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EL HOMO LUDENS ESTÁ AHÍ

Publicado el 28 de junio de 2010 / 16.50 hora de Bogotá D.C.

EL HOMO LUDENS ESTÁ AHÍ

El juego como sofisticación de la cultura, luego de miles de años evolución, tiene por estos días en Sudáfrica un escenario en el que se cruza la expresión de todo lo que el hombre ha construido: la dimensión económica, la política, la estética y, sobre todo, la posibilidad de interculturalidad y de exorcizar los conflictos locales y los que trascienden las fronteras. El hombre que juega es una manifestación compleja que reúne al hombre que siente y al que piensa. Ese es el enfoque del escrito realizado por el experto Gonzalo Escobar.

Escribe: Gonzalo ESCOBAR*

El inconmensurable evento del Big Bang marcó la hora cero del primero de enero de una elaborada representanción científica denominada "el calendario cósmico" . Esa desmesurada forma de medir el tiempo contiene cientos de datos astronómicos, químicos, físicos, biológicos y matemáticos sobre los 15 mil millones de años calculados a partir de lo que debe llamarse el último "arrancón" del Universo, en la forma en que lo concibe la especie humana.

Tan singular construcción está ordenada en 12 meses, en los que se asigna a cada uno descubrimientos logrados en el rastreo de la inconcebible explosión cósmica, aún en vertiginosa expansión. En ese tiempo y en ese esquema nuestro hogar, la Vía Láctea, ubicado en la esquina de uno de sus miles de brazos en espiral, alberga un modesto sistema estelar cuyo centro solar calienta con fotones y otras ondas de energía a nueve planetas y numerosas lunas, entre ellos la Tierra y su satélite.

Aunque es un millón de veces más pequeño que su brillante astro tutelar, ese tercer planeta del centro a la periferia contiene un detalle singular que lo diferencia de todo que está cercano en términos estelares: originó la vida tal como la conocemos a partir de nuestro propio planeta.

Alexander Oparín** explicó, cómo la combinación molecular del carbono con otros elementos, por ejemplo hidrógeno y oxígeno, produjo la materia orgánica, precursora de organismos unicelulares, animales y plantas. El desarrollo filogenético se había desencadenado: unicelulares dieron paso a pluricelulares, éstos a peces primitivos, aquéllos a los anfibios y estos últimos, verdaderos arquetipos de los humanos por lo curiosos y temerarios, ganaron el escenario terrestre.

Después, según sus necesidades de adaptación, lograron la respiración pulmonar, modificaron aletas por miembros articulados, convirtiéndose en reptiles, los cuales divididos luego en aves, nuevos reptiles y en mamíferos. Éstos fueron los predecesores de los protosimios, nuestros verdaderos ancestros.

ÁFRICA FUE LA CUNA

Transcurridos 4 mil millones de años de vida en el planeta, que ocupan los últimos tres meses del singular calendario, apenas 25 millones de años atrás, todo quedó preparado en África-Continente (cuna de la filogenia humana) para que se desenvuelva el proceso de la hominización. Así, los antropoides preparan la aparición de los hominoides y homínidos (6 millones de años), del A. Aferensis (4 millones de años), A. Robustus (2 millones de años), Homo Habilis (1.6 millones de años), Homo Erectus (1.2 millones de años) el cual conquista la bipedestación. Luego, con sus brazos libres, convierte la mano en herramienta de herramientas, disparando simultáneamente su crecimiento cerebral.

Finalmente, media hora antes del 31 de diciembre aparece una extraña y compleja creatura que se mueve hábilmente, piensa, se comunica, fabrica y se extraña. Se lo bautiza: Homo Sapiens Sapiens. Su cerebro contiene estratificadas las capas evolutivas: paleocórtex (instintos sexual, de agresividad y miedo), mesocórtex (estructuración del lenguaje y movimientos complejos) y neocórtex (asentamiento del pensamiento complejo: religioso, matemático, musical, corporal, social, entre sus múltiples capacidades). Éste es finalmente el motor de la cultura humana.

EGÓLATRA INCORREGIBLE

Su tránsito como nómada lo lleva a distintas latitudes del planeta y contando sólo con su cuerpo, ejercitará formas de movimiento como caminar y correr, saltar y lanzar, nadar y otras, que lo harán diestro para cazar, construir, guerrear y jugar. Luego estableciéndose paulatinamente en urbes y atravesando como especie su estadio infantil, crea mitos y representa mágicamente el mundo, justificando su misteriosa existencia.

