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APORTE SUSTANTIVO A COLOMBIA EN LA EXISTENCIA DE UN CENTENAR DE BIBLIOTECAS

Publicada el 06 de mayo de 2008 / 16.35 hora de Bogotá 

Japón fue más que un especial invitado de honor

 

APORTE SUSTANTIVO A COLOMBIA EN LA EXISTENCIA DE UN CENTENAR DE BIBLIOTECAS

 

 

Hace un siglo, el país del Sol Naciente inició sus relaciones con Colombia. En ese momento, el entonces remoto imperio comenzaba a asomarse al mundo con aspiración de gran potencia: poco tiempo antes, en 1905, la Armada japonesa al mando del almirante Hiehachiro Togo, había hundido a la flota rusa en el Pacífico, en el estrecho de Tsushima,  frente a Puerto Arturo. Pasadas dos guerras mundiales y todas las contingencias traumáticas o felices del paso de cien años, la presencia de Japón sigue vigente con fuerza para los colombianos, no solo en la reconocida calidad de los productos de su industria y en una laboriosa inmigración que contribuyó a la modernización del Valle del Cauca, en el sureste del país. También, aparte de esa estela, el Japón ha desarrollado en las últimas décadas una vigorosa cooperación cultural con Colombia. Más de 20 programas de cooperación se  realizan en todo el territorio colombiano y ese ejercicio en las relaciones de los dos países ha favorecido la expansión de las bibliotecas públicas. Ese es el perfil del país que fue  invitado de honor a la Feria del Libro de Bogotá en el año 2008.

El presidente de la Cámara del Libro de Colombia, expresó a ARES la importancia que ha tenido para el encuentro de este año, la presencia del Japón.

 

 

Entrevista: Martha Liliana ROMERO RICO

 

Este año, en forma similar a lo realizado en la edición 2007 de la Feria cuando se rindió homenaje a Gabriel García Márquez, se conmemoró el sesquicentenario del escritor paisa (de la región de Antioquia, Colombia) Tomás Carrasquilla. Esto, en el marco del contenido de un eslogan propiciado por la Feria, sobre el hábito de la lectura, antepuesto a una oralidad que, de manera tácita, promueve el error de las costumbres ágrafas: sin lectura -fue la idea del eslogan-  tarde o temprano escasean las palabras.

El presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana del Libro, Moisés Melo González,  expresó, en los días previos al inicio del principal encuentro cultural anual de Colombia, que fue el propio embajador japonés quien consideró que la Feria del Libro era el mejor escenario para la celebración del centenario de relaciones entre Colombia y la potencia asiática.  

Japón es un país que mantiene con Colombia un esquema de cooperación de alto relieve en el plano cultural -señaló Melo- pues tiene más 20 programas de apoyo en este ámbito. Una de esas expresiones de apoyo se manifiesta en las bibliotecas públicas. El Japón ha apoyado a un centenar de centros abiertos de estímulo a la lectura -con precisión, son 99 bibliotecas- entre ellas, una que recibió el Premio Nacional de Arquitectura.

Dentro de ese esquema Tokio aportará, además, un "biblio-bus" para la Red de Bibliotecas del Distrito. Japón tiene una vigorosa industria editorial que en cifras dice de la publicación anual de 76.000 nuevos títulos, en cifras del 2005, lo que indica la aparición de 209 nuevos libros por día. El país invitado tiene en su territorio cerca de 20.000 librerías y siete mil de ellas están afiliadas a la Federación de Vendedores de Libros del Japón. Esas bocas de expendio están respaldadas por la producción 4.200 compañías editoriales. 

 

LOS CRONISTAS DE INDIAS

 

Aparte del exotismo relativo que significa la presencia del Japón en esta nueva edición de la feria del libro, la presencia de los "nuevos cronistas de Indias" fue  uno de los programas especiales que se prepararon para la pasada presentación ferial. El acontecimiento hizo alusión y paralelo con la importancia de los tradicionales cronistas de Indias, quienes dieron al mundo las primeras noticias sobre la existencia de un nuevo Continente. La intención fue reunir a los maestros y a los jóvenes cronistas americanos.

 

América se conoció por los escritos de los cronistas que la visitaron en tiempos de la conquista y la colonia. Hoy hay una serie de escritores y periodistas que mantienen la tradición de la crónica -afirma Melo- a pesar de que el espacio en los medios tradicionales se ha reducido para ellos. A pesar de la reducción de las posibilidades de publicación ellos siguen escribiendo crónicas que se difunden en libros y como tales circulan por el mundo.

El presidente de la Cámara del Libro no dejó por fuera sus propios gustos, en el momento de hacer alusión a las líneas general del gran encuentro cultural que tuvo por escenario a la capital colombiana.

El autor que impactó mis primeros años de juventud fue Bertolt Brecht -dijo Melo a ARES-  después llegó Jean Paul Sartre, muy importante para mi generación. Me sedujo desde esa época este maestro de la filosofía existencial. Nunca perderá vigencia una recopilación de artículos y prólogos que son en verdad magníficos ensayos sobre otros libros, sobre lecturas hechas por Sartre. La publicación apareció bajo el título de Situaciones y recoge varios escritos de Sastre. Hace poco leí El Cuaderno Dorado, de la Nobel Doris Lessing. Me parece un libro espectacular. Es un libro espectacular, una construcción imponente sobre la condición femenina.

 

Thomas Cahill, uno de los autores invitados a la XXI Feria del Libro de Bogotá, es también un escritor de referencia para Moisés Melo González. Por eso se expresó con términos de elogio a la obra Navegando en un Mar de Vinos,  un libro que hace una nueva descripción del aporte de la cultura griega al mundo contemporáneo y forma parte de una serie de trabajos literarios de Cahill, sobre temas religiosos y de las raíces antropológicas de Occidente.  

En el inicio de esta feria, el 23 de abril, Bogotá cedió a Ámsterdam la condición de Capital Mundial del Libro, según determinación de UNESCO. Es esa fecha, que corresponde al Día de la Lengua y también del libro y de los derechos de autor, la que eligieron varias empresas colombianas para regalar libros a públicos que se consideraron especiales en la intención de estimular la lectura: obreros, estudiantes y niños registrados en bibliotecas.

Queremos que ese día, el 23 de abril -enfatiza Melo- se incluya en el calendario personal de los colombianos como una fecha de celebración importante. Un día especial del año para compartir un libro con los hijos, los amigos, los esposos, los novios o los amantes. La relación con el libro debe convertirse en un acto de afecto y solidaridad compartida, de goce y utilidad que hace crecer (aresprensa.com).

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Martha Liliana ROMERO RICO

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