logo_aresprensa_notas
BOFETADAS AL PAPA

Publicado el 22 de enero de 2018 // 17.40 horas, e Bogotá D.C.

Doxa *

BOFETADAS AL PAPA

No fueron pocos los que lo tenían previsto, aun cuando por lo aventurado no se animasen a decirlo: la visita de Francisco a Chile sería compleja y conflictiva. Varios factores le daban pie al pronóstico, el triunfo de Sebastián Piñera en la reciente elección presidencial, el cuestionamiento de una parte fuerte de la sociedad local a la actual iglesia chilena  -en especial a su superestructura, amarrada al persistente problema de la impunidad de la que gozan los  sacerdotes denunciados por abusos- y el problema mapuche en el sur chileno. Todo se conjugó para la tormenta que no fue perfecta, pero casi. El costo alto que paga la iglesia tradicional y el propio pontífice en la encrucijada es fuerte. Esto por el origen consistente, serial y sistemático en el seno de la institución religiosa, en lo que hace al tema del ataque al pudor y la intimidad. En la misma línea, rehusar a entrevistarse con Sebastián Piñera fue una descortesía innecesaria del Papa y una bofetada al nuevo presidente del país. Una por muchas de las que recibió en este viaje.

Por ahora, la situación pareciera seguir siendo de difícil solución, aun cuando Francisco ha pretendido reducir el flanco muy débil del prestigio eclesiástico. A todo lo anterior se le agrega la presunción de una animosidad a flor de piel atenuada en la actualidad, pero nunca disuelta, entre chilenos y argentinos.  El Papa Francisco se fue con un seguro sabor agridulce en esa experiencia de retorno a Sudamérica que ya quedó saldada y sellada. Un ajuste de cuentas del que por ahora quedaron por fuera, casi, Venezuela, Uruguay y la Argentina. Dos de estas omisiones podrían  tener explicación razonable, la otra, la ausencia en la Banda Oriental del Uruguay, se explicaría por el ejemplo de la bola de billar y la vigencia de una sociedad secularizada con fortaleza casi desde su nacimiento. Lo cierto es que los cuestionamientos a la institución religiosa no se limitaron a la misma sino que se extendieron de manera incisiva hacia el obispo de Roma, de manera reiterada y sin bajar el tono acervo de la crítica impugnadora.

Esa interpelación pública no solo se hizo a la presunta tolerancia de la jerarquía con los acusados sino, además, a la  intención puesta en duda de que el comportamiento equívoco de los sacerdotes señalados tenga alguna sanción alguna vez. Pero tal impugnación no se limitó a la palabra oral en los sitios abiertos a los que el Papa tenía programados para asistir sino también al registro escrito de las comunicaciones de coyuntura y los breves disparos retóricos por vía de las redes sociales. Francisco apareció desde el inicio de su pontificado, que pronto cumplirá un lustro, como un reformador dispuesto a poner orden en la casa y en cintura a una Iglesia que sí aparecía comprometida con una tolerancia cómplice hacia aquellos pastores que habían equivocado el rumbo y esquivaban las penalidades buscadas por las víctimas, amparados éstos también por el abrigo equívoco  de las jerarquías. La iglesia norteamericana fue un reflejo de la situación en estado público de la torcida situación estructural que así quedó señalada.

Pero en ese panorama pugnaz contra la Iglesia y contra su vicario también surge la sombra de la teoría del complot. Fue evidente esa otra focalización de la crítica que no esquivó el pontífice, cuando se señaló que la saña impugnadora estaba alentada por el discurso de sectores políticos radicales, que aprovechan las contradicciones que vive la sociedad chilena para aumentar el clima interno de tensión, en vísperas de la salida de La Moneda de Michelle Bachelet y la llegada de su adversario político e ideológico, Sebastián Piñera. Al respecto y encarado por algún manifestante, la cabeza de la Iglesia expresó que los ataques por encubrimiento contra el obispo de Osorno, Juan Barros, carecían de pruebas y que, de manera implícita, no se daría crédito a lo que parecía más una manipulación de maquinaria política que un empeño transparente de búsqueda de sanción y justicia. Allí quedó planteada la médula del asunto: denuncia y castigo sí, pero no manipulación con intereses entre bambalinas. Aunque en ese plano, de lado y lado, las dudas persisten.

