logo_aresprensa_notas
DIEGO MARADONA DEBE MARCHARSE AHORA

Publicado el 08 de septiembre de 2009 / 00.05 hora de Buenos Aires // Archivado el 10 de octubre de 2009

DIEGO MARADONA DEBE MARCHARSE AHORA  

La Argentina ya no está en el piso admitido más bajo de la clasificación a Sudáfrica por Sudamérica. En realidad está a un paso del desastre, luego de la merecida e indiscutida derrota en su propio campo frente a la contundente selección brasileña. Los hombres de Dunga golpearon a la encopetada Argentina de Diego Maradona con la misma contundencia y cálculo con que antes lo hicieron en Venezuela con otro infortunado seleccionador argentino: Alfio "El Coco" Basile. Argentina no sólo se vio impotente por momentos sino, incluso, amedrentada por el poder ofensivo de los brasileños. La derrota fue vergonzosa, una más, un verdadero cachetazo al orgullo argentino encabezado hoy por Maradona, quien se ha convertido en un verdadero timonel de derrotas históricas seguidas. Diego Maradona sigue ciego y sordo a las justificadas críticas por su incompetencia manifiesta como conductor de la "albiceleste", mientras su romance con la afición de su país parece desgasterse hasta el límite, al igual que las esperanzas argentinas por llegar, aunque sea en el último asiento del avión, al compromiso mundialista del año que viene.  

Escribe: Rubén HIDALGO 

Pero lo ocurrido con el equipo argentino estaba cantado. Diego Maradona, el ídolo del campo de juego, el autor y conductor de las mayores glorias argentinas mientras fue jugador activo, no tenía méritos conocidos como conductor estratégico de un grupo de estrellas como lo es Argentina. Nadie podía asegurar que su maestría con el balón en los pies era simétrica con el dibujo y la lectura estratégica de un partido que juegan otros.  

Es más, los dibujos subjetivos del ídolo son bien contradictorios si se mira su comportamiento personal y se lo contrasta que su habilidad histórica nunca negada: la de jugador. Lo ocurrido en La Paz ante la selección boliviana no fue un simple tropiezo de todo conjunto de fútbol. Era un aviso y una premonición de nuevas tragedias para el lustre del bronce deportivo argentino.  

Ya había algo en el ambiente que hacía presagiar lo peor cuando asomaron los primeros nubarrones ante los resultados cosechados desde el comienzo: cerró la comunicación con los semilleros juveniles y se distanció de su viejo y experimentado protector y mentor, el campeón mundial. ¿Es que nadie recuerda que mientras se hundían los juveniles argentinos en Caracas, bajo la conducción de Sergio Batista, Maradona se dedicaba en la capital venezolana a patrocinar con su imagen en la proa, el carnaval político de Hugo Chávez? 

Ya se vislumbra algo peor en el panorama. Los jugadores argentinos parece que ya no le creen a su orientador, tal como ocurrió con su antecesor Alfio Basile. Maradona ha malgastado su capital de ídolo indiscutido y ya es muy difícil que pueda recuperarlo. Podría mantener un resto de su maltrecha gloria si se marchara ya mismo de su cargo actual. Pero no lo hará.  

Es que algo une a la parábola mediocre de la pareja que parece gobernar desde Buenos Aires, con los escenarios mentales de Diego Maradona. La realidad concreta es una y la realidad subjetiva de estos personajes es otra. Ese bajo perfil de concepciones, llamado mediocridad, campea por varios ámbitos de conducción de los destinos argentinos y el fútbol es uno de ellos.  

Debe reiterarse: los responsables del desastre que se avecina deberían pensar en marcharse ahora mismo y asumir sus cargas históricas. Entre ellos, Diego Maradona. Pero ninguno lo hará. Tampoco lo hará el máximo responsable del fútbol argentino, quien tomó la decisión de designar a Maradona para orientar a su selección de mayores: Julio Grondona.  

No obstante, como bien se ha dicho, Grondona respondió en su momento a un requerimiento generalizado de la afición argentina. Aun si por milagro la Selección Argentina lograse clasificar, es evidente que no muestra competitividad para apostar a algo grande en el Mundial que se avecina.  

En todo caso, está claro que para lo que viene en lo inmediato ni Paraguay ni Uruguay le regalarán nada. El fútbol argentino haciendo agua desde su torre de mando debe mirar su futuro inmediato con el dramatismo que tiene: está a punto de quedar por fuera del Mundial Sudáfrica 2010. Ni Alfio Basile en 1993, ni mucho menos Pekerman o Bielsa tuvieron a sus selecciones argentinas tan abajo. Tal como todo el mundo sabía en estos menesteres el ídolo Diego Maradona ha resultado un verdadero petardo.  

Después de todo, al igual que el matrimonio de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, los nombrados y la gente que los eligió van en un barco rodeados de oscuridad hacia los hielos y al garete. La oscuridad y el frío no son otros que el de la ya mencionada mediocridad. Todo país tiene el destino que le traza su propia gente. Todos, no sólo sus dirigentes.  

En cualquier caso pareciera que Maradona, al igual que Alfio Basile en su momento, está dispuesto a volver a hundir la nave argentina. Ambos ya lo habían hecho, con distintas responsabilidades, en el mundial norteamericano de 1994. Ahora, en tiempos continuos uno del otro están repitiendo la tenebrosa faena. Y debe quedar bien claro, en esta Agencia de prensa nunca creímos en la solvencia de Diego Maradona para dirigir a la Selección de Argentina (aresprensa.com).

0.0
Actualizado: -/-
Related Articles: ARGENTINA, AFUERA POR AHORA OSCAR: DEBERÍA GANAR "THE ARTIST" ArtBo 2010: LA FERIA DE ARTE DE BOGOTÁ NO DEBE DEBILITARSE MARIO VANEMERAK: EL MARADONA QUE CONOCÍ HAITÍ: APOCALIPSIS AHORA MARADONA YA NO HACE MILAGROS PARA ARGENTINA FRACASO ARGENTINO: MARADONA APUÑALADO CON JUSTICIA EN BOLIVIA
MARADONA YA NO HACE MILAGROS PARA ARGENTINA

Visitas acumuladas para esta nota: 869

¡SÍGANOS Y COMENTE!