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EL ENCUBRIMIENTO DE LA AGRESIÓN A COLOMBIA COMO "INTERVENCIÓN HUMANITARIA"

Publicado el 17 de noviembre de 2009 / 21.30 hora de Bogotá D.C.

>>>(Este artículo es la continuidad en unidad de "La Agresión de Hugo Chávez y la Actitud de Colombia en su Propia Defensa")>>>  

EL ENCUBRIMIENTO DE LA AGRESIÓN A COLOMBIA COMO "INTERVENCIÓN HUMANITARIA" 

Después de la intervención de Caracas en enero de 2008, en la cual comenzó a argumentar la posibilidad de atacar a Colombia, el presidente Chávez continuó la misma línea de su retórica en Managua.  

Escribe: Jorge Enrique GÓMEZ PARDO* 

Desde Nicaragua, reiteró que "el gobierno de Colombia es un gobierno que está alineado con la política del imperio y yo sigo señalándolo, y si ese gobierno me acusa a mí de estar violando la carta de la OEA, yo acuso al de Colombia de ser instrumento y amenaza del imperio de los Estados Unidos contra la integración y la paz de América Latina".  

Igualmente, acusó a militares y funcionarios de Colombia para conspirar con los Estados Unidos en Bogotá para asesinarlo. En ese sentido, señaló que "tengo las fotos, grabaciones y todo (...) [están] "conspirando para generar un conflicto armado entre Colombia y Venezuela, conspirando con los paramilitares para atacar a Venezuela de mil maneras". 

Finalmente, en esa misma semana, el Canciller Maduro redondeó las declaraciones de su Presidente señalado que "el pueblo venezolano ha sido, durante décadas, víctima del conflicto colombiano. En una expresión de torpeza, la cancillería colombiana reconoce los efectos negativos del conflicto armado sobre la población civil venezolana, lo cual justifica, cualquier medida que, en el marco del derecho internacional, el gobierno bolivariano pueda tomar para regularizar esta situación". 

Al finalizar la semana del 19 de enero de 2008, Chávez ordenaría movilizar tropas a la frontera supuestamente para proteger "los alimentos" que estaban en escasez por esa época en Venezuela. Es improbable que su agresión militar contra Colombia la hubiera denominado como un ataque preventivo pues su retórica antiimperialista hubiese perdido fuerza. Se considera, más bien, que posiblemente la hubiese llamado "intervención humanitaria".  

Las declaraciones arriba señaladas y las que se analizarán a continuación, casi dos meses antes del ataque al campamento de alias Raúl Reyes, así lo indican. Además, la "intervención humanitaria" no solamente hubiera reforzado jurídicamente su agresión, sino que le habría dado un aura de mayor legitimidad política.  

Tal como se anotó arriba, la única excepción al uso de la fuerza sin la autorización del Consejo de Seguridad es la aplicación del derecho a la legítima defensa, en la cual la tesis del ataque preventivo es una interpretación de dicho derecho. Pero en virtud el artículo 39 de la Carta de la Naciones Unidas, la autorización del uso de la fuerza se puede dar en el momento que el Consejo de Seguridad considere que hay "amenaza a la paz, quebrantamiento de la paz o acto de agresión". Según el Profesor Cassese, en cualquiera de estos eventos, el Consejo de Seguridad podrá autorizar una acción militar contra el agresor o el Estado que amenaza la paz.  

Ahora bien, en principio estas autorizaciones son posteriores a la amenaza, el quebrantamiento o el acto de agresión y no incluyen escenarios de "crisis humanitarias". Un ejemplo de autorización posterior del CS fue la invasión a Irak en 1990, para repeler la agresión contra Kuwait.  

Sin embargo, siguiendo a Cassese, hay una tendencia gradual hacia establecer un vínculo entre las "crisis humanitarias" -antes consideradas del resorte exclusivo de los Estados- y las "amenazas para la paz". Más aun, hay un precedente de validación posterior de una "intervención humanitaria", es decir, una intervención militar, que no contó con el aval previo del CS. 

