logo_aresprensa_notas
ESTUDIANTES DE LA PLATA: UN LIBERTADOR ARGENTINO

Publicado el 18 de julio de 2009 / 8.30 hora de Buenos Aires

ESTUDIANTES DE LA PLATA: UN LIBERTADOR ARGENTINO

No fue un final inesperado pero sí debe decirse que el campeón tenía todo en contra, menos la historia de una camiseta a la que hizo honor con buen juego. Estudiantes fue contra la corriente y la fortaleza de un equipo como el Cruzeiro, que se había llevado de La Plata un empate con alma de victoria. El festejo de triunfo anticipado dejó una frustración grande para la hinchada mineira y una gran lección para esa afición brasileña, a la que le cuesta aprender este tipo de dura pedagogía. También es un sacudón futbolístico al que debiera estar atento Diego Maradona, hasta ahora poco acertado con la dirección de la selección del país del que surge el nuevo campeón de la Copa Libertadores.

Escribe: Edgardo "Cuqui" LOPEZ

Del Mineirão de Belo Horizonte, los de Estudiantes se llevaron todo: el mejor jugador del campo, Juan Sebastián Verón; el goleador de la Copa, Mauro Boselli, con 8 tantos; el técnico vencedor, Alejandro Sabella; los automóviles y los cheques de los premios. Todo el botín arrebatado a una afición y a un equipo grande como el Cruzeiro, que salió a disputar el encuentro con la mitad del triunfo en el bolsillo. Eso fue el empate que los hombres mineiros se habían llevado de La Plata una semana antes.

Pero, claro, los partidos no se ganan antes de jugarlos. Aunque es sabida esta regla de oro del fútbol que se ratificó en esta final merecida y meritoria para los muchachos de la Argentina, pareciera que es una enseñanza de la que se desentienden las diferentes escuadras brasileñas. Esto le ha ocurrido con cierta frecuencia al fútbol de ese país y también a veces a los que apostamos a su indiscutido poderío en todos los rangos de ese fútbol. Pero desde el "maracanazo" de 1950, frente a Uruguay, hay un cierto fantasma que hace que a veces al Brasil se le queme el pan en la puerta de su propio horno.

Eso es, por ejemplo, lo que Boca Juniors ha hecho varias veces con equipos brasileños que saltan al campo en condición de campeones anticipados. Es, repito, una lección que a los brasileños les cuesta aprender. Nosotros también vimos que el Cruzeiro estaba más fuerte después del partido de La Plata. Era el archifavorito, con el respaldo de 65.000 torcedores que no dejaron de alentarlos hasta que se le hizo la verdadera noche al equipo azulado, después del segundo gol de Estudiantes.

TODO EN CONTRA

Sobre el soberbio estadio de Belo Horizonte, con las medidas máximas en largo y ancho, la disposición de conjunto -escenario, rival e hinchada- no fue impedimento para que los once de Sabella se plantaran en el medio campo, lejos de su área, poniendo condiciones con una "Brujita" Verón en su mejor jornada. Fue un encuentro con un grupo argentino inspìrado, que cortó los circuitos brasileños bajo la conducción de Juan Sebastián Verón.

Nada pudieron hacer en sus intentos cañoneros con reconocidos valores como Ramires, Magrão o Kléber. Con un gol a favor, después de esa caída para los argentinos, ninguno inquietó lo suficiente a Mariano Andújar como para desnivelar las cosas en los propósitos de los muchachos de Estudiantes. El arquero argentino volvió a estar a la altura de las exigencias, tal como ya lo había hecho en el partido previo de La Plata.

Pasados los primeros veinte minutos, el equipo "pincharrata" se fue adueñando de las acciones y del campo. Ese vuelco de las condiciones en el terreno le permitió a la Gastón "La Gata" Fernández y a Boselli crear situaciones de riesgo frente a una defensa brasileña con marcadas fisuras ante las situaciones de riesgo. Incluso la garantía en el arco de Cruzeiro, Fábio, de excelente rendimiento durante todo el torneo y el especial en el primer encuentro de La Plata, se le vio desajustado en la relación con sus defensores y así, entró solitario Fernández en la defensa del Cruzeiro, quien había recogido la pelota en pase de Verón. De esa manera llegó el primer gol de Estudiantes y el empate del partido.

