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BRASIL Y CHILE EN LA PUNTA

Publicado el 19 de junio de 2009 / 18.00 hora de Bogotá D.C.

BRASIL Y CHILE EN LA PUNTA

Brasil alcanzó lo que le corresponde casi por naturaleza en Sudamérica, la punta de la tabla. Lo ha hecho bien y con despliegue de virtuosismo frente a Paraguay el desplazado de ese lugar de privilegio, que pasó a ocupar un sorpresivo tercer lugar al ceder a Chile también la segunda posición detrás del puntero. El equipo de Marcelo Bielsa es la revelación de esta Eliminatoria y obligó con buen fútbol como lo hizo Brasil, a bajar aun más a los guaraníes, quienes permanecieron más de un año en la cabeza de la tabla. Argentina, en un humilde e inestable cuarto lugar, ve peligrar su condición de elegido entre cuatro para mantenerse en la lista de privilegio que viajará a Sudáfrica el año que viene. Por su lado Colombia mantiene delgadas esperanzas para estar en el próximo Mundial y la pugna por otro sitio en ese cuarteto de elegidos por mérito propio, sigue entre Uruguay, Venezuela y Ecuador.

Escribe: Edgardo "Cuqui" LÓPEZ

Parece claro que también la práctica de la pelota quieta para los penales y la falta de memoria pesan en la Selección de Argentina. Después de ver cobrar a Carlos Tévez la pena máxima que erró frente al golero ecuatoriano pensé que, por un lado, ese proceso de tiro al arco, repetitivo, necesario y tedioso que a veces se deja para el tiempo final de las prácticas, no es parte de la rutina del equipo argentino.

A eso le sumé en la relación de ideas, el hecho de que ya Tévez como lo fue Martin Palermo en su momento, no se destacan por el acierto para cobrar penas máximas en esa Selección. Todo esto debe sumarse en la crisis y acumulación de debilidades que muestra ese grupo de jugadores y lo que hace evidente su posición endeble en la tabla.

No debe decirse en defensa del cuestionado Diego Maradona que sus jugadores tienen poco tiempo de actividad luego de la convocatoria y cesión de sus clubes extranjeros. En realidad casi todos los grupos nacionales en Sudamérica tienen el mismo problema y los resultados vistos son bien distintos.

Es necesario tener siempre en cuenta que cuando un jugador o un arquero reiteran desaciertos en momentos culminantes, es mejor buscar alternativas. Carlos Tévez ya se había equivocado en otro penal en la Copa América. Esas situaciones dejan huellas psicológicas en los jugadores y un director técnico avezado no se expondría, como lo ha hecho Maradona, en otro de sus desaciertos acumulativos y acumulados.

La trama de Maradona en la relación con sus dirigidos y sus planteamientos cada vez son más incomprensibles y hasta contranatura para alguien que, se supone, dispone las cosas para superar a sus rivales y no al revés. Las decisiones del conductor argentino parecen siempre ir en sentido contrario de la lógica y eso por momentos da la impresión que contagia a sus hombres. 

El amague extraño que hizo Tévez antes de impactar el balón en lugar de confundir al arquero le dio seguridad sobre la trayectoria que tomaría la pelota. Esa evidencia desnuda de nuevo las carencias de la dirección técnica del conjunto argentino: improvisación y bajo techo en la concepción. Algo así no le ocurriría a un equipo bien estructurado, aun cuando también es cierto que un tiro de pelota quieta frente al arco libre lo puede errar cualquiera.

Esa, en todo caso, es la pobre imagen que da la Selección de Argentina en el momento y los pasajes de los últimos partidos, además de los resultados y la posición en la tabla, lo confirman. Las grandes individualidades no pueden resolver por sí solas todas las alternativas que se presentan y necesitan de una mirada totalizadora y anticipatoria que muestre el camino. De esa competencia y destreza, de esa habilidad para conducir, es de la que hasta hoy parece carecer el conductor actual de ese conjunto argentino lleno de estrellas que no han podido brillar en el seno de su Selección, bajo la orientación de Maradona.

Eso, al margen de que lo demostrado en el primer tiempo de su partido contra Ecuador le hubiese podido permitir acceder a una mejor suerte. Quien no los hace los verá hacer, dice ese lugar común del fútbol que se ratificó en el partido de Quito entre argentinos y ecuatorianos.

Los rioplatenses desaprovecharon todas las oportunidades tejidas a lo largo del primer tiempo y después, les llegó la negra noche. Un equipo argentino timorato, por momentos entregado y con todas sus estrellas desconectadas, como una orquesta desafinada y con escasez de ensayos. Así, tenía que llegar la caída. 