En efecto, el CS ha venido extendiendo el concepto de "amenaza a la paz" hasta el punto de incluir dentro de éstas las "crisis humanitarias" dentro de un Estado. Esto le permite decidir cuando dicha crisis es una amenaza contra la paz, y por tanto, autorizar "intervenciones humanitarias". Algunos casos de este tipo de autorizaciones militares posteriores por razones humanitarias, fueron las operaciones en Bosnia y Herzegovina o las de Somalia y Rwanda, lideradas respectivamente por los Estados Unidos y Francia en la década de los 90.  

Continuando con el juez Cassese, el problema fundamental de esta práctica es que no hay estándares consistentes para la toma de la decisión de autorizar una acción en un escenario de crisis humanitaria. Así, por ejemplo, mientras los Estados Unidos y Gran Bretaña justificaron la guerra de Irak de 2003 en términos de legítima defensa, el actual canciller francés, Bernard Kouchner, la apoyó en términos humanitarios. De allí las potenciales arbitrariedades del concepto de "intervenciones humanitarias". 

En ese orden de ideas, si se analizan las otras declaraciones de los funcionarios del gobierno de Chávez en la misma semana del 11 al 19 de enero de 2008 -continuación de la línea que el Presidente Chávez había trazado en el mencionado Aló Presidente del domingo 13 de enero de 2008 y que reiteró posteriormente en Nicaragua- también se puede ver que hay una reiterada mención a que su injerencia en los asuntos internos de Colombia, es por la búsqueda de la paz y por razones humanitarias.  

En efecto, en el comunicado del 16 de enero del entonces Vicecanciller y Embajador ante la OEA de Venezuela, Jorge Valero, se afirmó que "es incomprensible que se desestime la posibilidad de que el presidente Chávez continúe auspiciando la búsqueda de la paz en Colombia. ¿Se puede pedir al presidente Hugo Chávez que se rehúse a colaborar en gestiones humanitarias orientadas a lograr la liberación de personas en cautiverio?". Asimismo, resaltó que "las propuestas del presidente Chávez en torno al tratamiento que debiera darse a las FARC y al ELN, se inscriben en el propósito superior de humanizar el conflicto armado en el hermano país de Colombia, y constituyen un peldaño en la búsqueda de la paz".

 Añadió la Cancillería venezolana que "el gobierno colombiano no está comprometido con la paz, sino obsesionado con derrotar militarmente a las fuerzas insurgentes, obsesionado con la guerra". Señaló que "en lugar de poner todo su empeño en construir una solución política viable y duradera al conflicto armado, el gobierno colombiano busca cualquier pretexto para justificar su lógica militarista". Remató su critrerio señalando que "el presidente Uribe no está comprometido con el intercambio humanitario, sino ciegamente empecinado en demostrar sus argumentos de guerra". 

También indicó que "más preocupado por salvar las apariencias que por salvar las vidas de sus conciudadanos, el gobierno colombiano arremete contra el presidente Chávez, porque es el único que ha tenido éxito en la liberación de rehenes, y ha explorado el único camino hacia la paz y la unidad que necesita nuestro pueblo hermano: el camino del diálogo y el entendimiento".  

Luego dijo que "en lugar de crear las condiciones para que cientos de familias vuelvan a reunirse, el gobierno colombiano ha llegado al extremo de obstruir y sabotear las misiones humanitarias de rescate impulsadas por la comunidad internacional, poniendo en riesgo la vida de personas inocentes". Además, señaló que "encontrar la salida al conflicto colombiano es una responsabilidad que atañe a todos los hombres y mujeres que no se resignan a ser espectadores pasivos del sufrimiento y del dolor de un pueblo hermano". 

Finalmente, habría que recordar lo arriba señalado por el Canciller Maduro en el sentido que al ser "el pueblo venezolano (...) víctima del conflicto colombiano [se] justifica, cualquier medida que, en el marco del derecho internacional, el gobierno bolivariano pueda tomar para regularizar esta situación". Los mensajes eran entonces que "Uribe es una amenaza para la paz, mientras que Chávez busca la paz" y que "mientras Chávez se esfuerza por hacer acciones humanitarias, Uribe no le interesan y/o las torpedea".  

Lo anterior, analizado en conjunto con las declaraciones arriba mencionadas sobre la justificación del ataque preventivo, indica un claro intento por darle una justificación pacifista y humanitaria a su ataque preventivo. Por lo tanto, se considera que Chávez muy posiblemente hubiera denominado su agresión a Colombia, no como un ataque preventivo, sino como una "intervención humanitaria". 