Pero también arrogante, se erige en ególatra incorregible. Teo y geocentrismo dan cuenta de la emergencia de poderosas autarquías extendidas en el tiempo por más de 4.000 años. La dinámica expansionista de reinos e imperios estaba desatada. La historia de las guerras demostró siglos antes de Darwin, "el engullimiento natural de los débiles por los fuertes". Esclavitud y feudalismo complementan sus contenidos.

Franca pausa entre los bélicos aconteceres de la antigüedad, fue la realizada por la cultura griega, su sensibilidad estética, la reflexión filosófica, el ejercicio político de la democracia, el avance de la ciencia y la creación de los juegos olímpicos, ofrecieron la primera oxigenación histórica frente a la infantil barbarie. Citius, Altius, Fortius, se definen como condiciones que exaltan las capacidades físicas y mentales del hombre en las antiguas olimpiadas.

A pesar de la dualidad mente-cuerpo que tensionara Platón desde el discurso idealista, con fuertes implicaciones en los siglos posteriores respecto a la concepción material y vulgar del cuerpo, contraria a la pureza del alma, en Occidente el juego y el deporte significaron una catarsis histórica para el estrés colectivo de los pueblos en conflicto. De inapreciable valor, aún no ponderado en su profundidad, el desplazamiento de la representación mental del entrenamiento y la competencia para la guerra, dio paso hacia el nuevo entrenamiento y competencia para el juego, vale decir, le otorgó denotación al Homo Ludens.

Considerando el Medioevo, Renacimiento y parte de la Modernidad, como etapas de la adolescencia humana, Copérnico será el encargado de explicarle a la frágil creatura, que el planeta, que suponía creado para él, no es el centro del universo. La razón y la Ilustración le harán considerar por su parte, que tampoco es imagen y semejanza de Dios debiendo re-plantear su conducta ególatra y prepotente. Debía hacerse ciudadano y mayor de edad.

SUDÁFRICA: EL HOMBRE QUE JUEGA

No obstante, contar en los últimos siglos con más y mayores referentes culturales y con una poderosa estructura tecnológica, se aferra tercamente a su anterior condición. De manera notable, parece haber superado los grandes conflictos bélicos, pero sumido ahora en el relativismo no sabe qué hacer. Sabe, como homo económico, que la competencia es más dura, porque como él hay otros seis mil millones de semejantes con iguales necesidades e intereses. Podría decirse que sobrevive en un constreñimiento físico, reducida también su libertad y en un cuerpo más débil y enfermo que está haciendo ajuste de cuentas ante miles de años de sedentarismo.

De otra parte, en vías de superar el maniqueísmo de dogmas religiosos e ideológicos, comprende que, entre otros compromisos, debe preservar su vida como especie y en el conjunto, la del planeta: reorientar la ciencia, respetar la diferencia, sumirse en lo multicultural y, especialmente, en retornar parcialmente al "ser elemental" que fue, para sentirse y regocijarse en el juego y en las artes.

En los tramos definitivos del desarrollo del orbital evento de Sudáfrica 2010, en el que se convocó inicialmente a las 32 selecciones nacionales de futbol que clasificaron en cada Continente, es pertinente destacar las cualidades insuperables y no siempre consideradas del Homo Ludens, en el paquete de capacidades humanas. Es esta del Mundial una fiesta colectiva del espíritu humano en la que por espacio de treinta días y transitoriamente desvinculados del lucro deportivo, se pone en escena la originaria alegría del jugar por el jugar, del juego limpio o fair play.

También de las dignidades tribales que traen a cuestas los jugadores y las hinchadas de cada uno de los países participantes. El sonido de las vuvuzelas sudafricanas es una, entre tantas, de esas particularidades que empieza a universalizarse por el exorcismo del juego y la capacidad creativa del hombre que juega (aresprensa.com).

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*El autor es graduado en Educación Física, magister en Filosofía y candidato al doctorado en Ciencias de la Educación.

**Oparin fue un biólogo y bioquímico ruso, desaparecido en 1980, a quien se considera precursor de los estudios del origen de la vida a partir de la evolución química de las moléculas de carbono en el caldo primitivo.

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