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EL JINETE EN CENTROAMÉRICA

EL JINETE EN CENTROAMÉRICA

 

Eduardo Díscoli y sus caballos llegaron a Panamá. La aventura por territorio colombiano concluyó en Turbo, luego de atravesar el agitado trayecto del Urabá antioqueño, más allá de Medellín. En ese tramo tuvo un nuevo encuentro con irregulares armados, con acometida de caballos, pero sin consecuencias -tampoco esta vez - físicas o de seguridad personal.

 

Tan sólo debió el jinete lamentar la pérdida de una fina montura que le había obsequiado el ejército peruano, durante su paso por ese territorio.

 

DESPEDIDA DE MEDELLÌN

La accidentada travesía por el país cafetero se inició en Ipiales -frontera con Ecuador- en enero de este año. Vale decir que la marcha se prolongó por siete meses. En ese lapso debió resignar la compañía de El Chajá, que quedó hasta junio en las caballerizas del batallón Cabal del Ejército colombiano. (véase nota especial).

Medellín fue el último alto importante del jinete en su recorrido. Allí fue despedido por más de 25 caballístas antioqueños en su tránsito hacia Chigorodó y el golfo de Urabá sobre el Caribe colombiano, costa que debía alcanzar para embarcar hacia Panamá. En ese punto se encuentra Turbo, meta final de esta etapa en un proyecto que ya comienza a tener trazas de epopeya.

 

En la capital colombiana del tango Díscoli alcanzó su propósito de agregar a su tropilla un caballo colombiano: se trata de El Paisa. También recibió una montura con diseño especial que le obsequió un industrial talabartero.

 

Al dejar atrás la experiencia colombiana, el jinete ha superado los 10.000 kilómetros de trayecto.

 

EL CHAJÁ: PRONÓSTICO RESERVADO

 

Durante la totalidad del tránsito por Colombia Eduardo Díscoli debió prescindir de uno de los tres caballos con que inició su aventura desde Buenos Aires. El Chajá llegó enfermo a Ipiales, al atravesar la frontera colombo - ecuatoriana.

 

El ejército de Colombia que colaboró con el proyecto de integración, al igual que la policía de este país, atendió entre enero y junio al equino enfermo.

 

Una lesión severa en uno de sus cascos, lo que le compromete de manera severa su marcha, persiste con cuadro clínico pesimista.

 

Al concluir el semestre, colaboradores privados de la aventura de Díscoli trasladaron a El Chajá hasta Bogotá. Luego de pastar unos días El Pórtico y de una nueva revisión veterinaria, el animal fue enviado en transporte terrestre a Medellín.

 

El pronóstico veterinario sobre la cabalgadura es reservado. La posibilidad de que El Chajá continúe el viaje es remota.

 

CRONICA PERMANENTE: DE A CABALLO AL MUNDO

Publicado el: 12 de Noviembre del 2003

 

 EL JINETE PARTIO HACIA MEDELLIN

Escribe: Néstor Díaz Videla

El lunes 5 de mayo partió de Bogotá el jinete argentino Eduardo Díscoli. Su próximo destino será Medellín.

El viaje de Díscoli, que se inició en agosto de 2001 en Buenos Aires, Argentina, se acerca a los 9.500 quilómetros de recorrido. Al llegar a la capital de Antioquia habrá superado ese límite.

Los tres propósitos inmediatos en su proyecto son:

 Llegar sin contratiempo, al promediar mayo, a Medellín.

Recuperar su caballo, El Chajá, que se restablece en Ipiales de una infección en  un casco.

Alcanzar el apoyo necesario del gobierno venezolano que le permita incluir a Caracas en su travesía y poder trasladarse desde allí hasta Panamá.

La tropilla que lo acompaña está integrada por cuatro caballos: el señalado Chajá,Niño bien, el peruano Ayacucho-Perú y  El Chalchalero.Ayacucho fue integrado al grupo en Lima, los otros tres partieron con Díscoli desde Buenos Aires.

Hasta el momento, cuando le quedan pocos centenares de quilómetros para dejar Sudamérica e iniciar la travesía que desde Panamá lo lleve a Estados Unidos y Canadá. Díscoli aún no puede concretar la ilusión de incorporar a su tropilla un caballo colombiano.

El objetivo del viaje es alcanzar Europa y el norte de Africa para tocar la tierra de los ancestros de los caballos americanos. En efecto, el origen de los corceles de este lado del Atlántico es el caballo árabe que llegó a España con la expansión musulmana.

Durante su permanencia en Bogotá, Discoli estuvo alojado con sus monturas inicialmente en un cuartel de carabineros de la polícia colombiana y, posteriormente, en El Pórtico al norte de la ciudad. Esa permanencia en la sabana de Bogotá se prolongó por un mes.

Subasta en montura. Una semana antes de alejarse de Bogotá, el jinete Díscoli realizó en el patio de lidia de El Pórtico una subasta de licores y libros argentinos. El remate se hizo sobre lomo de caballo para agotar en poco tiempo tanto las piezas literarias como los restantes efectos.

Lo recaudado totalizó unos 400 dólares, que se incrementaron con una donación de más de 300 dólares que realizó la tarjeta de crédito Credencial, a travès de su vicepresidente Efraìn Velàsquez. Esos fondos se destinarán -según lo indicó Díscoli- a los costos de viaje de los próximos días. En particular aquellos gastos que demandan las cabalgaduras, desde la alimentación en adelante.

EL ENCUENTRO CON LOS IRREGULARES ARMADOS

Unos 100 quilómetros antes de culminar el tránsito entre Bogotá y Medellín el jinete Eduardo Discolí tuvo su primera experiencia cercana con el conflicto colombiano.

Mientras avanzaba en la zona entre Cocorná y San Luis en el departamento (provincia) de Antioquia se encontró casi a boca de jarro con grupos armados ilegales que disputan entre sí y con el Estado colombiano por territorios cercanos al área metropolitana de Medellín.

El jinete tuvo contacto visual distante  con las facciones ilegales que actúan bajo las siglas de las autodenominadas FARC (Fuerzas armadas revolucionarias de Colombia) y ELN (ejército de liberación nacional). Un contacto presencial directo lo hubiese expuesto, por lo menos, al secuestro o a riesgos mayores dado el reconocido salvajismo de estos grupos ilegales.

La cercanía de unidades del ejército colombiano le permitió llegar a Medellín escoltado por los hombres de la institución armada legal, con sus caballos en buen estado y también ellos bajo protección de la tropa.

Díscoli arribó el 21 de mayo a Medellín.

LA BANDERA CASI AUSENTE

Durante su permanencia en Bogotá Eduardo Díscoli tuvo una corta entrevista con el alcalde (intendente) de la capital colombiana, Antanas Mockus.

El jinete aspiraba a que el burgomaestre (a quien se considera la segunda autoridad real nacional) le hiciese entrega de la bandera de la ciudad y el país, como ha sido tradición durante su periplo. La frustración de Díscoli fue grande pues el alcalde no soló no concretó ese propósito sino que le indicó que era más viable que el presidente Alvaro Uribe le concediera esa satisfacción pues "a él sí le gustan los caballos".

Fue Jorge Pradilla, propietario de El Pórtico, quien debió ordenar la confección rápida de una bandera como testimonio del paso de Díscoli por Bogotá y Chia, localidad del conurbano capitalino.

El jinete completó un total de 79 pabellones como evidencia del camino recorrido entre Buenos Aires y Bogotá.

La gaffe del alcalde Mockus se atribuyó a un error de protocolo e información.

El 26 de abril Díscoli cumplió en Bogotá 53 años.

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