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EDICIÓN 28 DE COLOMBIATEX

Publicado el 19 de enero de 2016 / 18.00 horas, en Bogotá D.C.

EDICIÓN 28 DE COLOMBIATEX

Es el primer certamen de moda que abre el año en Colombia y el más importante de la industria que basa su hacer en el diseño y en el vestir. Es por eso mismo la meca anual del sector textil y de sus insumos, que tiene por escenario a Medellín. Es, en suma, el reino de la maquinaria del tejido, los químicos, las tinturas y también de las apuestas ecológicas y del medio ambiente, que pretenden hacer su aporte al cuidado de un planeta sensible en el uso de recursos y excrecencias de los procesos industriales. El mundo textil fue el primer contaminante fuerte de las fuentes naturales, sobre todo hídricas, desde sus inicios en la Revolución Industrial inglesa, hacia fines del siglo XVIII. En ese tiempo, la idea del progreso indefinido era la bandera de la transformación del entorno, pero hoy más de dos siglos después las cosas son a otro precio.

Es por eso que parte de uno de los eslogans de convocatoria “…ser para hacer…”, habla de la nueva conciencia en el sentido de que ahora no siempre el hacer y el tener definen por necesidad a un ser, en este caso el que representa al género humano, en lo individual y colectivo. Queda atrás el paradigma del progreso indefinido, al menos en su forma más “bárbara y salvaje”, a cuya sombra –o luz si se acepta que tal paradigma emerge en el marco del Iluminismo-  todo fue permitido para la voracidad del desarrollo sin medidas.  Aquel paradigma disolvente deja paso ahora al trato amable y reconstructivo del ambiente. Una concepción bajo cuya tutela el mundo material deja de ser “recurso” para convertirse en elemento de la “casa común” -desde la perspectiva papal- que debe preservarse y reutilizarse.  

En el espacio de Colombiatex y del evento de diseño que se lleva adelante a mediados del año, se le presta una atención marcada al tema del medio ambiente y de los contaminantes que genera la producción textil. Eso también está presente de manera sutil en esta versión, porque es un tema recurrente y, en contexto, todos saben que se trata de una pedagogía reciente en términos relativos, en la que se insiste de manera tan constante como repetitiva. La intención punzante en el sentido de que el uso del entorno tiene un límite definido y que nada hay “indefinido” en esa visión de mundo contemporánea, se troca de manera diametral con la otra visión que construyó de manera integral la civilización vigente y tiene en el mundo textillas claves del origen y parte de las respuestas

Pero el eslogan principal de este encuentro de la industria específica es el que desconcierta en gran medida: “conectar el conocimiento para hacer vibrar el sistema moda”. La línea no solo es cursi en su concepción sino demasiado larga para ser un lema atractivo. Si el conocimiento, por ser una trama racional y apolínea -entendido desde Nietzche- nada tiene que ver con presuntas vibraciones fáusticas o dionisíacas. Entonces, aparece ilógica la articulación de la larga consigna con cierta irracionalidad propia del consumo. La contradicción del argumento implícito es tan evidente como lo es lo barroco de su extensión, hecha quizá por un publicista que no estaba en su día. Es cierto que existe una relación necesaria entre lo académico, el mundo de la moda y la producción industrial que le da vida, pero eso no deja espacio para los exabruptos de criterio como el de referencia.

Las expectativas de los organizadores de Colombiatex son menos profundas y más inmediatas por lo que se ha podido entrever para esta edición del encuentro. Bajo esa idea de coyuntura, el primer eslogan apuntaría a estimular el interés por la construcción de marca.  Esto con el fin de abrir espacios futuros de recordación y fidelización que aseguren la consistencia y permanencia de los productos en la mente del consumidor, al tiempo que se pretende afirmar las seguridades económicas y sociales de los productores, dado que el ámbito de la moda y su base textil son garantía de fuentes de trabajo formal y consistente para el presente y el porvenir.  La invitación a las marcas es para que definan sus identidades y busquen establecer las “conexiones” con la emoción de los consumidores, en un fenómeno que, desde la perspectiva de Yaromir Muñoz Molina, se denomina envolvimiento”.

Es decir, se trata de debatir sobre el proceso cognitivo y cultural por el cual el consumidor accede, apropia y hace circular el producto con el rédito de la gratificación íntima, privada y personal, aunque compartida en lo simbólico con el espacio social.  Otro escenario habitual de debate es el académico, como parte de lo que se denomina Sistema Moda, con el Foro de Tendencias y el llamado Pabellón del Conocimiento. Este ámbito estará integrado por 24 conferencias, con entrada libre y en alianza tradicional con la Universidad Pontificia Bolivariana. El enfoque, como en el caso anterior, estará dirigido a las marcas y a una presunción de “humanización”, bajo el esquema conceptual ya aludido: “Ser origen, ser humano, ser para hacer”. La feria se desarrollará entre el 26 y el 28 de enero.   

La programación del encuentro realizará también un Review como tributo al denim, el famoso tejido que, en la segunda mitad del siglo XIX, Levi Strauss convirtió, como jean, en un pantalón y una prenda de vestir emblemática, cuya vigencia permanece hasta el presente. En el llamado Foro de Tendencias se tocarán temas relativos al uso y la evolución de las prendas elaboradas con este material primario, que se supone fue creado por los textileros de la ciudad francesa de Nimes. Las celebraciones incluyen un Denim Day en el cual se sugiere a los asistentes a la feria que vistan al menos una prenda del famoso “índigo”, como aporte personal al homenaje. Al respecto debe recordarse que el jean, o vaquero, fue diseñado para responder a las duras condiciones del lejano Oeste norteamericano, no solo en las faenas rurales sino sobre todo en las mineras, que fueron las primeras en popularizar la prenda. Una intención de los fabricantes de California bien distintas a las actuales, vinculadas con el buen gusto y sin diferencias de clase, aunque nunca se renegó de la funcionalidad original en el uso de este recurso del vestuario.           

La presencia extranjera será, como siempre lo es, otro de los ejes del proceso de visibilización y proyección de esta industria, que tuvo en Medellín para Colombia su nacimiento, y mantuvo su liderazgo hasta bien entrado el siglo XX.  Allí estarán Italia, España y Brasil, este último como un visitante constante para este encuentro. Los italianos en cambio llegarán a Colombiatex por vez primera, en este 2016.  El espacio que ocupará la inminente edición del encuentro, tendrá unos 10 mil metros cuadrados y los pabellones temáticos se distinguirán por sus colores. Así, el verde corresponderá a “compradores”, en tanto que el amarillo estará destinado a los insumos en maquinaria.  Están comprometidos medio millar de expositores y casi la mitad de ellos son del exterior. Está prevista también la asistencia de más de 10 mil compradores, de los cuales un 20 por ciento llegarán desde otros países. Esas cifras se calculan al margen de los 20 mil visitantes que participarán de las diferentes actividades programadas. Se espera además que se realicen negocios por más de 300 millones de dólares (aresprensa). 

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