Pero a Colombia no le debe (ni le debía) preocupar una intervención autorizada por el Consejo de Seguridad como justificación de una "amenaza a la paz" y/o "crisis humanitaria" en el país1. Eso es muy improbable tanto por la realidad de la situación de nuestro país, como por las realidades de la política internacional, entre otras, porque los Estados Unidos tienen poder de veto sobre cualquier decisión del CS. 

Lo preocupante es (y era) entonces que hay un precedente de intervención unilateral, fundada en una crisis humanitaria, legalizada ex post facto, el cual también podría ser alegado por Chávez para justificar su agresión a Colombia. Así, durante la crisis de Kosovo en 1999, la OTAN decidió atacar a la antigua Yugoslavia sin autorización del Consejo de Seguridad. Según el Profesor Cassese, ésta es una acción que ha sido considerada como una clara violación al la Carta de la ONU, la cual algunos autores consideran fue legalizada ex post facto mediante la resolución 1244/1999. 

Así las cosas, en su cinismo, no hubiera sido de extrañar que Chávez hubiera agredido a Colombia y luego argumentara (o lo pretenda hacer en el futuro), por ejemplo, que como los de la OTAN lo hicieron para salvar a los kosovares, el también hizo lo mismo para salvar al pueblo de Colombia de "la guerra" y de "la oligarquía que mando a matar a Bolívar y a Sucre" porque "amo a Colombia".  

En esta situación, la legalización posterior del Consejo de Seguridad nunca se hubiera presentado, pero el ataque se hubiese ejecutado y Chávez desfachatadamente lo hubiera justificado por todo el planeta, apelando ha argumentos del derecho internacional, de búsqueda de la paz y humanitarios. 

El Presidente Hugo Chávez Frías intentó entonces legitimar un ataque preventivo a Colombia, agresión militar que probablemente hubiera denominado como una "intervención humanitaria". Esta agresión muy posiblemente la hubiera intentado legalizar ex post facto con cínicos argumentos de derecho internacional y de los hechos, con lo cual también hubiera buscado legitimar políticamente su agresión. 

¿Pero es que acaso no es obvio que si se tiene un proyecto político militar imperialista como el chavista, no es de esperar que sus funcionarios tengan preparada la legalización de sus aspiraciones desde el derecho internacional para hacerlas parecer legítimas? 

Una muestra de hasta dónde podría llegar el cinismo de Chávez para justificar política y jurídicamente sus ambiciones imperialistas en la región la acabamos de ver en septiembre pasado en su discurso ante la Asamblea General. Allí, señaló que "también necesitamos un nuevo orden político internacional. No permitamos que un puñado de países intente reinterpretar impunemente los principios del derecho internacional para dar cabida a doctrinas como la guerra preventiva, vaya que nos amenazan con la guerra preventiva, y la llamada ahora responsabilidad de proteger (...). Estos son conceptos muy peligrosos, que van delineando el imperialismo, van delineando el intervencionismo y tratan de legalizar el irrespeto a la soberanía de los pueblos". 

LA CAMPAÑA DE ESTIGMATIZACIÓN 

Se tiene entonces que en enero de 2008 Chávez trató de utilizar el derecho internacional para agredir militarmente a Colombia. Se considera que esa retórica agresiva no continuó y el ataque no se llevó a cabo porque las circunstancias políticas, económicas y militares de Venezuela en las subsiguientes semanas de enero de 2008 no se lo permitieron. En consecuencia, Chávez siguió con su estrategia de interpretación cínica de los hechos y del derecho internacional para pasar a una ofensiva política jurídica contra Colombia.  

Sin embargo, tales condiciones políticas se modificaron con el ataque al campamento de alias Raúl Reyes. Fue allí entonces cuando comenzó la estigmatización de Chávez hacía Colombia como país agresor de la región, en otra muestra de su desvergüenza para instrumentalizar el derecho internacional para justificarse.  

