logo_aresprensa_notas
LA SELECCIÓN DE FÚTBOL COMO SÍNTESIS DE UNIDAD NACIONAL

Publicado el 30 de junio de 2010 / 21.05 hora de Bogotá D.C.

LA SELECCIÓN DE FÚTBOL COMO SÍNTESIS DE UNIDAD NACIONAL  

Una selección de fútbol representativa de un país es en verdad un símbolo de identidad nacional. Esto significa sintetizar un conjunto simbólico que reúne emoción y entendimiento, pero también la historia como tradición, maneras de mirar el mundo, autoestima, comunicación y formas de referencia entre y hacia los otros. Es además noción y aceptación de lo que suele llamarse "marca país" y puesta en escena de elementos de folklore como lo han sido las vuvuzelas y su sonido característico en este Mundial de Sudáfrica 2010, o lo fue la manera de movilizar los brazos de multitudes en forma de "ola", durante México 86, haciendo internacionales las maneras de ser locales. La nación es una "comunidad imaginada" que trasciende localías y nace con el proyecto moderno en la idea de simplificar lenguajes disolver las comunidades inmediatas y sus círculos cerrados de solidaridad. Además, la nación se creó con la intención de buscar ampliar mercados y poder. Una multinacional como la Fifa se afirma en las identidades nacionales para estar de manera concreta por encima de las soberanías que creó el Estado nación. Hacia allá apunta la reflexión del experto Fernando Rojas.  

Escribe: Fernando ROJAS* 

Durante un campeonato mundial la vida cotidiana se ve alterada. En cada partido el mundo se paraliza por completo. El idioma del fútbol es usado por el comercio, los medios de comunicación y los políticos. Al mismo tiempo, miles de millones de personas anónimas se reconocen como parte de una gran familia. Pero, ¿Por qué unos partidos de fútbol tienen tanta importancia? ¿Qué hace a un mundial de fútbol algo tan especial? ¿Por qué una selección de fútbol puede convertirse en un referente nacional?  

Para Rubén Oliven**, "uno de los modos de explicar por qué el fútbol moviliza sentimientos profundos, se debe al hecho de que los equipos en juego son mucho más que once jugadores y representan sentimientos colectivos de aquéllos que los apoyan. Esto puede ocurrir tanto en el ámbito local como en el ámbito internacional". En esos términos, es la selección nacional de fútbol como símbolo de identidad nacional, la clave para entender todo esto.  

Es importante aclarar en primera instancia, que el fútbol gracias a su simpleza, difusión y popularidad, se ha convertido en un escenario con el ambiente propicio para que se dé una "guerra de mentirillas". Allí, la selección nacional es un pequeño ejército que participa en diferentes enfrentamientos, aplicando tácticas y estrategias, con el objetivo de ganar representando la diversidad de la nación, tal como lo señaló Lever en 1982.  

Es así como el sentimiento que genera el equipo, según Rojas, consigue un lugar importante en la subjetividad, con fuerte incidencia sobre el conjunto de valores que se consideran parte de esa identidad amplia y compartida por una cantidad considerable de personas, aficionados o no: la llamada identidad nacional. También, como lo menciona Lever en sus trabajos, los aficionados y los jugadores sienten "una lealtad a su patria y una poderosa identidad entre ellos, mientras que al mismo tiempo tal competencia ofrece experiencias interculturales". Es una lucha pacífica por lograr la supremacía y la dominación. 

LA SELECCIÓN ES UN TÓTEM 

De tal forma, la verdadera importancia de la selección nacional de fútbol radica en que se convierte en figura totémica, como lo indica Vicente Verdú***, alrededor de la cual las comunidades nacionales se agrupan. Es en este ambiente en que "en los encuentros internacionales el espectáculo futbolístico permite trasponer ritualmente los conflictos políticos entre estados y revivir los sentimientos patrióticos. En él las mayorías reencuentran sus vínculos y sus afectos por la nación". 

Bajo ese marco, añade el especialista, el fútbol es un carnaval cívico, en que los hinchas vestidos con la bandera nacional experimentan la unidad afectiva de la nación. En él reafirman la comprensión diaria de esa forma de agrupación social, el fervor patriótico, el valor de la tradición y lo propio.  

Entonces, el fútbol alimenta la lealtad del ciudadano a su país como una forma de devoción y entrega. Además, hace coincidir los intereses vitales de los ciudadanos con los intereses de la patria. Cuando juega la selección nacional, se afirma, "sentimos que nuestro país lo hace y son horas en que la patria nos entra por los ojos y los oídos y se nos sale por la garganta".  

Ahora bien, alrededor de la selección también se le da fuerza a la idea de que existe un grupo de personas que se identifican e imaginan como un todo representativo. Al enfrentarse a equipos de otras naciones, la selección nacional consolida, sobre la base de diferenciarse del otro, la percepción de lo que se debe ser y tener para pertenecer a esa comunidad amplia e imaginada, construida en el curso de dos siglos o más y que identifica a una nación determinada. 

