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IVÁN DUQUE: HORA DE AVENTAR ESPANTOS

ACTUALIDAD  //  Publicado el 17 de enero de 2019  //  17.30 horas, en Bogotá D.C.

 

IVÁN DUQUE: HORA DE AVENTAR ESPANTOS *

 

La parábola que se inició en agosto pasado en Colombia aparece en este inicio de  año llena de contradicciones caprichosas e incluso sorprendentes en lo que para los colombianos se llama el “alto gobierno”. Eso se vio en el mismo acto de posesión del nuevo presidente, con los discursos antitéticos entre el por entonces flamante mandatario y su copartidario titular del Senado, Ernesto Macías. El proceso pugnaz, en un marco de desconcierto y algo de repulsa por parte de los factores tradicionales de poder, no se detuvo en el tramo final del año y continuó en estas primeras semanas del nuevo ciclo. La interpelación abierta incluye el fuego amigo de sectores de la corriente política que llevó a Duque a la primera magistratura. El estilo de gobierno abstraído en esta primera etapa de las habituales componendas de la clase política y la negativa a cambiar la aprobación de decisiones de estado por beneficios a veces espúreos, es parte de la tensión en contra y de choque en el legislativo, incluso en el marco de discursos de apaciguamiento, que no alcanzan para apaciguar el panorama. La reaparición del terrorismo irracional juega también como sombra del presente y del horizonte.

Escribe: Rubén HIDALGO

El cierre de la mano suelta con lo que en el lenguaje coloquial colombiano se denomina “mermelada” ha sido parte, desde el inicio, de una propuesta de cambio en las costumbres. Así lo propuso el Ejecutivo y eso genera una sorda repulsa por parte de quienes -para nada pocos- son consuetudinarios en eso de canjear lisonja política y decisiones por beneficios económicos o administrativos. Eso le ha restado al gobierno margen de maniobra y no  fue lo único. La caída estruendosa del respaldo al mandatario colombiano sólo se parece a la que ha sufrido Mauricio Macri en la Argentina y, salvando las distancias que imponen los tres años de  administración del argentino, hay ciertas cosas más allá de las estadísticas que conforman coincidencias. La imagen del jovial presidente colombiano y de sus colaboradores ha quedado impactada de manera severa y nada aparece en lo inmediato que anuncie un contraflujo. Por el contrario, las variables en contra se suman.   

Una de ellas, en el caso colombiano, es la estampida de los probables inversores e incluso de aquellos que ya tienen capitales, por físico pánico político y golpe tributario. En el caso austral, porque una potencial candidatura de Cristina Fernández anunciaría un triunfal al tiempo que catastrófico retorno del kirchnerismo. En Colombia las amenazas hacia el futuro que golpean desde el presente se sintetizan en el hecho de que un tropezón severo o un fracaso que se intuye en la vigente marcha del país cafetero, podría golpear de tal forma el eventual optimismo general, que precipitaría la temida sombra de un acceso al poder de quienes piensan en la misma dirección y contenido a lo que se ve en el actual proceso venezolano. En eso, en el eventual desenlace de un destino fallido como el que anuncian Fernández en el sur y Gustavo Petro en Colombia, son también evidentes las simetrías. La cuestionada “ley de financiamiento” -como enmascarada reforma tributaria- que se gestionó e hizo aprobar la  administración colombiana antes  de finalizar el año anterior, es parte de la discusión vigente y de algunas de las ríspidas críticas al gobierno, que no cesan y que siembran incertidumbre, pero que no son las únicas.

Los principales medios de opinión del país hacen lo que siempre hicieron y no pueden evitar: defender al establecimiento a capa y espada, pues sus cuellos también dependen de que las aguas no  se salgan del cauce, pero los temores entre dientes los están acezando, porque las circunstancias son para nada fáciles en lo que viene. Por otro lado, los grandes medios ya no poseen una  voz unívoca y lo que dicen las redes y los canales alternativos distan bastante de las aleluyas tranquilizadoras y a veces adormecedoras, que suelen surgir de la tradición señalada.  Lo gelatinoso de los pronósticos y la inestabilidad del mundo tanto en el entorno amplio como en la región, hacen que las aprensiones reales estén por encima de los pronósticos explícitos. En principio el crecimiento del país será mediocre en el  ejercicio vigente, tal como lo ha sido en los últimos tramos del gobierno que abandonó el control hace menos de un semestre. En tanto las crisis que generan las movilizaciones masivas -que tuvieron el paréntesis de fin de año- ahora anuncian seguir con mayor vigor, para agitar sin descanso un panorama que se cerró bien agitado hace pocas semanas.