Así, el 6 de marzo siguiente al bombardeo al campamento de alias Raúl Reyes, el presidente Chávez -mes y medio después de intentar justificar un ataque preventivo a Colombia disfrazado de intervención humanitaria- expresó, sin ruborizarse, que "nosotros apoyamos la paz (...) condenando la agresión contra el territorio ecuatoriano, negándonos a aceptar una doctrina que es totalmente extraña a este territorio nuestro, a esta historia nuestra. Nunca antes país alguno en América Latina llegó a asumir la doctrina del ataque preventivo o la doctrina de perseguir sus enemigos internos en cualquier otro rincón del mundo como dijo el otro caballero [Bush] cuando lanzó la guerra mundial contra el terrorismo". 

Pero las circunstancias políticas, y ahora jurídicas, volverían a cambiar a raíz de la información encontrada en los computadores del mencionado terrorista, para luego, las condiciones políticas, modificarse de nuevo a raíz del resultado de las discusiones en la Cumbre del Grupo Río en República Dominicana. Después de esta Cumbre, sobre la base la comprometedora información encontrada en los computadores y de, según un experto en temas militares, por las condiciones de la fuerza pública venezolana, Chávez cesaría los ataques verbales y las estigmatizaciones contra Colombia y contra el presidente Uribe. 

Sin embargo, el escenario político se volvería a transformar con la coyuntura de las negociaciones del Acuerdo, por lo que Chávez reinició su campaña de estigmatización de Chávez hacía Colombia como país agresor de la región. Sus declaraciones en el marco de las recientes cumbres presidenciales de Unasur, de su gira por España y por Rusia, y de su discurso ante la Asamble General en septiembre pasado, así lo confirman. 

CONCLUSIONES Y REFLEXIONES FINALES 

El presidente Hugo Chávez y su proyecto político militar expansionista son la causa de las tensiones bélicas regionales, y no el presidente Álvaro Uribe Vélez y los instrumentos para garantizar el orden público interno, entre ellas el acuerdo con los Estados Unidos.

 El que Chávez haya sido quien trajo la doctrina del ataque preventivo a la región, rodeándola de un discurso pacifista y humanitario para darle la apariencia de una "intervención humanitaria", es muestra de ello. Por lo tanto, Chávez es al agresor y no el presidente Uribe. 

Lo anterior, sumado a su política militar expansionista, muestra que el Acuerdo en Colombia y los Estados Unidos es necesario. Con o sin este instrumento, las tensiones se hubiesen presentado. El plan político militar imperialista de Chávez, su ideología y políticas antidemocráticas y su pésima gestión de gobierno no comenzaron ni son consecuencia del Acuerdo. Más aún, la desproporcionada reacción verbal y militar al mismo fortalecen los temores sobre las intenciones de Chávez para con Colombia, por lo que la concreción del Acuerdo se hizo aún más imperiosa. Es entonces Chávez quien quiere (y ha querido) "la guerra" y no su contraparte colombiana.  

En ese orden de ideas, en el marco de sus ambiciones imperialistas en la región, el Acuerdo pareciera ser tan sola otra disculpa más de Chávez para armarse. Seguirá en su carrera armamentista y continuará responsabilizando a Colombia y al presidente Uribe de la misma, y por tanto, de un posible futuro conflicto bélico entre ambos países, reinterpretando cínicamente los hechos y el derecho internacional. 

Chávez tiene serias intenciones de agredir a Colombia y si las circunstancias se lo permiten, o lo obligan para poder mantenerse en el poder, es altamente probable que así lo haga. En realidad, Chávez ya nos ha agredido indirectamente con sus contribuciones a las FARC, las cuales fueron puestas en evidencia a través de los computadores de alias Raúl Reyes. A la luz del derecho internacional, una agresión armada indirecta es aquella que consiste en organizar, asistir, fomentar, incitar o tolerar actividades subversivas o terroristas llevadas a cabo en contra de otro Estado para, por ejemplo, derrocar su gobierno2. Contribuciones de esa naturaleza a un grupo perpetrador de grandes violaciones a los derechos humanos como lo son las FARC, con el grado de responsabilidad de Chávez en las mismas, sin lugar a dudas, lo pueden llevar a la Corte Penal Internacional. Por menos ese Tribunal ha dictado órdenes de captura. 

De otro lado, es evidente que esas intenciones de agresión y de intervención cada vez más desvergonzada en los asuntos internos de Colombia las seguirá adornando con retórica de amor a Colombia, pacifista y humanitaria, como la que utilizó para intentar legalizar el ataque preventivo a Colombia en enero de 2008. Esa retórica la repitió en la última cumbre presidencial de UNASUR en Argentina y en su posterior visita a España. 