Arrinconados por Ecuador y con desgaste físico en la espalda, los ecuatorianos vengaron sin proponérselo a los colombianos que fueron derrotados de manera injusta por los argentinos en su territorio de Buenos Aires. En el transcurso del partido de nada valen los méritos sin goles. Así también ocurrió en esta ocasión. Ecuador supo esperar el momento de las definiciones y las concretó de acuerdo a un plan más exitoso, si lo hubo, que el que pudo preparar el estratega, es un decir, Diego Maradona.

El novel técnico argentino debe estar apremiado por las situaciones que se le presentan y su reducido margen de maniobra. Debe ya enfrentar al equipo aparte que conforman los medios de comunicación no sólo de Argentina sino también de quienes desde el exterior -como es el caso de la Agencia ARES- esperan mejores y mayores horas de esta selección rioplatense. Los medios masivos son hoy por hoy, quizá, el principal rival del que fue ídolo del deporte argentino. El otro rival que deberá enfrentar en la primera semana de setiembre es nada menos que el puntero de la tabla: Brasil.

El sempiterno zar del fútbol argentino, Julio Grondona, nombró a Maradona atendiendo a una petición mayoritaria y apasionada de la afición de su país. Así lo dijo: "¿...querían a Diego?, ahí lo tienen..." Ahora, todo el mundo, incluso la prensa complaciente en su momento, está lista para caerle tanto a Maradona como al intocable presidente de la AFA. Nosotros no, porque nunca creímos en el director técnico aunque sí valoramos siempre la memoria del astro de la cancha.

COLOMBIA TAMBIÉN SUFRE

El equipo cafetero sufrió mucho ante el último de la tabla. Los tres puntos conseguidos para equilibrar los restados o no acumulados en Buenos Aires no pueden esconder las dudas verdaderas, más allá de las posibilidades matemáticas de una hipotética clasificación. El resultado conseguido ante un Perú doblegado por casi todos los sudamericanos y eliminado ya de toda posibilidad, deja viva a Colombia pero en situaciones así es fácil relajarse y eso se vio en el trámite del encuentro. 

En la suma, el único jugador que sudó sin remilgos la camiseta fue el lesionado Fabián Vargas quien debió salir del partido antes de tiempo y esa situación dejó solo a Fredy Guarín, luchando con el peso del partido a su espalda puesto que ni Macnelliy Torres ni Vladimir Marín estuvieron afortunados en esa tarde de Medellín. Por su lado, Camilo Zúñiga inquietó mientras tuvo aire y ese vaivén en el que los peruanos también acosaron con sus restos, apareció Falcao García para hacer lo debido y esperado, manteniendo las delgadas esperanzas de clasificación a Sudáfrica.

Hubo buena actuación, eso sí, en la defensa. Yepes y Zapata hacen siempre buena dupla en un equipo que resintió el esfuerzo hecho unas horas antes en Buenos Aires. Los peruanos aprovecharon ese cuadro de fatiga y tuvieron buenas oportunidades para tentar la paridad.

Debe trabajar mucho Colombia para aligerar su déficit crónico, que es la carencia de gol. En ese mismo marco la caída de producción de Macnelli Torres, coherente con lo que le sucede en su equipo, el Colo Colo chileno y la baja de sintonía de Wason Rentería, son un lastre en las posibilidades menguadas a las que aspira el conjunto de Eduardo Lara. El técnico Lara aún tiene tiempo para pensar en otras posibilidades que pueden estar en los equipos locales, uno de ellos podría ser el delantero del Junior de Barranquilla, Teófilo Gutiérrez. 

En el partido de setiembre ante Ecuador, en el umbral de la despedida de esta Eliminatoria, Colombia debe ganar u olvidarse de Sudáfrica. Ya no tendrá otro margen racional para aproximarse a la clasificación, aun cuando los números pudieran hacer suponer que todavía existen mayores espacios.

CHILE EN LA CIMA

Aunque el conjunto chileno es prudente y sus integrantes señalan que no se consideran aún clasificados, lo real es que ya lo están y resulta difícil pensar que puedan ser bajados del avión que los llevará a Sudáfrica. En su último partido frente a Bolivia ratificaron el buen momento de estos muchachos, ninguno estrella rutilante, todos humildes fogoneros que tributan esfuerzos con despliegue sobre el campo y brindan una adecuada imagen de lo que debe ser el trabajo conjunto.

Podría decirse que fue fácil para los de Marcelo Bielsa deshacerse de su rival de programa, pero lo cierto es que Bolivia resistió bien mientras pudo a la aceitada máquina chilena que con su triunfo subió al segundo escalón de la clasificación y con 26 puntos quedó a uno del puntero Brasil.

