logo_aresprensa_notas
DUQUE GOBIERNA

ACTUALIDAD // DOXA  //  Publicado el 20 de agosto de 2018 // 17.15 horas, en Bogotá D.C.

 

DUQUE GOBIERNA * 

El presidente colombiano que sucede al cuestionado mandato de Juan Manuel Santos, recibió un complejo panorama político y social del cual no está excluido el factor violencia, como vector recurrente en el país. Si bien el prolongado periodo anterior se desarrolló bajo la bandera de la paz, lo cierto es que esta ha sido elusiva en lo concreto y los nubarrones no han dejado de estar presentes y son mayores y más negros en el horizonte inmediato, si se cuenta que el factor venezolano sigue ahí. Es así no tanto porque el nivel de confrontación tenga ahora mayor intensidad al que hubo en el inmediato pasado, cuando las Farc como grupo armado ilegal seguía en confrontación con el Estado, sino porque las amenazas presentes y en ciernes son grandes y graves. El factor económico, el medio ambiente y la inquietud social que se potencia desde la intención política son factores sumados para un panorama nada alentador aunque con esperanzas y tranquilidad relativa. 

Una de las tareas que debe abocar el nuevo mandatario es la de tranquilizar a su propio movimiento político. No pocos integrantes de su colectividad desconfían de un espíritu demasiado conciliador del nuevo residente del Palacio de Nariño, sobre todo en lo que hace a temas írritos que deja el gobierno anterior y que fueron factor generador de la grieta que hoy existe entre los colombianos. Algo de eso vio en el discurso dispar de posesión del mandatario, hace apenas dos semanas, con la dura disertación y pliego de cargos que le hizo en la ocasión al anterior mandatario del país, el presidente del senado colombiano Ernesto Macías. Si bien el parlamentario no tuvo expresiones diferentes a las que efectuó la oposición durante ocho años a Juan Manuel Santos y su administración, su posición fue bien diferenciada de lo que planteó el nuevo mandatario. Ambos tenían razón en sus argumentaciones, pero más allá de la oportunidad y de la diferencia de tono y discurso, lo que es en verdad notable es que esa diferencia interna se hiciera protuberante antes de que el nuevo presidente comenzara a despachar. 

El otro trago de sinsabor que está frente al flamante mandatario es el de la oposición a secas que tiene en las cámaras legislativas y lo que sin duda se cocina y habrá en las calles, lo que ya se anunció desde el primer día de su mandato. Un sector de los legisladores de los partidos tradicionales están a la expectativa y los otros nunca trataron de ocultar que su interpelación al gobierno será firme y sin remilgos. Estos últimos conforman la variopinta asociación formal y de hecho de la izquierda en sus diversos matices, incluido el partido Farc, que estrena debates y labor parlamentaria plena. Los aliados paralelos son una asociación política que representa a sectores de opinión con relativa presencia y representación creciente que, de alguna manera, son expresión de las nuevas tendencias vigentes en el mundo en lo que hace a minorías de género, entre otras, medioambientales y de las distintas formas de inconformidad social, que cuestionan al sistema desde orillas diferentes a la izquierda tradicional y que no pocos avisados, con ironía, llaman “neomamertos”.  

A la cabeza de todos ellos y de manera provisional, se encuentra el líder de esos sectores, por coyuntura electoral y no porque convoque todas las simpatías internas de esa oposición, a veces hirsuta: Gustavo Petro. El ganador tácito y de hecho -aunque con menor número de votos frente al ganador concreto- del pulso electoral que llevó a la presidencia a Iván Duque no ignora que los más de 8 millones de votos que reunió son efímeros si no los galvaniza con la movilización permanente y una oposición vertical a su rival de las urnas y de visión política. Nunca la izquierda y sus aliados habían logrado en Colombia alcanzar tal caudal de votos y ese capital político es un potencial prometedor hacia el futuro inmediato si el actual gobierno y sus propuestas no alcanzan a restaurar las heridas abiertas, impulsar la economía del país y mantener un necesario proceso de inclusión social sin alterar el sistema de equilibrios que tiendan a ir cerrando desequilibrios, en particular los sociales que aún esperan la acción del Estado y el cumplimiento de las promesas siempre postergadas. La oportunidad de toma del poder para los impugnadores del sistema está a la vuelta de la esquina. 