El hecho de que una selección, en este caso de fútbol, represente o cumpla un papel aglutinante sobre una comunidad nacional, puede estar determinado por la correcta articulación de las particularidades que la conforman. Así pues, el estilo de juego debe responder a las capacidades físicas y técnicas de sus jugadores para que representen de manera más global a los miembros de una nación. El "fútbol arte" de Brasil, la "garra charrúa" de Uruguay, la practicidad de Inglaterra, la fuerza física de Alemania, son algunos ejemplos de esta afirmación. en la referencia directa a lo nacional, de la misma manera a como lo pueden hacer el himno nacional, la bandera, o cualquier otro símbolo patrio.  

A lo largo de la historia, el fútbol ha ayudado a escribir y a comunicar un pasado con hazañas, héroes, triunfos y derrotas, sueños y frustraciones de una nación. Así mismo, permite soñar con un futuro prometedor y exitoso, donde lo nacional triunfará. La selección nacional se convierte entonces, en la referencia directa a lo nacional, de la misma manera a como lo pueden hacer el himno nacional, la bandera, o cualquier otro símbolo patrio.  

EL DESAFÍO SURAFRICANO 

Después de la Segunda Guerra Mundial los blancos dieron inicio al Apartheid, que permaneció como forma de relación social excluyente hasta la década de los 90. Con la liberación de Nelson Mandela, tras 27 años de prisión, y con la celebración de las primeras elecciones multirraciales en 1994, Suráfrica enfrentó un proceso muy complejo de construcción nacional.  

El país tenía altos índices de pobreza, delincuencia, desempleo y SIDA, desiguales oportunidades educativas y una enorme brecha entre ricos y pobres. El 80% de la población negra quería acceder a todos los derechos que sentían les pertenecían. Por el otro lado, los blancos se sentían inseguros acerca de su futuro. En deportes no situación no era diferente. El rugby era para los blancos afrikaners, el cricket para los blancos ingleses y el fútbol para los negros. La guerra civil era inminente.

 Por el Apartheid tanto en rugby como en fútbol, Suráfrica no pudo participar de forma regular en competencias internacionales durante muchos años. En medio de todas estas tensiones sociales, políticas y raciales, Nelson Mandela en 1995, un año después de ser elegido presidente, logró transformar la percepción que los negros tenían del rugby.  

Así, éste que había sido el símbolo de la opresión blanca, se convirtió en excusa para que blancos y negros trabajaran para que Suráfrica ganara el campeonato mundial de rugby. "En vez de eliminar al enemigo, [Mandela] lo incorporó a un nuevo orden deliberadamente construido sobre los cimientos del viejo", sostuvo Carlin****, al analizar la catarsis colectiva que generó aquella epopeya deportiva de la nueva Suráfrica que surgió al finalizar el siglo XX. 

Según una encuesta realizada en Suráfrica de diciembre de 2009, solicitada por la FIFA, el 88% de las personas ven al Mundial como una gran oportunidad para el país, el 91 % espera oportunidades de empleo y el 95% espera un aumento en el turismo. Para los surafricanos, el deporte, ahora el fútbol, es una forma de convergencia hacia su reciente forma de construcción de nación aún en proceso (aresprensa.com).

-------- 

*Fernando Rojas. Es Politólogo y Especialista en Resolución de Conflictos Armados de la Universidad de los Andes, Master en Gestión Urbana. Ha investigado sobre la relación entre identidad nacional, fútbol y barras bravas desde 1999. Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Javeriana y de la Universidad del Rosario. Todas las instituciones de altos estudios nombradas tienen sede en Bogotá D.C., República de Colombia. 

**Rubén Oliven y Arley Damo son autores del libro "Fútbol y Cultura". 

***Vicente Verdú es un escritor y ensayista español, autor del libro "El Fútbol: mitos, ritos y símbolos". 

****John Carlin. Periodista y escritor británico que aborda temas de política y deporte. Su libro "Playing the Enemy" ("El Factor Humano", editado en español) sirvió de base para el argumento de la película "Invictus", que evoca la relación de Nelson Mandela con el deporte y la política, en la fundación de la nueva Suráfrica.

0.0
Actualizado: -/-
Related Articles: ODEBRECHT: VÍA A LA IMPUNIDAD MARCELO ROFFÉ, PSICÓLOGO DE FUTBOLISTAS LOS KIRCHNER: EL HAMPA COMO RAZÓN DE ESTADO III LOS KIRCHNER: EL HAMPA COMO RAZÓN DE ESTADO II LOS KIRCHNER: EL HAMPA COMO RAZÓN DE ESTADO ARTE Y MODA, UNIDAD EN PANTALLA DRAMA Y TRAGEDIA DE NUESTRO FÚTBOL FÚTBOL COLOMBIANO EN LOS OLÍMPICOS DE RÍO ESPERANZAS FUTBOLERAS EN RÍO 2016 GABRIELA ALEMÁN: "ESCRIBIR ES COMO RESPIRAR"
SEIS EUROPEOS FRENTE A SEIS LATINOAMERICANOS

Visitas acumuladas para esta nota: 1948

¡SÍGANOS Y COMENTE!