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FINAL EUROPEA

Publicado el 08 de julio de 2018 // 17.45 horas, en Bogotá D.C.

FINAL EUROPEA 

El partido de apertura de los cuartos de final fue extraño para lo que se vio en los tramos previos: un Uruguay impotente ante los franceses y una Francia que demostró que tiene una defensa válida, contra toda predicción, pues ambos habían evidenciado lo contrario durante los tramos previos del Mundial. Francia había mostrado una cierta fragilidad en su retaguardia y los charrúas, que no se equivocan cuando de atacar se trata o de defender con acierto si ello es pertinente, se equivocaron esta vez en lo último. El guardavallas Fernando Muslera, que siempre ha mostrado que se aproxima a la infalibilidad, cometió un error infantil que produjo un gol increíble por cuenta propia, el segundo. Eso condenó a Uruguay, que no pudo remontar el infortunio y debió apearse de un mundial en el que había hecho un papel brillante con lo que es suyo por ancestro: pasar casi de agache. Su triunfo le permitió al campeón mundial de 1998 volver a semifinales en la etapa de puja máxima y el otro campeón sudamericano debió regresar a casa antes de lo previsto junto a sus vecinos del río de la Plata, esos que se fueron en octavos de final. Pero quedaba mucho más en contra para los de este lado del Atlántico. En el último partido de la jornada de cuartos, la sorprendente -esa sí- Bélgica eliminó con mérito al Brasil que acariciaba instalarse en la semifinal. 

La salida definitiva de Brasil y también de los uruguayos, dejó a Sudamérica sin representantes en lo que queda del mundial ruso. Esa defenestración de ambas selecciones, las últimas en la que fincaban las esperanzas de los hinchas de esta región no fueron dolorosas para quienes no son fanáticos de la garra oriental o de la canarinha. Los otros ya habían sido doblegados en las fases previas y en verdad ya para muchos latinos el Mundial había concluido con la partida de sus selecciones nacionales, desde la primera fase. Las dos últimas cayeron por razones del fútbol y de manera lógica dentro de los caprichos de este deporte, pues para el caso de Brasil el primer gol fue por un error en la defensa en un disparo de pelota quieta y contra la propia valla por parte de Fernandinho. Vale decir, tanto en el caso de Brasil como de Uruguay la fatalidad los arrinconó casi desde el inicio del partido y ya no hubo posibilidad de remontar los sinsabores. Ello no obstante que en el caso de los brasileños, pudieron descontar en el marcador con un gol de cabeza, aunque luego del descuento ya no hubo otras posibilidades que pudieran concretarse, al menos no para empatar y apostar al alargue. 

De esa manera quedó despejado el camino para que solo los europeos definan en su propia región este mundial ruso que se acerca al epílogo. Franceses y belgas, tranquilos, pasaron a ver por televisión el rédito de los otros dos compromisos de cuartos que se definieron en la otra sorpresa relativa del torneo: Rusia. Esta, luego de varias décadas, tenía la expectativa alcanzar de nuevo la llegada a semifinales. Eso después de dejar atrás a los españoles en los octavos de final, en alargue y con tiros a mansalva en el área penal. Los dueños de casa contaban la insegura ventaja de la localía, pero ya se sabe que eso tan solo es un estímulo agregado que no basta como argumento suficiente para imponerse a los rivales. En esta etapa la fortaleza mental del equipo, tanto como la táctica y la estratégica requieren de un espesor mayor que lo habitual. Galos y belgas demostraron tener el mérito necesario para apostar a los dos últimos peldaños que definirán al campeón mundial. Los de Bélgica sumaron nueve goles durante la fase de grupo y aunque tuvieron dos partidos con rivales de relativa fortaleza, alcanzaron a vencer a los ingleses en el último partido de serie, quienes a la vez alcanzaron a instalarse en estas instancias definitivas luego de doblegar a Colombia. 

Los sajones no habían demostrado en octavos ser superiores a los cafeteros y alcanzaron la nueva serie por la fortuna de los tiros desde el punto blanco, nada más. En el partido por el paso a semifinales ante los suecos contaron de nuevo con la eficiencia de su arquero Jordan Pickford. Los ingleses no llegaban a semifinales desde Italia 90, cuando Alemania los sacó del camino. Fueron casi tres décadas de sequía para instalarse en los escalones supremos de un mundial de fútbol, sin que los pronósticos inmediatos diesen crédito con entusiasmo a ese equipo. Lo lograron con más porfía que argumentos convincentes y debería decirse que es la selección más floja de las que quedan, sin decir que sea injusto el logro inglés y sin negar el talento de algunos de sus jugadores. Es así, debe repetirse, la lógica abstrusa del fútbol. Ahora será dar el penúltimo paso, ese que dirá quiénes son los dos que disputarán la final y definirán al campeón de Rusia 2018. En ese penúltimo escalón los ingleses tendrán ante ellos a Croacia, que llega después de haber dejado atrás a la Argentina y al local, Rusia. 

La cuarta llave de este trámite previo a semifinales definía la suerte de dos eslavos, croatas y rusos, algo extraño en mundiales y en etapas extremas, como la que se cumplió en este fin de semana. El fútbol de Europa oriental siempre ha sido destacado, pero también siempre estuvo “ahí”, dentro de un nivel cuyo techo quedaba circunscrito a algo más allá de la mitad de la tabla de finalistas. Ahora quedan estos eslavos en solitario para disputar méritos hacia las mayores mieles. Asombroso ha sido el recorrido de Croacia, de cuyos antecedentes hay suficiente ilustración no solo por lo hecho en anteriores justas de este nivel, aunque obedeciendo a la regla de nada más allá de lo bueno normal. Los croatas han cumplido un rol de primer nivel en lo que se ha visto en este Mundial, un juego contundente y simple pero tan efectivo como temible para las vallas contrarias. Mucho de eso saben los argentinos quienes reafirmaron las previsiones de que no avanzarían mucho en este certamen al caer por 3-0 ante Croacia, en la fase de grupos. Además de doblegar a un campeón mundial y aún vigente subcampeón, marginaron a los dueños de casa por tiros desde el punto penal, luego de disputar un duro y largo partido, que no tuvo alientos para ninguno de los dos rivales. 

La disputa entre belgas y franceses, la otra llave de las dos llaves que dejaron los cuartos, expresa el choque del tipo de fútbol que demostraron ambas selecciones, con tácticas potentes y directas hacia el arco contrario. Son estos dos conjuntos, fieles exponente de lo mejor que se vio en este Mundial, el cual venía precedido por lo visto en los torneos regionales europeos, tanto a nivel de selecciones como de equipos de liga. Francia llega a las semifinales con seis goles en la bolsa, alcanzados en las dos etapas previas, cuatro ante Argentina y dos ante los charrúas. Ellos les cortaron las alas a dos de los campeones mundiales sudamericanos: uruguayos y argentinos, nada menos. Por su lado los belgas les dieron un verdadero “belgazo” a los brasileños y le quitaron la última esperanza a los latinos de este lado del océano. Nada que lamentar, los tres fueron superados con suficiencia por sus rivales europeos. En el manojo de apenas cuatro aspirantes que quedaron hay dos campeones mundiales, anglos y galos. Junto a ellos llegan dos sin el máximo lauro a la espalda. El penúltimo compromiso pondrá en la final a uno que quiere repetir honor y otro que, quizá con mayor anhelo, quiere ostentar su primer título mundial (aresprensa).

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VÍNCULO DIRECTOQUEDAN LOS QUE SON // QUEDARÁN 8         
Actualizado: domingo 08 julio 2018 18:02
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