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GOLPEADA CUMBRE

Publicado el 15 de abril de 2018 // 15.20 horas, en Bogotá D.C.

GOLPEADA CUMBRE

Fue una cumbre continental que apareció desde antes golpeada por la saga de corrupción que tiene de abanderada a Odebrecht y cuyo decapitado del momento es el ex presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski, al tiempo que se llevó a prisión al ex presidente brasileño Lula da Silva. Pero no fue solo eso, también fue una reunión golpeada por la trágica secuela que dejó en los últimos días la violencia desatada en la frontera entre Colombia y Ecuador.  Un infausto hecho que produjo la pérdida de  vidas civiles, por asesinato a mansalva e indefensión, que obligó al presidente Lenin Moreno a retirarse del encuentro a poco de su llegada. Además, fue un encuentro continental enmarcado en una tensión aun mayor por el ataque de Estados Unidos a Siria y al hecho de que en el otro extremo de la dialéctica continental, en Venezuela, las papas queman. Debe recordarse además que como escenografía  caricaturesca y en paralelo con la renuncia de Kuczynski en las previas al cónclave continental, se elevaron en su momento al cielo de Caracas los fuegos artificiales, festejando la justificada inmolación política del ex mandatario peruano. El encuentro regional se cerró el sábado 14 de abril en su octava edición convocada en Lima, con muchas penas acumuladas en pronósticos que anticipan otras sumatorias y poca o ninguna gloria.    

Escribe: Rubén HIDALGO

En el marco de la cita, las pocas papas que quedan quemándose en el que fue un próspero y caribeño país petrolero -aquel que siempre mostró desequilibrio en lo social pero que ahora tiene casi un 90 por ciento de su población en estado de postración por la pobreza, la miseria generalizada y todas las patologías concebibles- sigue en su caída de crisis humanitaria, económica y social. Además, con una migración masiva que genera problemas en el resto de los vecinos y que no parece en el inmediato futuro que se detenga como sangría demográfica, inevitable para los que huyen en desesperanza  y estampida del régimen de Nicolás Maduro. Aquella Venezuela que tuvo libertades formales -pero que ahora ya ni siquiera eso le queda y sólo son en el momento una evocación- se reparten los pocos alimentos que aún quedan y llegan a los vinculados al régimen bajo la infame cobertura del carné de la patria. Una garantía de apoyo a Miraflores y reflejo subalterno de las formas cubanas de racionamiento.

La estela opaca de la multinacional brasileña Odebrecht ya deja varias víctimas en la región, que no son las únicas en espera, aunque ninguna de las consecuencias ha sido tan encumbrada como la que impactó en el caído jefe de estado peruano y a la que debe sumarse el anterior ocupante del Planalto de Brasilia, Luiz Inácio Lula da Silva. Este último ya en prisión por orden de la justicia de su país, en largo proceso, no obstante que todavía aspira a lanzarse a una nueva  puja electoral, seguro de ganar, y ampliando la crisis política e institucional que sufre la vecina nación de habla portuguesa. Las trapisondas de corrupción que se le endilgan al líder de la izquierda brasileña no solo lo comprometen a él y a parte de su anterior entorno, también está en capilla una gruesa porción de la clase política cercana o en oposición a Lula, y con vigentes responsabilidades en distintas instancias políticas y parlamentarias. El marco de desestabilización que muestra el panorama del  Brasil aún no tiene definiciones precisas y no hay previsiones de claridad para el inmediato futuro.

Una ola de corrupción que sacude al continente, a sus gobiernos, un sector de los poderes judiciales por laxitud o inoperancia al respecto, a núcleos empresariales y otros sectores sociales, abanderada por multinacionales brasileñas. Odebrecht no fue la única que cargó con señalamientos y penalidades concretas. También están en la lista Petrobras y la constructora Correa Camargo, en relación más larga que no excluye a Embraer. Ha sido parte de un plan estratégico de signo ideológico alternativo que no excluye las alianzas atípicas estimuladas -los negocios no tienen ascos- por el llamado Foro de São Paulo hace unas dos décadas con una orientación clara hacia la toma del poder en la región por la vía electoral, entre otros medios. Un horizonte macro que dio como resultado no solo la llegada de la izquierda del Partido de los Trabajadores en Brasil sino además otros de similar orientación en el continente. Una secuencia que debe incluir a Venezuela, Colombia, Argentina, Bolivia y Ecuador. No solo se trataba de apoyar a funcionarios y candidatos con economías paralelas, sino sostenerlos con la saga de contraprestaciones equívocas el mayor tiempo posible.

La obra pública mediante contratos con gobiernos, afines o no, fue la llave maestra para el propósito. También lo ha sido hasta hoy el apoyo a campañas políticas en espera de los eventuales acuerdos de obras que permitieran el desarrollo de las señaladas ecuaciones de poder. Obras que no pocas veces se pagan de manera integral y nunca se concluyen. Eso, sumado a formas de enriquecimiento personal de un variopinto conglomerado de operadores e intermediarios en los procesos velados y puestos al descubierto en simultáneo y a posteriori. Si bien esto no es nuevo en las tradiciones de la relación entre los  diferentes sectores de la vida social en cualquier sitio del mundo, sí lo es la modalidad de participación en la trama extensa de corrupción de esos sectores interpeladores al sistema democrático y económico de raigambre capitalista. La alarma de los gobiernos que en la región se muestran como defensores de la democracia formal y representativa muestran su inquietud porque ven en la referida ecuación la puesta en situación de la leninista “combinación de las otras formas lucha”, para  el asalto el poder.

Es por eso que los mandatarios reunidos en Lima pusieron sobre la mesa de los discursos el llamado de alerta, un tanto tardío porque el fenómeno señalado tiene ya más de dos décadas en su desarrollo. Es por eso que tampoco pueden extrañar los fenómenos de desestabilización que se producen en el interior de Colombia y en sus fronteras, tanto de Venezuela como de Ecuador, con  la mezcla fatal de las economías ilegales del narcotráfico y metales raros o preciosos. Proceso violento en algunos casos llevado adelante por las  denominadas “disidencias” de las Farc y otros grupos similares, que más parecen una retaguardia de quienes hoy se muestran desmovilizados y con roles de representación política de superficie en el país andino. Más de uno de los jefes de Estado que estuvieron presentes en Lima aparecen hoy por hoy vinculados de varias maneras con los escándalos que campean por el continente. No obstante, eso no pareció ser para ellos una condición de pudor excluyente en el llamado a la vuelta de las buenas costumbres y en contra de lo que ellos mismos propiciaron. En la reunión al menos no estuvo, para completar el folclórico bingo, el impresentable Nicolás Maduro. Algo es algo (aresprensa).

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VÍNCULO DIRECTOMALVINAS, UNA GESTA INCONCLUSVI  // LOS FIGURONES DE DAVOS      

Actualizado: domingo 15 abril 2018 15:39
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