Allí dijo que "deberían oírnos a los que hablamos de paz y a los que proponemos una mesa de paz donde se sienten el gobierno de Colombia y la guerrilla colombiana a buscar, tejer, con la ayuda de sus hermanos, de nosotros; de Brasil, estoy seguro; de Argentina, estoy seguro". Después, la reiteró en la rueda de prensa posterior a su discurso ante la Asamblea General, en donde hizo "un llamado para que Naciones Unidas plantee un plan de paz para Colombia". 

Finalmente, es de prever que en los próximos meses una retórica de idéntica naturaleza seguirá siendo profundizada con el fin de influir en las elecciones del próximo año. Todos vimos por televisión a funcionarias diplomáticas del gobierno venezolano haciendo política electoral en el barrio Policarpa Salavarrieta de Bogotá (para solo citar un ejemplo) y a Chávez diciendo en su "Aló Presidente" número 338, de agosto de este año, que en Colombia le temen al "mensaje chavista" haciendo un llamado al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y al Polo Democrático Alternativo "partido homólogo al nuestro". En ese marco, ordenó "hacer un buen plan, plan político, poderoso movimiento nacional bolivariano, con lineamientos estratégicos y utilizar a nuestros [otros] aliados allá, en Colombia".  

Es claro entonces que, en las próximas elecciones, el chavismo venezolano y colombiano también se esforzarán al máximo para tomarse a Colombia desde la democracia para imponer su modelo antidemocrático en nuestro país. No debemos olvidar que Chávez es un hombre sin escrúpulos, quien dijo cualquier cosa para acceder al poder en Venezuela por la vía democrática, para luego imponer y perpetuar sus políticas antidemocráticas a toda la sociedad. Nada distinto podría esperarse de sus aliados en Colombia. 

Así las cosas, el gobierno nacional debe seguir utilizando todas las herramientas políticas, jurídicas y militares a su alcance para garantizar la soberanía e integridad de Colombia y de los colombianos como pueblo.  

Para esto, ha resultado fundamental la firma del Acuerdo con los Estados Unidos pues contribuye a disuadir a Chávez de agresiones contra el país. También es primordial rechazar cualquier tipo de injerencia en los asuntos internos de Colombia, justificada en retórica pacifista y humanitaria. Además, es muy importante crear un ente como la Alta Consejería para el Derecho Internacional y el Derecho Penal Internacional pues los derechos humanos no son una amenaza sino una oportunidad. 

Lo esencial para que lo anterior sea posible y sostenible en el tiempo, pero sobre todo para proteger la democracia: los colombianos debemos golear a los aliados, simpatizantes, temerosos o supuestamente "neutrales" frente a Chávez en las elecciones de congreso y presidenciales del próximo año.  

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* Abogado con Opción en Administración de Empresas de la Universidad de los Andes y Master of Laws (LL.M.) en Derecho Penal Internacional de la Universidad de Utrecht, Holanda. Ha sido asesor en el Senado de la República de Colombia y en la Dirección de Derechos Humanos del Ministerio de Relaciones Exteriores de ese mismo país del cual es ciudadano. También realizó una pasantía en la Corte Penal Internacional en La Haya, Holanda, y se ha desempeñado como profesor universitario de Derecho Penal Internacional.

1Mediante documento enviado desde La Haya, Holanda, el autor de este artículo advirtió sobre la situación aquí descrita, dos días antes que Chávez movilizara tropas a la frontera en enero de 2008, con la disculpa de proteger los alimentos.

2 Sin embargo, en su último discurso ante la AG, en otra muestra de su cinismo, Chávez no tuvo escrúpulos para decir que "urge enfrentar de manera eficaz ciertamente el terrorismo internacional pero no usándolo como pretexto para desatar agresiones militares injustificadas y violatorias del derecho internacional que se han entronizado como doctrina después del 11 de septiembre. Solo una estrecha y verdadera cooperación y el fin de los dobles raseros que algunos países del norte aplican al tema del terrorismo, podrán acabar con este horrible flagelo"

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Jorge Enrique GÓMEZ PARDO

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