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LA ESTELA DEL FICCI 58

Publicado el 09 de marzo de 2018 // 15.00 horas, en Bogotá D.C.

 

LA ESTELA DEL FICCI 58

En el inicio de esta semana que termina apagó proyecciones el Ficci de Cartagena, en su edición 58. El festival de cine que hace énfasis en el aporte latinoamericano, está a punto de sellar su sexta década. Ese es un dato de relieve para una muestra que ha construido su linaje con un gran esfuerzo y en un escenario como esta ciudad colombiana que es emblema de un trazo cultural muy fuerte: la herencia histórica y la condición universal hispanoparlante como acervo rico en contenidos para las artes en literatura, plástica y cine. Uno de los premios más esperados de este encuentro internacional recayó en “Matar a Jesús”, filme de la local Laura Mora, en la misma semana del estreno del trabajo en las salas del país anfitrión. Una buena parte del lote de  películas premiadas tiene bases argumentales en los problemas vigentes del convocante y de su entorno regional, además de retratar los desgarros sociales y humanos de este país, de suyo traumatizado largamente por sus conflictos tan históricos como multicausales. El filipino Lav Díaz, un asistente ya frecuente a las veladas de cine cartageneras trajo en la alforja otro de sus filmes experimentales, en los que el tiempo es una de las  fortalezas: cuatro horas de duración para “The Season of the devil”. Este realizador ya ha dicho de manera reiterada que no le importa el cine comercial.

Más de un centenar de películas se proyectaron en la semana corta -apenas 5 días- del festival casi la mitad de ellas en las secciones “Ficción”, “Documental”, “Cine colombiano”, “Cortometraje”, “Gemas” y “Nuevos creadores”. Una de las grandes figuras de la cinematografía mundial que asistió a las sesiones fue la británica Tilda Swinton, en el marco del anuncio oficial de un mejor respaldo financiero del estado colombiano para el desarrollo del cine. La noticia era esperada porque una actividad emergente en el país, como esta, ya le ha brindado satisfacciones en el plano internacional y, debe decirse, que el cine colombiano no carece de tradiciones, aunque construidas con las uñas hasta la constitución del Fondo de respaldo a los creadores locales sobre la fortaleza de las recientes leyes de estímulo. Los frutos ya se han visto, como ocurrió en tiempo reciente, con “El Abrazo de la serpiente”,  y esos logros por ahora tímidos son los que ponen al cine colombiano en condición de emergente, por debajo aún de Chile o el Perú y distante en lauros internacionales como los que ostentan México, Brasil o la Argentina, pero creciendo.

El estímulo abierto con la ley del cine y la de filmación permite no solo respaldar a los  productores locales y las coproducciones sino que además abre las locaciones del país para el trabajo de los equipos extranjeros, como está sucediendo. En ese marco se aprobaron en tiempos recientes 35 proyectos de los cuales 28 ya se concluyeron con una inversión de unos 50 millones de dólares. El impulso es prometedor y es otro frente de proyección del país hacia el exterior, tal como lo ha sido el deporte en las décadas del pasado inmediato. Debe considerarse que hace 30 años era impensable y excepcional ver nombres de deportistas nacionales en las grandes ligas, salvo boxeadores y ciclistas. Hoy eso es un hecho de relieve reiterado y en aumento. En el mismo orden, el atractivo geográfico y urbano del terreno colombiano hace ahora frecuente que grandes nombres y equipos de filmación se desplacen por el país haciendo su trabajo. Un rodaje cercano ha sido el de “Mile 22”, en Bogotá, con el consagrado Mark Wahlberg.

La imagen del afiche que promocionó esta edición 2018 fue una verdadera evocación de la foresta tropical y, de alguna manera, a la narrativa del hijo más célebre de la región caribe colombiana: Gabriel García Márquez. En el mismo plano, la proyección inaugural estuvo a cargo de la realizadora Daniela Abad, quien presentó el documental “Smiling Lombana”.  La autora no es novata, pues ya es conocida por su primera realización, “Carta a una sombra”, cuyo argumento es un retrato del defensor de derechos humanos Héctor Abad Gómez, quien es abuelo de la autora y murió de manera trágica mientras desarrollaba su empeño vital. Tal como quedó señalado, el cine colombiano mantiene sesgo testimonial alrededor de la compleja historia del país, en particular la inmediata. El trabajo de Abad es parte de esa tendencia y de lo contradictorio del tejido de relaciones sociales que muestra  el país anfitrión del Ficci. Otra evidencia de lo mismo fue el alcanzado por la realización de ya mencionada Laura Mora, quien ganó el premio que otorga el favor del público. El guión trata de la relación entre la protagonista y el sicario de su padre, tiempo después de que  el asesino cumpliese su cometido.  

Dentro del gran lote de filmes hubo 33 largometrajes y 32 cortometrajes entre los que se presentaron estrenos internacionales y filmes que compitieron con éxito en otros festivales recientes. Ese fue el caso “Las Herederas”, del paraguayo Marcelo Martinessi y en coproducción guaraní con otros cuatro países. Además de Tilda Swinton entre las grandes figuras mundiales que se dieron cita en Cartagena, estuvo allí también la española Maribel Verdú y el director galo Bruno Dumont. Este último recibió un homenaje con una retrospectiva de su obra. El francés no fue el único en recibir un reconocimiento semejante, el brasileño Glauber Rocha -una verdadera leyenda en la dirección del cine latinoamericano- también fue mimado con la presentación de 14 de sus trabajos fílmicos. El festival dividió las apuestas con derecho a premiación de la siguiente manera: ocho largometrajes para la sección principal de “Ficción”, ocho en “Documental”, ocho en “Cine colombiano”, veintiuno en “Cortometraje”, once en “Nuevos  creadores” y nueve para “Gemas”.

Esas fueron las seis secciones competitivas. La ganadora en la señalada categoría principal fue Cocote un filme dominicano con factura de Nelson Carlos de los Santos Arias, en coproducción con Argentina, Qatar y Alemania. Llama la atención que esta producción caribeña haya dejado atrás a la película paraguaya “Las  Herederas” de Martinessi, que llegó de la reciente Berlinale como la obra latinoamericana más laureada, con dos galardones principales: el Oso de plata a la mejor actriz -Ana Brun- y el cotizado galardón Alfred Bauer. No obstante, esta novedad guaraní que fue presentada como estreno para América Latina, recibió dos estatuillas “India Catalina”, una de ellas a la mejor dirección, para ese filme con trama argumentativa cotidana y vigente en la capital paraguaya. El filipino Díaz que arribó a Cartegena desde el otro lado del mundo, con escala también en Berlín, se alzó con el premio mayor de la categoría “Gema” y pondrá la imagen de su india catalina, lograda en el Ficci, en su casa de Manila. Una opera prima, “El Susurro del jaguar” ganó el premio a mejor director en el área de “Cine colombiano” (aresprensa).

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Actualizado: viernes 09 marzo 2018 14:24
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