un rival que depura su arte táctico vigente sin olvidar las florituras, cuando son necesarias.  

Ni siquiera los conjuros del inefable Rubén Oswaldo “Panadero” Díaz  -otro anacronismo de Basile- resultaron como salida, ante la carencia de recursos para responder a un Brasil que ni siquiera necesitó, en la ocasión, de genialidades. Las cuentas fueron simples: fútbol moderno ante estrellas anuladas y sin propuestas tácticas alternativas. Esas flaquezas sustantivas son las que hacen dudar de una Argentina llena de jugadores luminosos pero sin  cabeza de conjunto, en la propuesta estratégica del principal responsable: su director técnico. Esto incluso aunque hoy, a despecho de estas consideraciones, lograse triunfar ante Chile (aresprensa.com).

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Rubén HIDALGO

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