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CONCACAF: GANADORES IRREGULARES

Publicado el 17 de agosto de 2009 / 11.00 hora de Bogotá D.C. / Archivado el 01 de septiembre de 2009

CONCACAF: GANADORES IRREGULARES 

Los pronósticos más seguros se quiebran en este proceso eliminatorio de Centroamérica y el Caribe. México y Honduras salieron triunfantes cuando todo anticipaba que equipos como Costa Rica o Estados Unidos, por antecedentes, no se dejarían quitar los puntos. Ahora entre cuatro se disputarán los tres cupos directos a Sudáfrica. Pero México sigue cuarto en la tabla de posiciones, con nueve puntos, y por lo tanto aún no tiene boletos para viajar al Mundial. En estos tramos finales Honduras y Estados Unidos siguen por encima de los mexicanos, con 10 puntos. En tanto, Trinidad-Tobago y El Salvador parecen haberse resignado a perder los cupos a Sudáfrica 2010.

 Escribe: Edgardo "Cuqui" LÓPEZ 

Más de cien mil personas reunidas en el Estado Azteca fueron testigos del renacer de un México que aspira a coronar en ascenso su irregular campaña en estas eliminatorias de la CONCACAF a Sudáfrica 2010. En efecto, su triunfo de 2-1 ante los Estados Unidos su clásico rival de la zona, le permitió al grupo mexicano comenzar a despejar de manera parcial los fantasmas de la amenaza potencial de eliminación al Mundial. Pero despejar no significa eliminarlos a todos. Está a un punto de los otros dos clasificados eventuales, Estados Unidos y Honduras. Aún le queda un camino por recorrer con dificultad pero con esperanzas vivas.  

La asistencia multitudinaria de la afición mexicana para ver el triunfo o la nueva caída de su equipo ante el fuerte rival del norte, es un detalle que llama la atención sobre esa plaza por su potencia económica proverbial en el negocio del fútbol y del espectáculo que lo acompaña. Crisis mundial, inseguridad y barras bravas parecen no golpear la evolución en México de este deporte de multitudes.  

Mientras tanto, en el resto de América Latina las tribulaciones económicas y la debilidad estructural ponen en riesgo todo el andamiaje histórico del fútbol. Eso es lo que ocurre en Argentina, en Colombia o en el Perú, en lista parcial de angustias e incógnitas por el futuro empresarial y la propia naturaleza del fútbol.  

Por fortuna para los de México, lograron esta vez superar a los pronósticos sombríos frente al sólido equipo de los Estados Unidos que, no obstante, mostró lo que ha sido condición generalizada de este largo torneo: la irregularidad en términos de resultados. Las victorias tanto de México como de Honduras van perfilando el final del proceso. Se han afirmado México y los hondureños que acompañan en la pugna a los Estados Unidos, mientras en la punta sigue Costa Rica por un pasaje para tres al sur de África. Los otros, Trinidad-Tobago y El Salvador, tienen a esta altura posibilidades casi nulas de viajar para disputar el Mundial.  

Fue evidente en estos tramos postreros que el conjunto de Javier "El Vasco" Aguirre tuvo una mejor concepción y lectura del encuentro que la realizada por los muchachos de Bob Bradley. De hecho, los norteamericanos no utilizaron en esta ocasión su mejor arma, que es el contragolpe. Quedó así desaprovechado un pasador estupendo como Landon Donovan.  

Una mejor disposición de juego de los norteamericanos hubiese equilibrado mejor la balanza para ellos, pero la disposición táctica, la tribuna y la fortuna dejaron la derrota para los de habla inglesa y la sonrisa de festejo para el "Tri". Los dirigidos por Bradley permitieron por momentos que México creciera y ese respiro les permitió a los latinoamericanos acomodar el resultado a sus aspiraciones y necesidad del momento.  

Tuvieron buena actuación el juvenil exBarcelona, Giovani Dos Santos y también tuvo un papel destacado Guillermo Franco. Por instantes, el controvertido Cuauhtémoc Blanco mostró brillo y el peso a favor de su veteranía para estos compromisos. Un armador, este hombre, con chispazos de clase, tal como de él se espera. Fue México un justo ganador que lo acerca hacia el segundo o tercer lugar que, por ahora con diez puntos, comparten Honduras y Estados Unidos. 

Costa Rica gasta sus ahorros, pero sigue en la punta de la clasificación con 12 puntos, no obstante la histórica paliza que le propinaron los hondureños: 4-0. Ese marcador señala la irregularidad de la que hablé al inicio de este artículo. Pareciera que los ticos estaban "regulando" su posición sobresaliente en la tabla, mientras los hondureños querían sacar la cabeza y poner cara de superación a la crisis institucional que los rodea en su país. Le pegaron al primero de la lista, al más aplicado, y eso levanta el ánimo y la autoestima, sin duda alguna. 

Los muchachos del colombiano Reinaldo Rueda necesitaban de ese aliciente en medio de tantas malas noticias que, aunque extrafutbolísticas, pesan en el ánimo de cualquiera. Es evidente que Rueda mantiene fresca la esperanza hondureña de clasificar a Sudáfrica y es lo que se merecen tanto el orientador cafetero como sus jugadores.  

Rueda es un hombre serio, con profesionalismo sobresaliente, a quien los resultados en Sudamérica no lo respaldaron por sus méritos como conductor de selecciones. Eso lo obligó a emigrar a Centroamérica y, a despecho de los escenarios adversos en los que le ha tocado dirigir, comienza a salirse con la suya. Rueda mereció siempre mejor fortuna y es sin duda uno de los mejores, quizá el más destacado, de los directores técnicos que ha dado Colombia en los últimos tiempos. 

El Salvador por su lado, luce como un equipo sin ambiciones en esta liza. Algo que se había ratificado en un reciente amistoso frente a Colombia: pocas o ninguna llegada con esperanzas de gol sobre el arco adversario. Tampoco se le ve recambio y por eso sigue condenado en el sótano y ya casi por fuera de toda esperanza. Cumple cronograma y participación en el tinglado, pero a partir de eso pare de contar. 

Algo parecido ocurre con los muchachos trinitarios. Al verlos jugar se les vé en virtud parcial lo que les dejó el paso de Francisco Maturana en la orientación y en su frustrado proceso. Los dirigentes de Puerto España no tuvieron paciencia y lo despidieron cuando la evolución todavía no cuajaba. Al final los resultados y el nerviosismo se impusieron sobre la reflexión serena y ahí se advierte el rédito. Trinidad-Tobago mejoró pero eso no alcanza para salvarse de la descalificación y de perderse la cita en Sudáfrica (aresprensa.com).

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