En las primeras líneas de esta columna escritas en el inicio de las eliminatorias sudamericanas para Sudáfrica había señalado que daba sana envidia ver el trabajo y la disciplina tanto táctica como técnica del los chicos de Marcelo Bielsa. En aquel momento todavía no se evidenciaba lo que ocurriría, pero ya se adivinaba. Esta hora demuestra las diferencias en una conducción técnica acertada y el reino de la improvisación y la precariedad que embarga a sus vecinos del otro lado de Los Andes.

Matías Fernández pasa por un buen momento en las exigencias de "la roja" y es en realidad el conductor del conjunto. También lo vi muy bien a Alexis Sánchez con sus vertiginosas arrancadas y dribles. Buenas presentaciones han tenido también Rubens Sambueza y Mark González, así como también el seguro golero Claudio Bravo.

Es probable que al equipo boliviano lo haya mareado el abultado marcador ante los argentinos y a eso se deba la pérdida de sus dos partidos posteriores, que lo dejan estacionado en el noveno lugar con doce puntos y distante de toda posibilidad hacia arriba.

BRASIL GANÓ LA PUNTA

Cuando Brasil encuentra su ritmo, lastima a quien se atraviese. Cuando se coordinan Elano, KakáRobinho y esa nueva adquisición Nilmar (Honorato da Silva), de quien se hablará mucho en el futuro, la orquesta brasileña toca y ya está tocando. Eso le ha permitido a Dunga ser el sabio conductor que hoy todos reconocen y ayer condenaba la afición auriverde. 

Nosotros desde esta columna siempre respaldamos el trabajo del serio director técnico brasileño y sabíamos que su estrategia de mezclar algo de juego europeo, sobre todo en la defensa, sin alterar la naturalidad brasileña para darle ritmo y resultados, daría buenos resultados. Ahí ante Paraguay ya se mostró con plenitud el resultado de lo que se había estado cocinando a fuego lento, tan lento que la torcida ya daba muestras de impaciencia.

Brasil es otro, junto con Chile, que ya tiene pasaje seguro a Sudáfrica. Lo han logrado respetando sus tradiciones pero asimilando lo que pueda brindarles la innovación que renueva su competitividad para afrontar un Mundial con posibilidades. 

Esa ha sido la trama de Dunga para el 2010 que se viene. Ellos respetan un estilo de juego que es histórico para Brasil, no inventan, son fieles a sus laureles y persisten hasta que se les da. Cuando reúnen todos los componentes Brasil vuelve a brillar como siempre lo ha hecho.

Los paraguayos hicieron un buen partido ante Brasil y no es cierto que fueron desfavorecidos con el arbitraje. En el onceno guaraní reaparecieron algunos lesionados tales como Salvador Cabañas y Paulo da Silva. Merecieron mayores cosas ante el Brasil emergente y que les ganó la primera plaza, pero los resultados en línea han sido esquivos para los guaraníes en este último tramo de la programación.

Pareciera que los resultados adversos han "bajoneado" el tradiconal ánimo recio de los paraguayos y se observa el esfuerzo que realiza el orientador Gerardo "Tata" Martino por recuperar el rumbo de su conjunto. El onceno de Asunción apareció con alta carga de fatiga al final de su enfrentamiento con Brasil, pero se espera que el panorama cambie para los partidos que le esperan, uno de ellos ante la alicaída Selección de Diego Maradona.

VENEZUELA MANTIENE ESPERANZAS

Luego de la sacudida que le pegó Brasil, el conjunto uruguayo de Óscar Washington Tabárez pareció sacudirse. Fue un partido por momentos vibrante el que mostró a Uruguay y Venezuela. El caluroso Puerto Ordaz fue el escenario de un empate peleado en el que reaparecieron con goles los arietes charrúas Diego Forlán y Luis Suárez.

Cuando parecía que los tres puntos se irían para Montevideo apareció el salvador venezolano Manuel Rey, quien empató el partido para la alegría de los 40 mil asistentes que hicieron caso omiso de la bochornosa temperatura para vivar a su equipo y renovar las esperanzas de nuevos logros que permitan acceder a los cuatro magníficos sudamericanos que irán a Sudáfrica. Destacados en Venezuela, el ya nombrado Rey y Giancarlo Maldonado. Por los uruguayos, Forlán, Sebastián Abreu y Suárez.

Fue justo que no hubiese un ganador en un partido luchado con intensidad desde el primero al último segundo. Los uruguayos se fueron satisfechos porque siguen en la pelea por los lugares clasificatorios. Apenas un punto los separa de las posiciones que buscan hacia Sudáfrica (aresprensa.com).

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