El moño de este paquete se lo lleva tremor preelectoral, con naturaleza propia, y cuyo desenlace está previsto para el tramo final de este 2019, con la renovación de las administraciones locales y regionales, entre ellas la principal del país -después de la presidencia- que es la alcaldía de la capital colombiana. Esa justa y el resultado en Bogotá es lo que definirá buena parte del curso de lo que acontecerá en la dinámica política para el resto del mandato de Iván Duque. Los sectores alternativos, tanto los moderados como los maximalistas apostarán fuerte en este periodo y las alianzas entre fuerzas que por historia se han inmolado en rencillas de facciones, ahora y desde siempre, apuestan a alianzas de coyuntura que les han dado buenos resultados. Ya no sorprenden los triunfos de la izquierda tradicional ni los de quienes fueron guerrilleros acogidos a los diferentes procesos de paz de los últimos 30 años. Tampoco están huérfanos de votos los de las fuerzas alternativas -esos que son llamados “tibios”- que surgen de movilizaciones ecologistas, ciudadanas, de las minorías género y de repudio a la corrupción, que ha hecho mella desde hace tiempos en la confianza del electorado hacia sus dirigentes clásicos y los apellidos de abolengo.

Es cierto que la sombra de la corrupción campea entre los sectores que por historia han manejado el país y los herederos de aquellos que alguna vez fueron distinguidos patricios y que ahora son vistos con desconfianza por los ciudadanos del común. No pocos de ellos y sus familiares en  el presente pasaron a ser personajes vinculados con mafias sin predicado y con otras organizaciones ilegales, incluso las relacionadas con la violencia ideológica extrema. Pero sus rivales en actitud y pensamiento no les fueron a la zaga. De otra forma sería inexplicable el compromiso que tuvo el partido Polo Democrático Alternativo con la mega corrupción que hundió a la capital colombiana con algunas de su grandes obras, en connivencia con el abanderado de la corrupción continental: la multinacional brasileña Odebrecht. Es real también que una parte de los interpeladores del establecimiento, quieren poner distancias con lo que ocurre con la parábola de izquierda que se exhibe como flor negra en Venezuela, pero que tienen con ellos un pasado y una vigencia de comunidad de pensamiento y acción que no es posible ocultar. Eso lo han hecho saber los propios dirigentes bolivarianos en señalamiento al precandidato Petro.

Incluso una de estas facciones, el partido Farc, parece seguir adhiriendo de manera plena y sin empacho con los causantes y con las políticas de la catástrofe en el vecino país, así como parece un hecho que su propio modelo de sociedad pasa por ese sistema de hecatombe y pretenderían ensayarlo en Colombia. En las recientes declaraciones de alias Iván Márquez -el que fue jefe de negociadores de las Farc en La Habana- desde la clandestinidad, requirió con desparpajo y negación de la realidad impactante, el apoyo para la  dictadura de Caracas de manera simultánea con la autoproclamación de Nicolás Maduro en la conducción del desvencijado país vecino. Otro frente de difícil manejo tiene que ver con las condiciones de seguridad que deben  recomponerse en el país, después de allanadas las condiciones preliminares derivadas del proceso llamado de paz que cerró con las Farc el gobierno de Juan Manuel Santos. Colombia avanza ese trayecto histórico con bastante aprensión por las nuevas amenazas de violencia y las que persistieron después de que el principal grupo de impugnación violenta al estado de derecho hiciera abandono de las armas.

Los remanentes que se apartaron de la línea trazada por la conducción de la que fue la principal fuerza subversiva del país y tratan de seguir con un ciclo renovado de violencia, están ahí, al acecho y golpeando. El atentado increíble e injustificable -ocurrido hace pocas horas- en el principal centro de formación de los jóvenes aspirantes a oficiales de la policía nacional, en Bogotá, habla de una violencia larvada y en eclosión que también está ahí. Esos hechos renovados, en tanto acciones terroristas que parecían haber quedado atrás, junto con otras formas de brutal capacidad de daño que tienen los violentos que no aceptan ningún llamado a la reflexión y la contradicción por los canales de la discusión pacífica, señalan que los espantos no han sido disueltos por las intenciones ni procesos que el Estado ha llevado adelante en las últimas décadas.  Si a ello se le suma la reiteración de los crímenes contra líderes sociales a lo largo y extenso del país -más de 170 víctimas sólo en el año anterior- que no parecen tener solución de continuidad, y el crecimiento de las áreas con sembradío de coca, el conjunto indicaría un camino para nada simple en lo que viene para la  gestión de Iván Duque (aresprensa).

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La Agencia de  prensa ARES, junto con sus colaboradores permanentes, columnistas y directivas, presenta su solidaridad y condolencias a los cadetes colombianos y extranjeros, uniformados de todos los rangos y personal civil de la Escuela de Cadetes de Policía General Santander, golpedos por el aleve atentado terrorista que afectó a la institución policial colombiana en el día de la fecha. De igual forma, la Agencia se hace solidaria con el dolor de los familiares de las jóvenes víctimas mortales, malogradas en su ideal de servir a sus sociedades. Bogotá D.C., enero 17 de 2019  //  Néstor Díaz Videla - Director   
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VÍNCULOSBOLSONARO, APUESTAS VERTICALES  //  G-20: ARGENTINA SALVAJE    
Actualizado: jueves 17 enero 2019 16:48
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