No ha sido posible determinar hasta el momento si la presión incisiva que se vio en las calles y en los sitios de concentración masiva, estuvo motivada en las razones de las víctimas denunciantes chilenos o existen intenciones menos claras por parte de quienes asisten a los  afectados. No debe pasarse por alto al respecto que la iglesia chilena en su totalidad está cuestionada por los sectores contestatarios de aquella sociedad. Existe hacia ellos la presunción de que después de la saga de hombres como el cardenal Raúl Silva Henríquez y de quienes recogiendo la sotana se enfrentaron durante mucho tiempo al gobierno militar de Augusto Pinochet y siguieron al carismático pastor en lucha contra las arbitrariedades, cambiaron la misión eclesial de “opción por los pobres” por líneas de acción más cercanas a los poderes tradicionales de Chile. Estas facciones suelen culpar al cardenal Angelo Sodano, maniobrando desde Roma, de ese giro de 180 grados del enfoque social en la Iglesia del país. Tampoco de  eso se podría culpar a Francisco porque todos, o casi, saben de su historia en lo político.                     

En la otra página de esta visita regional, la presencia de Francisco en el Perú le dio una bocanada agregada e indirecta de oxígeno al vapuleado gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, pero eso de la visita papal no es suficiente para alejar sino más bien despertar con mayor energía a los demonios que acosan a la administración de Lima. El presidente peruano recibió una primera ayuda con la pirueta legislativa de la facción fujimorista, que le hizo esquivar la defenestración casi segura del palacio presidencial, por corrupción sistemática vinculada con la multinacional brasileña Odebrecht en lo que se señala como anteriores malos pasos de P.P.K. con los gobiernos que lo precedieron. La visita del Papa a tierras que fueron del imperio inca ya estaba prevista antes del estallido de los escándalos que envuelven hoy por hoy al presidente peruano, y este lavado de cara simbólica e imprevista del mandatario le sirve por ahora, pero es poco para lo que se le viene. A diferencia de lo sucedido en Chile la recepción al pontífice en visita a Perú contrastó de manera diametral al respaldo en las calles.

Tal como ocurrió con la visita a Colombia en septiembre del año pasado, el recorrido del Papa por el Perú fue apoteósico y la sola misa de despedida con una asistencia  cercana al millón y medio de personas se pone en la foto de la pared de enfrente si se mira la salida casi en solitario de Chile. El encuentro con los indígenas de manera directa en el Amazonas y lo reiterativo del discurso que pone énfasis en la gestión papal sobre la obligación misional de la Iglesia por los desamparados y por el ambiente, vuelven sobre el pasado peronista del Papa en su país de nacimiento. No se puede pensar que el actual Papa tenga restricciones con los reclamos de los indígenas. Está opuesto, eso sí, contra  las facciones mapuches que en Chile y la Argentina han hecho opción por la violencia y se afirman en esa salida revulsiva, con su estela de víctimas inocentes que ya se cuentan en los dos países. No obstante, el exabrupto papal al no recibir al presidente electo de Chile Sebastián Piñera aparece como un desplante innecesario hacia alguien que no piensa como él y eso ratifica su raíz ideológica, en lo que hace a pugnacidad política. (aresprensa).

 

EL EDITOR - enero 21 de 2018

-------------

* La columna Doxa expone la posición editorial de la Agencia de prensa ARES

----------

VÍNCULO DIRECTOINSENSATEZ CATALANA // TRAGEDIA DEL SUBMARINO ARGENTINO               
Actualizado: lunes 22 enero 2018 17:15
Related Articles: LLEGA A COLOMBIA EL PAPA PERONISTA COPA CENTENARIO: BOFETADAS IMPREVISTAS EL PAPA Y LAS FARC EL PAPA QUE HABLÓ EN ESPAÑOL FRANCISCO: UN HOMBRE, UN PAPA UN PAPA EN AMÉRICA LATINA
visita papal chile perú 2018

Visitas acumuladas para esta nota: 424

¡SÍGANOS Y COMENTE!