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MACRI, LA CATÁSTROFE

ACTUALIDAD  //  Publicado el 12 de agosto de 2019  //  20.30 horas, en Bogotá D.C.

 

MACRI, LA CATÁSTROFE 

 

En el trance del proceso eleccionario que se cerrará al finalizar el próximo octubre, los argentinos dieron su radiografía previa de  preferencias. Eso fueron las Paso del domingo que pasó, las que permitieron vislumbrar el rumbo que podría tomar el país afectado por una crisis económica permanente y el agregado a esa crisis por la polarización que no desciende en su virulencia y ha puesto a esa sociedad ante el riesgo no distante de la ingobernabilidad. Por ahora y de acuerdo con los pronósticos previos, el pulso entre el añejo peronismo colonizado por el kirchnerismo como fracción hirsuta, el que lidera Cristina Fernández, afirma sus expectativas por ahora casi inevitables de volver a hacerse con el control de la Casa Rosada. Lo ocurrido en la víspera en la Argentina es una catástrofe para el oficialismo y al tiempo mucho más que eso: ha sido un voto de repudio al gobierno y a sus políticas integrales, sin que el elector haya hecho diferencias entre desaciertos y la limpieza a la deformación de la corrupción que adelantó el repudiado presidente y sus subordinados. La coalición de gobierno está en riesgo y la escora del buque hace buscar a algunos de los que fueron férreos aliados la seguridad del agua, que es más apropiada en la hora que la nave escorada. Los encuestadores también fueron rebasados aunque nadie dudaba en el sensorium de la previa que el gobierno perdería.

 

Escribe: Néstor DÍAZ VIDELA

 

Esto sin que por ahora sea posible atinar a definir si la propuesta estratégica de las dos fuerzas mas representativas podrán o quieran enderezar el rumbo hacia un horizonte distinto a la profundización de la llamada “grieta”, que se creó durante las anteriores administraciones, las que encabezaron el  fallecido marido de Cristina Fernández y ella misma. Una experiencia que se vinculó en lo internacional con quienes son considerados parias o cerca de serlo, como es el caso de dictaduras como la de Nicolás Maduro en Venezuela o el califato nicaragüense de Daniel Ortega. Por ahora el resultado de las urnas favorece por un margen amplio el retorno a las sombras de la mala praxis que distinguió a la saga de los Kirchner. También a la negación de la diferencia y la amenaza de proscripción a la alteridad, que es el camino para que la democracia naufrague y, sobre todo, pareciera que los argentinos optan por una legitimidad proterva y favorable al asalto a la hacienda pública.

Saqueo serial y estructural que estuvo destinado al enriquecimiento personal de los funcionarios y los empresarios afines al kirchnerismo, el que además tuvo una política laxa frente a la expansión del narcotráfico, que volvería a reinar y a financiar campañas como ya lo hizo, precisamente, con Cristina Fernández. Por su lado, el gobierno apuesta con escaso optimismo a la posibilidad de un milagro que cambie el cuadro de situación ruinosa de  su propia suerte y del país.  El cristo y la ciudadanía le volvieron la espalda y el favor a la gestion de Mauricio Macri, sin que al votante le haya importado el eventual regreso de la megacorrupción que reaparecen con las aspiraciones de los opositores. Nada parece que pueda hacer volver al electorado a la senda que marca el rechazado mandato de Macri. En parte porque sus políticas en lo económico y social han resultado totalmente opuestas a las expectativas de las promesas iniciales y nada indica que ese panorama revire en lo inmediato.

Esto no obstante de que en las últimas  semanas de este duro invierno hubo señales tímidas de alivio, pero que aún no se reflejan en el plato diario de los más necesitados. El núcleo amplio de la desesperanza que aumentó de manera vergonzosa durante la gestión del ingeniero Macri y de sus colaboradores, no podría alterar su curso por ahora y eso va contra toda expectativa alentadora del gobierno. Dentro de ese panorama, aun cuando encabece la fórmula de la oposición el señor Aníbal Fernández, todo señala que quien pone la fuerza electoral y el manejo de las listas victoriosas es la candidata a la vicepresidencia en esa fórmula, la viuda de Néstor Kirchner. Es ella quien eligió esa cabeza de lista, de tal manera que nadie creería que es el candidato a presidente quien en verdad lleva los pantalones de esa entente. Tal fortaleza electoral, la de Cristina Fernández, no fue suficiente para ocultar el miedo a la derrota que tenían ambas fórmulas.

