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EL FICCI APAGÓ LUCES

PATRIMONIOS CULTURALES  //  CINE  // Publicado el 12 marzo de 2019  //  09.00 horas, en Bogotá D.C.

 

EL FICCI APAGÓ LUCES

 

Apagó luces en pantalla, y también luminarias en barrios y espacios complementarios, el Festival de cine de Cartagena, en su edición 59. Se había iniciado con una película caleña que exalta las cuestiones de género, como lo es “Niña errante”. Se considera a sí mismo el festival de cine con más años en la región pero no figura en la agenda mundial de estos encuentros. No al menos hasta ahora. No hubo competencia oficial y eso generó críticas a la nueva conducción recién estrenada de Felipe Aljure, pues eso sí rompe con una tradición de peso en los festivales que aspiran a reconocimiento internacional y a los mismos realizadores les pareció poco graciosa esta novedad un tanto surrealista, o al menos discordante con el recorrido de los encopetados encuentros de este tipo que se celebran en el mundo. Entre los famosos que se hicieron presentes en Cartagena estuvo Michael Shannon, ese de “La Forma del agua, además de Ethan Coen, el hermano de Joel, que no lo acompañó a la ciudad de las murallas coloniales, y quienes tienen entre ambos filmes como “Fargo” y “No Country for old men”, entre otras. Las proyecciones se iniciaron el  pasado 6 y se cerraron ayer 11 de marzo.

 

Fueron presentadas 166 películas de 44 países, en tanto que hubo en el breve festival -apenas 5 días- 58 conferencias en la parte académica, que incluye el trabajo de los productores. Entre el lote de filmes exhibidos hubo 14 estrenos mundiales, entre ellos 46 latinoamericanos. La curaduría para la selección de las producciones la realizó un comité de 13 especialistas, entre ellos 3 extranjeros. Los temas que fueron punto de partida para determinar la pertinencia de los trabajos participantes fueron la migración y el mestizaje, ambos no solo pertinentes sino también de  actualidad permanente sobre todo en tiempos de exaltación de minorías y de sus derechos, aun cuando hubiese reclamos que a veces parezcan exagerados o por encima de las necesarias obligaciones que hacen posible la convivencia. El borrar de un plumazo la competencia tiene un sustento de imagen y prestigio personal: Felipe Aljure es el recordado director de “La Gente de la universal”, obra que se supone impuso en el cine colombiano un antes y un después.

Pero también hubo una conceptualización del inesperado giro: el cine no puede equipararse con el deporte, en un curioso malabarismo de la lógica y la retórica del prestigioso nuevo timonel del festival, que reemplazó hace poco tiempo de manera también inesperada a  Diana Bustamante. De cualquier forma eso de no premiar en un festival de cine no es  nuevo, varios encuentros de este  tipo ya lo hacen, aunque son encuentros de menor perfil y linaje frente a los más renombrados, ¿habrá pensado Aljure en eso?; por ahora al respecto la suerte está echada y deben esperarse los efectos en las celebraciones que vienen, cuando se verá si es bueno convocar a una convergencia “intelectual” y de talentos a veces poco reconocidos. Eso frente a lo comercial que como tendencia imponen las competencias de mayor predicamento, como las que cada año se generan para alcanzar el Oscar o el Globo de Oro, por citar solo dos casos. En la otra orilla, y en lo que parece quiere emular Aljure, están los festivales de Nueva York y Toronto.  Es una evidente apuesta de incierto resultado. 

El optimismo del flamante director en su arriesgada jugada no carece de fundamentos concretos: para esta edición 59 del Ficci hubo un análisis de crecimiento de propuestas que fue más de un 50 por ciento por encima de la versión anterior. Fueron casi dos mi quinientas las películas que registraron su aspiración a participar en el Ficci 59 y las admitidas no alcanzaron los dos centenares. Por ahora, “la casa gana” como se dice ante al paño y las fichas del casino, donde es lícito apostar aventurando al todo o nada.  En ese rumbo uno de los caminos que se advierte que toma el festival es una suerte de cine étnico, que implica un repliegue mayor hacia los potenciales propios en lo cultural y una distancia con aquello que se pregona universal y ligado quizá con el hoy denostado criterio de la globalización y el intercambio económico. En el despliegue de las 10 muestras oficiales se exhibieron 84 películas y aparecieron espacios especiales para realizaciones con contenido indígena, afro y filmes hechos por realizadores de la propia Cartagena.

M. SHANNON              F.  ALJURE                 E. COEN *

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Pero el “viaje al interior” no significó poner odiosos muros que nieguen lo universal que por naturaleza tiene el cine. La planeación no fue hecha por ingenuos de ingenuidad excesiva. A Cartagena llegaron astros con lustre mundial como los referidos Shannon y Coen. Curioso exponente este último que dijo sin empachos que nada conoce del cine latinoamericano, en un escenario que se supone existe en particular para eso. Claro está que todo se le perdonaba desde la previa a un director -filósofo- que hace personajes para el cine que parecen sacados de literatura de tiempos del realismo mágico, por fortuna ya superado, excepto en la realidad. Eso de la curiosidad surrealista que es  el cine de los Coen, lo pone a Ethan a salvo del exabrupto lanzado en la cara de sus interlocutores, que son y se reafirma, “la gente de allá abajo”. Por eso espetó su criterio sin empachos ni sonrojos, en tanto hombre que llega desde el centro de la hegemonía, también cinematográfica. Shannon fue más prudente que su compatriota norteamericano y evitó hacer precisiones sobre sus pensamientos secretos sobre el cuadro local.

Pero estos dos protagonistas extranjeros invitados a Cartagena y que se han codeado con el Oscar, estuvieron acompañados por estrellas de la producción como Frank Murray. Este hombre fue quien trajo el año pasado a la icónica ciudadd del Caribe colombiano a Will Smith y  Benedict Wong, entre otros de similar lustre. Murray participó en el encuentro internacional de productores -en su décimo cuarta versión dentro de la programación del Ficci- dirigida a noveles realizadores que requieren de asesorías para sus obras y proyectos para la pesquisa de financiación, presentación y diseño de audiencias. La propuesta está dirigida a cineastas latinoamericanos y, para la ocasión, hubo 12 películas puestas a disposición para las observaciones de los expertos productores. En la realización del festival cartagenero hubo un espacio especial para el homenaje previsto al director antioqueño Víctor Gaviria, por toda una vida dedicada al cine. Este realizador, quien es considerado el más relevante del cine colombiano, fue el que llevó adelante proyectos como “Rodrigo D no futuro” y “La Vendedora de rosas” (aresprensa).   

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* FOTOS: Dcine  //  Zancada  //  Medium

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VÍNCULOARRANCÓ LA BERLINALE
Actualizado: jueves 14 marzo 2019 14:09
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