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COLOMBIA Y VENEZUELA: CONFLICTOS ABIERTOS CON FRONTERAS CERRADAS

Publicado el 08 de noviembre de 2009 / 20.15 hora de Bogotá D.C. / Archivado el 21 de enero de 2010

COLOMBIA Y VENEZUELA: CONFLICTOS ABIERTOS CON FRONTERAS CERRADAS 

La crisis binacional entre los dos países se muestra como una metáfora rotunda y preocupante en el escenario más complejo y con menos capacidad de gestión política y comunicativa: el hilo delgado de la frontera entre el Norte de Santander y el estado Táchira. Preocupa sobremanera que las apuradas gestiones de promoción y ofertas de productos y servicios por parte de los gremios y voceros institucionales colombianos en Centroamérica y el Brasil, pretendan crear la opinión de que es posible reemplazar con rapidez al mercado del país vecino. Este "contentillo" evade el análisis de al menos tres retadores escenarios 

Escribe: Manuel GAITÁN 

La relación económica colombo-venezolana se ha venido cultivando, no sin dificultades geopolíticas, desde los gobiernos de Carlos Lleras Restrepo y Rafael Caldera en los años 60 del siglo pasado. La afortunada iniciativa del Pacto Andino, permitió organizar legal y administrativamente el comercio binacional. Durante este tiempo, se han conformado sólidas redes binacionales de producción, transporte, almacenamiento, distribución y venta de un muy extenso inventario de materias primas, perecederos, bienes terminados y repuestos que permitieron el registro histórico del intercambio binacional en el 2008: 7.200 millones de dólares.  

Puede afirmarse que no se reemplaza a un mercado conquistado luego de medio siglo de trabajo conjunto con dos ruedas de negocios binacionales. Los consumidores venezolanos y los ciudadanos y gremios económicos de los departamentos del eje cafetero, Norte y Santander, Guajira, Magdalena y Atlántico y hasta en el Arauca, saben muy bien que no hay mejor cliente para Colombia que Venezuela, asi como no hay mejor proveedor para Venezuela que Colombia. Esto en lo que corresponde al escenario económico. 

EL PLANO GEOPOLÍTICO Y DE SEGURIDAD 

El escenario geopolítico binacional, a qué dudarlo, se encuentra inmerso en su peor crisis desde el caso de la llamada Corbeta Caldas en agosto de 1987. En palabras de Leandro Area: hace veinte años, señalábamos que las relaciones colombo-venezolanas se caracterizaban por ser complejas, tensas, cíclicas y frágiles. Hoy tenemos que decir que esas mismas relaciones son: ideológicamente contrapuestas, no cooperativas, distantes, conflictivas, de desconfianza mutua, con pérdida de soberanía para ambas partes, de amenazas y extorsión bilateral, y en las que las fronteras siguen absolutamente abandonadas.  

Este aterrador balance nos muestra que nunca en nuestra historia común habíamos estado en presencia de una situación tan espeluznante. No existe hoy en día, una sólida y verdadera razón geopolítica y económica que justifique una relación binacional equilibrada y razonable.  

Si cesa el comercio, si se cierran las fronteras, si las redes delictivas y subversivas masacran a discreción a ciudadanos de varios países, si los voceros oficiales venezolanos señalan que las masacres son autoría de paramilitares colombianos, si el presidente Chávez afirmó en una entrevista por RCN que Colombia es un narco estado, si el gobernador legítimo del estado Táchira es acusado de ser cómplice y aliado de ese narco país y sus fuerzas paramilitares, si el mismo gobernador denunció la existencia de 5 campamentos guerrilleros ubicados en respectivos 5 municipios tachirenses fronterizos con el Norte de Santander, nos encontramos en presencia de una política radical, sesgada e irracional por parte del gobierno del presidente Chávez hacia Colombia. Muy pocos ciudadanos y sectores colombianos pueden reconocer alguna identificación y menos simpatía hacia la posición oficial venezolana. Todo lo contrario. 

Por su parte, el gobierno de Colombia firma un tratado que le permite el uso de 7 bases militares a las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Este tratado le autoriza a la Fuerza Aérea del hegemón, el uso de los aeropuertos civiles colombianos, incluyendo el Camilo Daza de Cúcuta. La alianza política y militar del gobierno del presidente Uribe con los Estados Unidos e Israel, alínea a la nación colombiana en el bando opuesto a Venezuela, paìs que ha reforzado crecientes lazos militares y económicos con Irán, Bielorusia y Rusia.  

La prudencia y sindéresis que el presidente Uribe ha mostrado en sus relaciones con el país vecino, ha sido matizada por recientes expresiones agresivas por parte del ministro de la defensa, Gabriel Silva, quien afirmó que la mayoría de los vuelos del narcotráfico que van con destino a Centroamérica y Estados Unidos, pasan por Venezuela. Los dimes y diretes resultantes del creciente contrapunteo binacional ya están incorporados en el vocabulario oficial colombiano.  

Son muestras, quizás, del estado de hartazgo y exasperación que se tiene en Colombia hacia el presidente Chávez, gracias a las continuas agresiones que ha enunciado hasta el paroxismo, desde el incidente del "canciller de las FARC", alias Rodrigo Granda. La opinión pública venezolana se encuentra dividida ante esta coyuntura. La oposición admira al presidente Uribe con la misma fuerza que odia al presidente Chávez. Muchas decisiones y sobre todo muchos silencios del mandatario colombiano es posible que pudiesen explicarse desde esa perspectiva.  

EL ESCENARIO DE LAVIDA COTIDIANA 

La realidad binacional fronteriza es el escenario en donde se sufren en carne viva todas estas contradicciones. El gobernador del Táchira libra una muy dura batalla en pro de implementar programas de coexistencia y apoyos enriquecidos con el Norte de Santander. El abandono del departamento oriental colombiano es legendario. Por acción y por omisión, la gestión de ambos mandatarios regionales se ve opacada por el poder de las redes binacionales que manejan el contrabando de gasolina, alimentos, narcóticos, armas y seres humanos. 

Los intereses de estas redes están más allá de las ideologías. Los intereses de estas redes están muy en contacto con la realidad de muchos en la frontera. No en balde, miles de colombovenezolanos sobreviven en y gracias a ellas. 

El abandono social, económico e institucional de la frontera con Venezuela empieza a mostrarse de manera rotunda. Las imágenes de cientos de ciudadanos cruzando a pie las trochas fronterizas son demasiado elocuentes. Una de sus lecturas nos muestra a la gente de carne y hueso, que evade los atropellos, soporta las ideologías y convive con el delito. En palabras de Rómulo Gallegos, se trata de pueblos con "una raza buena que ama, sufre y espera" (aresprensa.com).

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FUENTES 

  • http://www.portafolio.com.co/internacional/vecinos/2009-01-22/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_PORTA-4767242.html Consultado el 4 de noviembre del 2009.
  • http://www.analitica.com/va/internacionales/opinion/8940335.asp Consultado el 4 de noviembre del 2009. 
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