La segunda marcación de los platenses vino después de un gran esfuerzo para remontar un marcador que era adverso en el comienzo, incluso desde el partido de ida en La Plata, pero que, sobre todo, subrayó la idea de los argentinos por evitar que el partido se prolongara más allá de los 90 minutos previstos en el Mineirão. Luego que Estudiantes se puso en ventaja y durante los últimos quince minutos desesperados, el equipo azul de Minas Gerais se fue a la presión del todo por el todo y estrelló un verdadero "bombazo" en el palo del arco de Andújar, que frustró la necesidad mineira del empate y remarcó que Estudiantes también tuvo la suerte del campeón. Pero eso no incidió en el mérito de una victoria sin discusiones.

EL PESO DE LA HISTORIA

Debe dedicarse un párrafo aparte en este partido al impecable arbitraje del chileno Carlos Echandía. Es una lástima que un juez tan pulcro como éste, quede por fuera de su participación en el mundial de Sudáfrica por razones de edad, con un margen de poco más de un mes frente a lo exigido en el reglamento. Lo ocurrido en Belo Horizonte debe ser también una lección y un referente para una Selección Argentina desajustada y a la deriva como es la que dirige Diego Armando Maradona.

En definitiva, fue una noche de gloria para el campeón de La Plata, que recobró la memoria de sus viejas glorias y recompuso una historia con tres copas similares en la espalda. Ésta, la cuarta, le llegó después de casi tres décadas de sequía. La gloria y alegría argentina que llegó con el segundo gol de Boselli, silenció los preparativos de fiesta anticipada y viaje programado al Mundial de clubes en Dubai, por parte de la multitud torcedora reunida en el estadio de Belo Horizonte.

Ambos equipos mostraron un juego de fortaleza física y reciedumbre en el mano a mano. También los esquemas tácticos dispuestos se repitieron: 4-4-2, elástico pero más ordenado y con balance favorable en la disposición para los argentinos. No hubo exquisitez, como ocurre con frecuencia en una final de esta naturaleza, en la que el peso de lo simbólico en historia y la rivalidad deportiva de los países es una carga demasiado grande. En el conjunto de lo mostrado debe destacarse que ambos equipos se entregaron con denuedo y dejaron sus restos en el campo. Los dos tuvieron al frente rivales de talla, tradición y a la medida de cada quien.

El técnico Sabella, un verdadero poeta, demostró su garra y capacidad para estar al frente del equipo campeón de los libertadores. Le ganó la pulseada a un rival también grande en la orientación técnica, el brasileño Adilson Batista. En esta ocasión la historia y la camiseta de Estudiantes se impusieron cuando tenían todo en contra (aresprensa.com).

0.0
Actualizado: -/-
Articulos relacionados: TRAGEDIA DEL SUBMARINO ARGENTINO II MAR DEL PLATA: EL CINE INICIÓ EL VERANO DESCALABRO INSTITUCIONAL ARGENTINO NUEVO FIASCO DE JUVENILES ARGENTINOS MOVILIZACIÓN SOCIAL CONTRA EL GOBIERNO ARGENTINO NUEVO FRACASO ARGENTINO FRACASO ARGENTINO, VENTAJA PARA BRASIL ESTUDIANTES Y CRUZEIRO SE LA JUEGAN TODA ARGENTINOS Y BRASILEÑOS DEFINEN FINAL DE LA COPA LIBERTADORES FRACASO ARGENTINO: MARADONA APUÑALADO CON JUSTICIA EN BOLIVIA
ESTUDIANTES Y CRUZEIRO SE LA JUEGAN TODA

Visitas acumuladas para esta nota: 1670

¡SÍGANOS Y COMENTE!