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FRANCISCO: OTRO PASO POR AQUÍ

ACTUALIDAD  //  Publicado el 28 de enero de 2019  //  18.50 horas, en Bogotá D.C.

 

FRANCISCO: OTRO PASO POR AQUÍ

 

El Pontífice romano terminó una nueva visita a la región, esta vez a Panamá, dentro de un marco para nada tranquilo en la zona y en el mundo. Sin embargo, de manera puntual no hubo polémicas como las que generaron su último paso por Chile, al igual que otras de no menos inquietantes recorridas por Paraguay, Bolivia y Ecuador. El obispo de Roma tuvo palabras sentidas y alusivas a la locura de los hechos terrorista que afectaron a Bogotá, hace algo más de una semana y envió una referencia apenas comprometida con los trágicos y expectantes hechos que suceden en Venezuela.  Algo es algo.  Anunció eso sí que su próximo viaje desde la sede del papado será de nuevo al Extremo Oriente. El Japón verá a  Francisco a fines de este año y, en el entretanto, nada que da señales de visitar a su país, la Argentina, en algún momento futuro de su paso por el pontificado. En su último día de visita a Panamá el máximo prelado tuvo palabras para las últimas desgracias que ensombrecen al mundo: la tragedia minera en Brasil y el atentado contra una iglesia en Joló, Filipinas. La visita concluyó ayer domingo 27 de enero.

Debe lidiar el Papa con otros problemas de contexto presente que agitan no solo al mundo sino además la credibilidad de la milenaria institución que le dio continuidad a la cultura occidental de Grecia y Roma, aunque con génesis en el Medio Oriente. También a la resistencia a su gestión dentro de la misma Iglesia, a la que Bergoglio ha pretendido remozar y poner orden en situaciones de antaño que fueron minando su preeminencia y autoridad. Entre ellas, las desviaciones y compromisos poco claros con personajes y economías cuestionadas, la adecuación de consideraciones sospechadas como no acordes con las costumbres de culturas cada vez más secularizadas y vinculadas con las relaciones de pareja, al tiempo que con las mentalidades de los más jóvenes, entre otras. Pero quizá también con temas más urticantes como las de la pederastia y los abusos, tolerados o silenciados en los papados inmediatos anteriores, los cuales han exigido al anciano timonel de la Iglesia un desgaste y  un esfuerzo más allá de lo imaginado.

Sumado a lo anterior Francisco debe hacer frente a situaciones tan críticas o más que las señaladas. La inestabilidad geopolítica del mundo es una de ellas y la intervención directa del Vaticano en esos asuntos candentes fue  evidente en el pasado inmediato y es probable que siga siendo así. La cuestión siria ha sido una de ellas y la Iglesia fue responsable de que los Estados Unidos no le dieran un golpe definitivo al mandato autoritario de Bashar Al Assad y posibilitara su continuidad al igual que el de su régimen condenado en Occidente, con el baño de sangre con que se ha resuelto la cuestión interna. La visión de la Santa Sede para definirse en esos términos ha tenido un ingrediente inesperado: la minoría católica de Siria ha sido protegida por el gobierno de Damasco y perseguida por el fundamentalismo musulmán. Eso favoreció a la presencia de Rusia en ese país, con el ingrediente de que en la actualidad y bajo la dirección de Francisco, están tendidos todos los puentes entre el catolicismo romano y la Iglesia Ortodoxa rusa, un puente entre bambalinas con otro régimen autoritario, el de Vladimir Putin.   

Eso no necesariamente engalana la gestión de Francisco, pero sí le da al Vaticano mayor margen de maniobra, en un mundo donde la pérdida de vocaciones para el sacerdocio, algo que unido a los escándalos ya señalados y la misma reducción del número de fieles a la Iglesia en todos los continentes incluida América Latina, hace más explicable la flexibilidad de Francisco ante los cambios de visión y la necesidad imperiosa de adaptar los enfoques de la Iglesia y las  orientaciones verticales, al reacomodamiento de los equilibrios mundiales, con los peligros y riesgos que esto conlleva. Es por eso que las señales flexibles a los divorciados y la suavización de las expresiones hacia la alteridad de género -para escándalo de las fortalezas conservadoras- tienen que ver con eso de la pérdida de terreno e influencia que ha tenido la añeja institución de Occidente, la única que sobrevive desde los tiempos clásicos, como fuente del pensamiento hegemómico.

Francisco, desde su llegada al Istmo, delimitó fronteras de pensamiento y reafirmó convicciones que marcan su paso por la silla de San Pedro. Instó a los jóvenes a construir puentes y apartarse de quienes aspiran a “levantar muros”, haciendo una alusión más que directa a aquello que lo separa de la actual administración de Washington. Aunque eso de las barreras a la inmigración no es lo único que lo diferencia de la visión radical de Trump y de sus nociones sobre el eje del capitalismo como ordenador de la civilización occidental. La apuesta del Pontífice por los excluidos y de diferentes formas violentados, tuvo otra manifestación fuerte en esta nueva y reiterada presencia en América Latina. Su agenda cargada de visitas a las cárceles y sus encuentros permanentes con los jóvenes - la visita coincidió con Jornada Mundial de la Juventud- dicen y repiten el enfoque del cardenal Bergoglio sobre el interés vigente de su Iglesia. También lo ha sido su particular manera de rechazar la violencia, al condenar el terrorismo reciente que truncó la vida a una veintena de jóvenes cadetes de policía colombianos, contrastante con la aún mansa alusión que hizo sobre la tragedia venezolana.

Esa actitud poco contundente con la perversión en que se ha convertido la parábola impugnadora de izquierda en lo político y social de América Latina, es otro de los ángulos que despierta fuertes contradicciones entre quienes critican a Bergoglio. Es que nadie entre quienes conocen su vida, olvidan su pasado juvenil peronista en la Argentina y no están dispuestos a hacer concesiones al respecto, no al menos en esta parte del mundo. Se interpela al Pontífice por echar en saco roto la carga de desgracias que ha traído este tipo de experimentos políticos sobre el subcontinente. Hace pocas semanas desde el Grupo de Lima ya se le había requerido de manera más fuerte por una posición de menos contemplaciones con la barbarie que ha exhibido la camarilla de Caracas frente a su propio pueblo. Las iglesias locales comprometidas con el sufrimiento de las sociedades en las que están insertas suelen aparecer como opuestas a lo que dice el Vaticano frente a Venezuela y Nicaragua. Lo mismo ocurre por el silencio frente a los excesos del kirchnerismo y sus núcleos afines en su propio país de nacimiento, Argentina, al cual no se sabe aún si alguna vez visitará (aresprensa).  

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VÍNCULOSDAVOS 2019, UNA MIRADA A LA BRÚJULA  //  ARGENTINA SALVAJE II 
Actualizado: lunes 28 enero 2019 20:02
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