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JUAN MANUEL de PRADA: "GARCÍA MÁRQUEZ NO ESTÁ ENTRE MIS AUTORES PREDILECTOS"

Publicado el 14 de junio de 2007

BOGOTA CAPITAL MUNDIAL DEL LIBRO 2007 

 

 

EL NOBEL ES UN PREMIO QUE SE LE DA A LOS PEORES ESCRITORES. PROVOCADORA ENTREVISTA CON EL JOVEN AUTOR ESPAÑOL

JUAN MANUEL de PRADA: “GARCÍA MÁRQUEZ NO ESTÁ ENTRE MIS AUTORES PREDILECTOS”

Dos escritores han marcado a Juan Manuel de Prada y han sido una posta en  su estilo literario: Edgar Allan Poe y Julio Cortázar. Ese toque y reconocimiento para el ajuste de cuentas histórico del novel escritor con esos consagrados, es importante a la hora de hablar de un hacedor de literatura  en la primera etapa de madurez, quien además, acaba de ganar el premio Seix Barral con la novela “El Séptimo Velo”. Un tejido épico de amor y dolor en el marco de la Segunda Guerra Mundial. El autor ibérico, oriundo de Vizcaya, estuvo en la reciente Feria del Libro de Bogotá y desgranó para ARES algunos criterios fuertes, aunque informales e intimistas dado la espontaneidad de la entrevista,  sobre su posición en la  literatura y en los tiempos que corren. El picante de sus declaraciones está en su concepción del Nobel y de quienes alcanzan el galardón. Algo que nunca podría pasar inadvertido. 

Entrevista: Martha ROMERO RICO

ARES: Para escribir, ¿tiene un espacio preferido, privado, cuando es el momento de hacerlo?

De PRADA: Necesito escribir en mi habitación, en unas horas concretas y manteniendo unos hábitos concretos. Soy maniático con mis hábitos de escritura.

Una película famosa del repetitivo Jack Nicholson nos pone sobre la pista de los escritores en verdad maniáticos, pero entendemos que ese no debe ser el caso de de Prada, un hombre de 37 años que en enero del 2007 fue galardonado con el premio Biblioteca Breve de Seix Barral, con su novela “El Séptimo Velo”. La   trama de la obra se desenvuelve alrededor del misterio familiar de un personaje complejo, Julio, combatiente de la resistencia francesa en la Segunda Guerra Mundial.

 

La búsqueda -dice de Prada- lo lleva por los paisajes de la Francia ocupada, la España de postguerra y una Argentina que fue refugio de nazis. Es un personaje que, al tiempo, representa tanto al héroe como al villano. Esa es la trama del libro. 

 

De Prada comenzó a publicar hace 12 años tiempo en cual ya había definido que su veta literaria sería la dualidad de la naturaleza humana. Pero el oficio de escribir lo inició en la

 niñez. Ese trasiego por las letras genera un oficio y un temperamento a prueba de las sorpresas aunque, al tiempo, le permiten mover la sensibilidad cuando se produce un reconocimiento como fue el galardón de la famosa editorial española.

Fue para mí ese premio una gran alegría –dice de Prada- es especial porque lo han ganado grandes escritores contemporáneos, desde Vargas Llosa hasta Carlos Fuentes. Por eso, además de la alegría es un gran honor, pero pienso que el escritor debe mantener la frialdad y la distancia frente a  las influencias por los éxitos, que son pasajeros.

La conversación rápida, improvisada y por momentos un tanto tensa se desplaza al recuerdo, la memoria de vida y a aquellas pulsiones que pudieron determinar un destino de escritor. También sobre aquello que puede ser un filón de temática posible.

Empecé a publicar hace doce años –aclara de Prada-  porque escribir, bueno, llevo escribiendo desde niño. Escribir es mi vida, no la concibo sin la escritura. He publicado novelas, cuentos, ensayos, biografías, artículos de prensa. De todo. El gran tema de mi literatura es la dualidad de la naturaleza humana. El hecho de que podemos ser al tiempo héroes y villanos. Ese es el gran tema. 

De Prada ya tiene una obra bien estructurada en la sucesión de títulos. Su primer trabajo conocido fue Las Máscaras del Héroe, una novela sobre la bohemia literaria española de principios del siglo XX. Después ganó el premio Planeta con La Tempestad una novela de

intriga en el universo de las falsificaciones de obras de arte. En el 2003 Vida Invisible lo hizo merecedor de otros galardones: Premio Primavera y Premio Nacional de Narrativa. El escritor se define como un pesimista y rechaza la idea de ser uno de los escritores europeos con mayor futuro para la consagración.

No soy nostálgico –niega de Prada- soy un poco pesimista viendo esta realidad sombría pero entiendo que no soy nostálgico y rechazo todas esas cosas que no son más que vanidad de vanidades. A un escritor lo único que lo justifica es su obra y debe olvidar lo demás.

Una crítica elíptica, pero para nada intencionada, hacia los llamados  “escritores mediáticos” que dividen fama entre el mérito de la obra y otras actividades con figuración que, a veces, se anteponen al reconocimiento estrictamente literario. Es el momento de tocar el tema García Márquez. Se han  cumplido 40 años de la aparición de Cien Años de Soledad y, en poco tiempo, 25 del otorgamiento del Nobel de Literatura.

Es un escritor al que respeto –afirma de Prada sobre García Márquez- pero no se cuenta entre mis predilectos. Su literatura no ha comulgado nunca con la mía. Aunque le reconozco su condición y valía. Pero, el Nobel se caracteriza porque se le da a los peores escritores del mundo. Entonces, se debe hacer una selección con ellos, con quienes tienen una literatura menos importante que su ideología, o que defienden la foca del ártico o algo así y, ese, seguro lo ganará (aresprensa.com). 

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Martha ROMERO RICO

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