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FÚTBOL COLOMBIANO EN LOS OLÍMPICOS DE RÍO

Publicado el 10 de agosto de 2016 / 10.20 horas, en Bogotá D.C.

FÚTBOL COLOMBIANO EN LOS OLÍMPICOS DE RÍO

El fútbol colombiano volvió a la justa olímpica después de 24 años de ausencia. Su última presencia fue en Barcelona en 1992 y desde entonces ha corrido un torrente de alternativas que aportaron a la vigente madurez de ese fútbol. En ese prolongado lapso pasaron por las filas de la Selección Colombia, dos generaciones de jugadores.  La de las mayores glorias que le permitió al país asistir a dos mundiales de máxima instancia, el primero en Estados Unidos 94 y el segundo en Francia 98. Pero no fue solo eso, también el dinero de la mafia en particular la del narcotráfico, embarró la cancha de las aspiraciones y las cuentas de los clubes colombianos, tanto como para provocar la muerte de jugadores e incluso árbitros. Así se alcanzaron los extremos: el de la desgracia y el de la gloria. Esas alternativas opuestas no fueron exclusivas del fútbol colombiano, porque fueron en realidad elementos evidentes de la historia social reciente del país. “Juegas como vives”, se afirma que ha dicho el entrenador Francisco Maturana, protagonista de ambos pedazos de esa historia vívida para todos aquellos que la sufrieron en carne propia. En el tramo final de esta vivencia la esperanza emerge después de una difícil reconstrucción. Colombia volvió a un Mundial hace dos años y ahora está de nuevo en Brasil para demostrar que tiene ya afirmados los quilates de quienes los precedieron en Río de Janeiro, hace poco tiempo. Las chicas colombianas llegaron también a este compromiso universal en la que fue capital del único imperio que hubo en América del Sur, pero que para el caso del fútbol se juega en otras sedes para definir el paso a semifinales.

Reporta: Martha Liliana ROMERO

La reglamentación del fútbol olímpico para varones establece la participación de solo tres jugadores por encima de la línea tope de edad: 23 años. Es por eso que un nombre como Teófilo Gutiérrez, un jugador de la selección máxima y participante de la última justa mundialista, está entre los que llegaron para disputar el oro o al menos un papel honroso en las olimpiadas cariocas. Él será el capitán del onceno cafetero en el corto desafío de las 16 selecciones del mundo citadas a la fiesta.

Es un grupo de 18 jugadores conducidos por el veterano técnico Carlos Restrepo Isaza, más conocido como “El Piscis”. Esta de Brasil es la quinta presencia de una selección olímpica colombiana pues antes de la última presentación en Barcelona 92 ya había estado en México 86, München 72 y Moscú 80. El peso simbólico de esta participación colombiana en fútbol olímpico repercute de manera directa en los desafíos que afrontará la selección de mayores, poco después de los olímpicos.

Se trata, ni más ni menos, de la puja por los escasos cupos sudamericanos al mundial de Rusia 2018. Es por eso que la presencia de Gutiérrez, Dorlan Pabón y William Tesillo, resulta tan importante para las pretensiones estratégicas de la federación colombiana de este deporte.  Lo cierto es que la aparición del equipo colombiano en la justa se esperaba con marcado interés, no solo por el equipo olímpico específico sino por la proyección indirecta que esa presencia tiene en el actual estrellato del fútbol sudamericano.          

Esto debido a que el tinglado del deporte regional en lo relativo al balompié tiene complicaciones de arrastre innegables en lo que hace al golpe de la corrupción sobre sus dinámicas y estructura en general. Aquel quien fue la principal figura de la dirigencia de la federación local, Luis Bedoya se encuentra preso en los Estados Unidos, debido al pasado escándalo multimillonario en desvío de recursos por el manejo de publicidad, entre otros desvaríos, que enlodó a la Fifa y a la organización futbolera sudamericana

 

Carlos "El PiscisRestrepo Teófilo Gutiérrez

                                                                                                  

Un aspecto de entorno típico que afectó también la composición y movilidad de selecciones como la brasileña y la argentina. En especial sobre esta última, fue claro que el impacto residual de la persecución de la justicia internacional y local sobre algunos de los dirigentes de la Afa, derivó en aspectos organizativos y de composición del mismo conjunto de jugadores.  La evidencia de lo señalado es que, hasta el último segundo de definir la presencia argentina en Brasil, no fue segura la integración de esa selección y de la conducción técnica, que en definitiva y de manera inesperada recayó sobre Julio “El Vasco” Olarticoechea.

Ese no fue el caso de Colombia, el técnico Restrepo es un veterano conocedor de las selecciones juveniles y se ha mantenido firme en su puesto, ello no obstante la interinidad sustantiva que suelen tener los orientadores en esta posición de dirigir a inestables talentos jóvenes. Algo bien asimilado por la dirigencia colombiana y en buena medida, al parecer, repercusión de la estabilidad que disfrutó el trainer del onceno de mayores, José Néstor Pékeman, quien al frente de las selecciones juveniles argentinas ganó 3 títulos mundiales, entre los años 1995 y el 2001.

Los dos compromisos de Colombia en la amazónica Manaus, muestra que esta competencia olímpica es una suerte de mundialito, en tanto sirven de escenario a la misma los estadios en que se realizó el mundial de mayores hace dos años. En la capital de la foresta brasileña los colombianos ya enfrentaron a los suecos, y alcanzaron un empate angustioso, aunque meritorio, pues remontaron un marcador adverso. El segundo encuentro en el mismo estadio encontró a los cafeteros con Japón y al igual que frente a Suecia dividieron lánguidos honores con otro marcador dos goles.

Ahora, en el último encuentro de São Paulo, Colombia terminará la ronda ante Nigeria. La clasificación a semifinales aún está en veremos para los andinos, y no debe olvidarse que los nigerianos se alzaron con la medalla de oro, en Atlanta 1996 y la de plata en Pekín 2008. Esto sin olvidar que, en el último partido ante los nipones, éstos remontaron el marcador desfavorable de dos goles e hicieron mérito para imponerse ante el rival sudamericano. Un pronóstico negativo en los papeles si miran los pergaminos de los africanos, pero el fútbol es el deporte de las mayores sorpresas en un sentido o en otro (aresprensa). 

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