logo_aresprensa_notas
LA "CABEZA" DE ÁLVARO URIBE POR UNA RETAGUARDIA SEGURA

Publicado el 22 de mayo de 2012 / 17.22 horas, en Bogotá D.C.

Inquietantes Hipótesis sobre la Institucionalidad Colombiana 

LA “CABEZA” DE ÁLVARO URIBE POR UNA RETAGUARDIA SEGURA 

No se atenúan las diferencias ya descarnadas entre el actual Ejecutivo colombiano y el expresidente Álvaro Uribe, ampliadas a algunos de sus antiguos y cercanos colaboradores. Esto es, entre quienes defienden de manera vertical la gestión del controvertido exmandatario y quienes se han polarizado a favor de Juan Manuel Santos y su, en apariencia, contradictorio derrotero político que parece atenuar la radicalización en el rechazo a quienes impugnan al Estado por la acción armada. Incluso, en torno a la contradicción política cerval en su superficie, comienzan a perfilarse dos teorías inquietantes. Estas  consisten, por un lado, en suponer que en un proceso pausado pero persistente el cerco jurídico, político y mediático sobre los colaboradores cercanos de Uribe apuntan en realidad a un objetivo estratégico: la “cabeza” del presidente anterior en el sentido de lograr la suficiente fuerza como para encarcelarlo. Pero eso es sólo una parte de tal teoría. En el otro flanco se sostiene que los partidarios de Uribe están intentando resquebrajar la unidad las fuerzas armadas del país, comprometidas en un cada vez más costoso enfrentamiento por mantener asegurada la estabilidad interna y el resguardo de la soberanía que se les ha encomendado.   

El otro segmento del supuesto inicial señala que, para que el cerco a Uribe se convierta en un cuadro de situación sistémico, resulta necesario que en ese propósito el poder del Ejecutivo actual deje vía libre para que se cumpla el designio establecido en contra del expresidente. La contraprestación sería dejar tranquilo al actual presidente de los colombianos en lo que hace a sus responsabilidades conexas en los cargos que se le podrían sumar a su antiguo jefe para enjuiciarlo y llevarlo finalmente a prisión.   

En un reciente escrito inédito del joven académico Samuel Hoyos Mejía, esa posibilidad se plantea como una conclusión certera, luego de una sumatoria de indicios que permiten enunciarla. El trabajo será publicado en un libro que compila planteamientos de la polémica ideológica en ese y otros temas del actual panorama político colombiano.  Esa inquietante hipótesis se contrapone a otra no menos inquietante: es aquella que apunta a que los partidarios de Álvaro Uribe estarían generando anticuerpos en el seno de las fuerzas armadas colombianas.  

La institución militar ha sido por mandato de la Constitución, no sólo en letra sino en carne viva, un cuerpo monolítico en el respaldo de lo que se llama “institucionalidad” del país. Lo ha sido incluso en los momentos de mayor desasosiego e incertidumbre sobre el curso histórico del traumatizado país cafetero, tal como ocurrió en tiempos recientes con los mandatos de los expresidentes Ernesto Samper y Andrés Pastrana.  

En el caso del primero, por el marco que ensombreció su gestión de gobierno, debido a los señalamientos sobre el origen de los fondos para su campaña a la presidencia. El segundo, por la apertura de las frustradas negociaciones de paz con la guerrilla de las FARC y la llamada “zona de despeje” que se estableció en el sur de Colombia. El “ruido de sables” de la época, tal como se designa en el lenguaje cotidiano de Colombia cuando se alude a la existencia de inconformidad en las filas castrenses, no fue suficiente para que el común de los colombianos llegase a pensar en la interrupción de los procesos políticos ordenados por la Constitución.  

Es por eso que los rumores sobre una presunta y cada vez mayor resistencia a las medidas del gobierno, que incluyen la voluntad que se opone al llamado “marco jurídico para la paz” votado de manera favorable en fecha reciente por el poder legislativo, y los ataques casi diarios que el terrorismo ha efectuado en tiempos recientes contra efectivos militares en diferentes puntos de la geografía y contra un prominente personaje de la vida pública en la capital del país, en la semana pasada, han renovado prevenciones sobre los pasos que está dando el Ejecutivo en su compleja estrategia de “zanahoria y garrote”. 

Ese escenario reciente del añejo conflicto colombiano ha hecho arreciar las informaciones extraoficiales sobre la presunción de inconformidad en el estamento castrense. Dentro de tal panorama, la oficina de comunicaciones del gobierno nacional informó en los últimos días sobre el llamado que hizo el presidente Juan Manuel Santos para asegurar y garantizar “la gobernabilidad” del país. 

El escrito de Hoyos Mejía describe los ingredientes de ese nervioso cruce de fuerzas entre quienes suponen que es tiempo de ofrecer otra vez proposiciones de paz a los irregulares, quienes siempre las han despreciado y convertido en instrumento de fortalecimiento, y quienes entienden que es necesario doblegar, en la antesala de cualquier proceso de esa índole, la capacidad y voluntad de lucha de los armados al margen de la legitimidad.  

En su exposición el analista sugiere que hay “algunos aspectos que parecen estar detrás de la intención de negociar del Presidente Santos, como lo es un posible chantaje por parte de ciertos sectores de la izquierda que lo obligan a tomar decisiones que pueden favorecer a la guerrilla a cambio de no verse envuelto en una persecución judicial por haber sido Ministro de Defensa de Uribe y haberle propinado [a la guerrilla] los más duros golpes de su historia. Esto explicaría muchas de las actitudes del Presidente Santos que son absolutamente contradictorias con lo que parecía y decía representar, incluso aquellas que van en contra de su antecesor”. 

Un dirigente social de primer rango nacional, consultado por ARES al respecto,  señaló que “es una pelea entre iguales” y que es cierto que existe preocupación generalizada por la intranquilidad que avanza incontenible en los diversos estamentos sociales, derivada del rumbo que orienta el Ejecutivo. Añadió que “si bien está claro que no hay riesgos de un golpe de estado”, también es real que crece la inquietud e inconformidad por el poder que han tomado los sectores que están rodeando al gobierno y propugnan por “una paz ingenua”. Todo esto estaría generando peligrosos anticuerpos y el sensorium que se está tirando por la borda la relativa estabilidad institucional que parecía ganada en los últimos años (aresprensa). 

0.0
Actualizado: -/-
Articulos relacionados: ÁLVARO ÁVILA: JOYERÍA ANCESTRAL PETRÓLEO PARA ASEGURAR REELECCIÓN DE SANTOS ÁLVARO GÓMEZ HURTADO: A 15 AÑOS DE SU INMOLACIÓN
VI CUMBRE: UN PASEO COSTOSO

Visitas acumuladas para esta nota: 901

Sin comentarios todavia...

Dejar un comenatio

Su email no sera publicado.

¡SÍGANOS Y COMENTE!