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EL MILENIO DEL CORONEL

Publicado el 30 de enero de 2007

EL MILENIO DEL CORONEL 

El teniente coronel Hugo Chávez ha puesto sus cartas sobre la mesa. Durante su  posesión, reafirmó cuáles serían sus metas en el nuevo milenio: entre otras, la socialización de todos los medios de producción. El mismo libreto de  su mentor, Fidel Castro y de sunuevo socio en la pretensión de imponer condiciones a sus vecinos a contrapelo de las condiciones históricas concretas, el presidente Vladimir Putin.

 Aquí no hay nada de revolucionario ni novedoso. Es  la misma y muy gastada retórica de los primeros tiempos posteriores al zarismo en Rusia, en los cuales se  impuso un régimen de terror con el slogan de “todo el poder para el soviet”, al comenzar la Revolución de octubre. 

El coronel Chávez  tiene sus tiempos equivocados y, si conoce la  Historia, cosa ésta algo cuestionable, él va directamente en contravía de la misma.  Para comenzar, sus tiempos están equivocados por los anacronismos tan contundentes que encierran sus programas de gobierno, propios de un socialismo europeo de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Esa realidad  está a años luz de este siglo, el cual  comenzó con una percepción muy alejada de esos protagonismos mesiánicos, que el teniente coronel Chávez pretende reponer en escena.

Los acontecimientos que han marcado el derrotero del siglo XX pueden ser una guía que permita tener una visión más aterrizada y así poder evaluar, cuál puede ser un curso más racional de la historia.

Puede ser un comienzo de análisis el descalabro del modelo soviético, no sólo por sus “gulags”, sino también por las abismales asimetrías culturales, éticas y morales que, en Rusia, eran previas al  sistema soviético, pero que éste profundizó. Tanto Putin como Chávez, en sus respectivas áreas de influencia,  pretenden ejercer una hegemonía, más allá de sus fronteras, sin tener  en cuenta lo limitado de sus recursos y el desfase con el momento.

Putin, como exportador de gas y de petróleo ruso a Europa, pretende tener voz y voto en las decisiones políticas de la Unión Europea, comunidad a la cual Rusia no perteneceEl Coronel Chávez, por su parte, tiene su propia visión hegemónica del entorno geopolítico. Con la construcción de veinte bases militares en Bolivia, manejadas por efectivos cubanos y venezolanos, el régimen  de Caracas pretende ejercer presión sobre Chile para abrirle un corredor al mar a  Bolivia.

Como Putin, el teniente coronel quiere utilizar su rica chequera para comprar aliados y hacer un frente común contra Washington. Esa estrategia no le ha funcionado, en parte por su locuacidad y al mismo tiempo por la forma como se dirige a sus pares y también porque, simplemente, Venezuela no tiene condiciones histtóricas objetivas para ejercer un  liderazgo continental.

El gobernante de Caracas desconoce la importancia de Brasil en un contexto mundial, así como también  ignora el peso de México en la región, una de las economías más dinámicas de América Latina. De igual forma, desconoce tanto el papel de la Argentina, como de  Chile o Colombia, en tanto  naciones cuya diversidad industrial, clase empresarial y proyección exportadora, sólo ha sido posible por las condiciones de libertad y de democracia que existen en sus respectivos conglomerados sociales.

El germinal dictador de Caracas desconoce que en todas estos países sus gobernantes tienen, como norte político, el propósito de fortalecer un respeto que garantice al ciudadano común, o  al inversionista extranjero, una seguridad jurídica que haga posible la radicación de capitales  y, con ella, se garantice el desarrollo. Los tratados de Libre Comercio, que algunas de las naciones de la región han firmado con Washington, sólo sirven para indicar el curso futuro a seguir.

Tanto Chávez como Putin se han convertido en vecinos incómodos, manipuladores y poco confiables de sus correspondientes cercanos. La carrera armamentista del teniente coronel, ayer golpista, no va más allá de ser un melancólico telón de un circo de pueblo, destinado a impresionar a ingenuos venezolanos que creen en el poder mágico del nuevo Mesías (aresprensa).

Enrique Millán

Editor Adjunto

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