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BERLINALE PREMIÓ A HUNGRÍA

Publicado el 18 de febrero de 2017 / 21.00 horas, en Bogotá D.C.

BERLINALE PREMIÓ A HUNGRÍA

Hace una semana larga, cuando empezó el célebre festival de cine berlinés, todo señalaba que la situación política mundial le pondría condimento y puntos esenciales en el desarrollo a las presentaciones. Incluso se aventuró que serían vistos filmes que pondrían de relieve la alarma que existe sobre lo que sobrevendrá en el mundo para el inmediato futuro. En efecto, eso ocurrió desde el primer momento y los ataques a Trump no demoraron desde los primeros momentos. Por ejemplo, en eso de considerar que el actual mandatario norteamericano está sobrevalorado, en una paráfrasis a lo dicho por Trump sobre Meryl Streep. Eso lo dijo la cabeza del festival berlinés Dieter Kosslick, al abrirse el certamen. Streep fue la presidenta del jurado en la edición de 2016, cuando nadie esperaba que el andamiaje geopolítico mundial tuviese la deriva que tuvo en los meses recientes. En la sesión definitiva, el premio mayor, el Oso de Oro, se lo llevó la húngara Ildikó Enyedi, por la obra “On Body and soul”.

Los dieciocho aspirantes al Oso de Oro berlinés tuvieron en esta ocasión la mirada muy crítica de Paul Verhoeven, como presidente del jurado, y su desafío se asentó en la idea de que la puja fuese controversial en lo que hace a temáticas abordadas y en tanto expectativa que “no ocurre con frecuencia en este tipo de eventos”. Esa intención apareció con el filme que abrió la competencia, “Django”, del francés Ètienne Comar, y se cerró con un trabajo fuera de competencia que evoca la saga de XMen y como un aparente cierre de esa serie, con un fuerte cuestionamiento a las posiciones radicales y autoritarias que parecen enseñorearse en esta hora del mundo: “Logan”. La primera recoge la historia del gitano guitarrita Django Reinhardt quien afrontó la persecución del nacionalsocialismo en tiempos de guerra, en tanto que la segunda hace un paralelo sobre la discriminación y los “muros” que se pretenden levantar, como razón de Estado y para evitar la contaminación de aquello que es “diferente”.

El transcurrir del festival estuvo marcado por un cierto rechazo a la calidad de los filmes que se presentaron. A contrapelo de las exigencias iniciales por parte del presidente del jurado, lo cierto es que un puñado de buenas producciones sacaron la cara ante la expectativa previa. El director Aki Kaurismäki con “The Other side of hope” fue uno de esos filmes que hizo méritos por el pasaje a Berlín. La presencia de Alex de la Iglesia estuvo por fuera de concurso con su propuesta de “El Bar”, que como siempre ocurre con su labor, tuvo voces controversiales para una trama que pretende ligar miedo y cotidianidad entre protagonistas de diferentes estratos sociales. En la lista también aparecieron la portuguesa Teresa Villaverde y su “Colo”, como la historia de un grupo familiar golpeado por las angustias económicas y al borde de la disolución. También estuvo en esa relación de exhibiciones -después de casi dos décadas de ausencia- Volker Schlöndorf, aquel de “El Tambor de hojalata”, con “Return tomontauk”. 

El oro más importante fue para la cineasta húngara Ildikó Enyedi por una película que, si bien no causó grandes impresiones, sí tuvo lo suficiente para el reconocimiento a una larga carrera detrás de cámaras y un lauro que se suma a otras apariciones esporádicas, pero nada casuales en este tipo de encuentros universales. Enyedi ya había sido galardonada en Cannes en el año de su aparición, 1989, y también formó parte del jurado en Berlín, en la edición 1992 de la Berlinale de la que hoy se marcha premiada con el oro máximo. La historia del filme narra la relación distante de dos seres solitarios y de pocas palabras en un matadero de reses, quienes comparten las mismas imágenes oníricas cada noche. La trama roza la tradición de los filmes policiales y es al tiempo una suerte de homenaje a lo surrealista y a la complejidad psicológica que puede haber en cada uno de los seres que se niegan o tienen dificultades de compartir sus vivencias con el entorno inmediato que determina sus vidas.

Sebastián Lelio - Plata Ildikó Enyedi - Oro

                                                                                            

El segundo galardón principal de Berlín fue para el senegalés de ascendencia guineano portuguesa, Alain Gomis, quien llegó con “Felicité” y se llevó el Gran Premio del Jurado, como un reconocimiento especial al cine africano y con una historia de drama cotidiano sobre una madre y su hijo de 14 años, en el Congo de hoy, aún traumatizado por la continuidad de injusticias y asimetrías sociales.  El Oso de Plata fue para el realizador finés Aki Kaurismäki, quien llegó al festival alemán con una de sus tradicionales historias que retratan vivencias de las clases sociales más desfavorecidas del norte de Europa. El trabajo de Kaurismäki fue por la mejor dirección de “The Other side of hope”, que retrata el drama de los refugiados y su lucha por la supervivencia y un lugar en sociedades refractarias a la presencia de los extraños. El Oso de Plata al mejor actor se lo llevó Georg Friedrich, por su protagonismo en “Bright nights”, al tiempo que el lauro plateado a la mejor actriz fue para Kim Minhee, por su interpretación principal en “On the beach at night alone”.    

Chile levantó la mano por América Latina, pues “Una Mujer fantástica” de Sebastián Lelio se alzó con el Oso de Plata al mejor guión. El director austral no es un aparecido en estas lides. Ya en 2013 había presentado también en Berlín a su “Gloria”, con galardón áureo a la mejor actriz (Paulina García) y aplausos. Ahora repite, con libro de Gonzalo Maza, su obsesión por las historias de mujeres o por quienes optan ser mujeres. Esta película es una descripción con gran espesor emocional sobre un episodio en la vida de una transexual y los rechazos sempiternos de la sociedad que la enfrenta y señala por un delito que no cometió. Aparte del ápice de Lelio en esta Berlinale, edición 67, los latinoamericanos llegaron con realizaciones fuera de concurso entre producciones de Brasil, Argentina, México, Perú y los destacados chilenos. Participaron de la competencia principal y en secciones paralelas, estas últimas sin grandes aspiraciones hacia los rubros principales, salvo la apuesta ganadora del chileno (aresprensa).   

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