También los candidatos del gobierno se asomaron a las urnas con temor al voto castigo que se anticipaba en algunas encuestas y en el evidente malestar social. Al tiempo, no podría negarse que un sector del electorado asistió ayer domingo y concurrirá a votar en el octubre que está a la vuelta de la esquina, con el terror de que el cristinismo y sus patotas delictivas regresen con su violencia estructural, que han demostrado y de la que hacen alarde. También de las deformaciones tanto económicas como de debilitamieto de la institucionalidad que sembró el kirchnerismo durante su tiempo de más de una década de gobierno del país y 30 de vigencia del clan en la escena política. Una suma que se alcanza si se agrega el ejercicio al frente de la  patagónica provincia de Santa Cruz, que fue el laboratorio de ilimitada corrupción que luego extendieron en toda la nación. Eso se inició a principios de la década de los 90, cuando Néstor Kirchner ganó la intendencia -alcaldía- de Río Gallegos, capital de Santa Cruz.

Valga decir que la orientación de los Kirchner y de sus mandaderos en aquel sureño y lejano distrito, el cual gobernaron con mano propia y en cuerpo ajeno con los testaferros del clan, quebraron al  que fue y sigue siendo uno de los distritos del país más ricos en recursos naturales. En todo caso, el panorama que surge después de las Paso es, si  se quiere, surrealista y en metáfora, típico de la letra del tango “Cambalache”. La segunda en la lista de la campaña triunfante, Cristina Fernández, tiene al menos13 procesos abiertos en su contra fundados por la variable corrupción y relacionados con diversas causas vinculantes, que van desde lavado de activos al enriquecimieto ilícito, e incluso el crimen de Estado por el asesinato del fiscal federal Alberto Nisman. Además, un centenar de quienes fueron primeras figuras de sus gobiernos, incluidos el ex vicepresidente Amado Boudou y el que fue máximo comandante de las fuerzas armadas, César Milani, están en la cárcel condenados o la espera de un juicio, por corrupción  o violación de derechos  humanos y también por enriquecimiento ilícito.

Todos ellos de manera individual o colectiva si se suman a sus  seguidores y no obstante las pruebas, consideran que lo ejecutado por la justicia es nada más que una persecución política. Es por eso que podría aseverarse que si Macri pierde su oportunidad por ahora distante de seguir gobernando, los acusados y ya condenados, incluida la ex presidente, buscarían la impunidad definitiva a sus cargos de inescrupuloso e histórico saqueo. Lo cierto y que está a la luz de la evidencia pública, es que muchos de ellos sí se enriquecieron en su paso por la función pública e hicieron ostentación grotesca de su riqueza mal habida con los recursos de la Administración, que es el dinero de todos a quienes ellos juraron servir. También es cierto que fue una sorpresa el  resultado de lo ocurrido en estas elecciones primarias que son las Paso, y no porque se ignorase que la oposición adelantaba en números a los orondos habitantes circunstanciales de la Casa Rosada.

Ocurre que no se esperaba una diferencia en cifras que por el momento y como se señaló aparecen como imposibles de revertir en el corto  plazo que queda para el pulso definitivo, el cual ocurrirá en apenas dos meses y unos días más. El tema ya no es de hacer virajes políticos de último minuto ni de milagros que no suelen ocurrir en circunstancias como las presentes. La angustia financiera ya comenzó y la inestabilidad de los mercados junto con el pésimo mensaje que estos resultados envían a los apoyos al país desde el exterior, generan la peligrosa situación fronteriza con la ingobernabilidad. El marco inestable de una economía aún en marcada recesión tiene en su interior pintada una masa anónima de pobres y menesterosos que se ve a lo largo de la Argentina. Es más de un tercio de la castigada población. Para ellos es también imposible alterar en el corto plazo su condición de miseria, a menudo espantosa. Macri y su dirigente de mostrar, la gobernadora de la provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal, perdieron por al menos 15 puntos de diferencia, y la fórmula de los Fernández podría ganar en la primera vuelta de octubre (aresprensa). 

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VÍNCULOS: IRÁN EN EL BORDE  //  OEA, ÁLGIDO DEBATE   
Actualizado: lunes 12 agosto 2019 21:26
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