En estos primeros días de mandato Iván Duque ha logrado afirmar su liderazgo y proyectar la imagen de que no está subordinado a caudillismos rechazados por quienes ahora encarnan la nostalgia de la pérdida del poder y conforman la nueva oposición, pero esto no será suficiente para el futuro largo de los cuatro años que restan. Aunque debe aclararse que parte de los opositores cervales no lo son tanto por el peso del caudillo -y su mentado hechizo autoritario- sino porque fue capaz de doblegar a la subversión y no se doblegó a sus exigencias. Oposición relativa en algunos de sus frentes porque ciertos adversarios de la víspera ya se pusieron a favor de los nuevos vientos. Además, logró eludir el cuello de botella que imponía el nombramiento del nuevo Contralor de la República. dejando la pelea de perros al respecto para los escenarios que corresponden. Esto fue un cierto pulso de fuerza que dejó también sinsabores y algún calentamiento sin chamusquina a la vista. El flamante presidente pudo desde su primer discurso, el de posesión, mostrar que le cabe el país en la cabeza. 

Tampoco eso será suficiente porque lo que le espera son las espinas y no la rosa, parafraseando una canción de Alberto Cortez. Quizá incluso la rosa no florezca en su mandato. El reordenamiento de lo heredado no da espera. Una reforma tributaria y otra pensional asoman como factor de antipatías insoslayables por los sectores que quedarán afectados y que son, sin duda, mayoritarios. Es en esos dos puntos donde deberá verse si tiene agallas suficientes como para ser considerado un estadista capaz de remontar una cuesta empinada y llena de piedras que se despeñan desde arriba, o se lanzan desde abajo y los costados. El tema de Venezuela es otro peldaño urticante porque desde Caracas el neogorlismo imperante ya no tiene la vecindad de nuevos mejores amigos ficticios o reales, salvo las montoneras del ELN y las cabezas del nuevo partido surgido de antiguas Farc y de los acuerdos de La Habana. Nada lleva a pensar que la crisis del vecino hirsuto se atempere y todo indica que aumenta la pulsión centrífuga de esa hecatombe, al tiempo que la dispersión que genera golpea con fuerza a toda la región y sobre todo a Colombia y Brasil. 

El incesante grupo de migrantes desde la frontera oriental, las amenazas de fuego que surgen de los voceros bolivarianos hacia Colombia y la simultánea evidencia de intención de una intervención humanitaria que avanza, convierten el panorama regional en un hervidero de difícil pronóstico. Al hervor de riesgo debe sumarse el anuncio del presidente Macri en el sentido de que varios países de la región pondrían denuncias en tribunales internacionales por crímenes contra la humanidad y violaciones de derechos humanos contra Nicolás Maduro y gavilla dictatorial. Entre esos gobiernos, según Macri, estaría el de Colombia. Las agendas sectoriales de una economía lastimada -es evidencia la caída de 1,6 de la inversión extranjera en 2018- el de la corrupción rampante y el de una justicia que perdió toda confianza pública son otras de las papas calientes que están en el aceite crítico de la opinión y la sensibilidad general. Esa cocción necesita ya no de un buen cocinero sino quizá de un mago de la cocina social para que las deje crujientes y aptas para un paladar maltratado como está el de los colombianos. En la punta de tal menú está el tema de la aclimatación de la paz sin seguir obsequiando institucionalidad (aresprensa).

EL EDITOR 

 ------------

La columna Doxa expresa la posición editorial de la Agencia de prensa ARES    

-------------

VÍNCULO DIRECTOASESINATOS QUE CRECEN //  UN VIRAJE PARA MÉXICO

Actualizado: lunes 20 agosto 2018 17:40
presidente colombia

Visitas acumuladas para esta nota: 133

¡SÍGANOS Y COMENTE!