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MANA SANGRE DE PUEBLO EN NICARAGUA

Publicado el 27 de julio de 2018 // 18.00 horas, en Bogotá D.C.

MANA SANGRE DE PUEBLO EN NICARAGUA 

La ecuación es simple: gobierno de tendencia autoritaria, maquillaje democrático, mensaje mesiánico y excluyente. A lo anterior puede agregarse violencia oficial como respuesta ante el hartazgo popular de una sociedad que las cúpulas suponen representar. Sobre la mesa una suerte de estalinismo disfrazado, anacrónico, radical y por fuera de la historia pero con discurso que se supone progresista y de avanzada. El resentimiento por el rechazo deriva en mayor represión, el desprecio por la vida del otro -civil, desarmado- y el crimen colectivo como consecuencia. Es una suerte de esquizofrenia social y política desde arriba hacia abajo y en esa fractura con la realidad se redobla la insistencia en el crimen. Ese es el panorama de Nicaragua hoy en día, pero no es el único escenario así vigente en la zona. El pretendido progresismo se cobra con vidas el rechazo que se devuelve en incontenible repulsa. A esta altura de las notas trágicas en la historia de América Latina estos regímenes son iguales o peores que las administraciones militares que estos que hoy gobiernan rechazaron en nombre de los pueblos. En esto se convirtieron los sandinistas que derrotaron a la obscena dictadura de Anastasio Somoza a fines de los años 70 del siglo pasado. Se supone que el impacto de lo que sucede en Nicaragua hará caer la economía centroamericana más de un tres por ciento en el año corriente. Antes de las revueltas que comenzaron en abril, la situación era inversa y se esperaba que sólo Nicaragua creciese casi un cinco por ciento en el ejercicio 2018. 

Escribe: Rubén HIDALGO 

No se ven ya tan diferentes de las dictaduras que combatieron, incluso son peores en el absurdo de su concepción del mundo real que, en parte de la ideología que dicen profesar, es “la única verdad”, que imaginan amarrada de manera lineal con lo concreto, suponiendo seguir a Marx y parafraseando a Aristóteles. La fractura, acompañada del empeño en insistir en la barbarie discursiva y de hecho, los vuelve siniestros y en eso se asemejan a sus pares del palacio de Miraflores, en Caracas. La saga sangrienta superó los tres meses de explosión prolongada y deja ya medio millar de muertos y más de 600 desaparecidos. La locura represiva ya rebasó todo límite en la capacidad de vulnerar a los resistentes y mata de manera desembozada e ilimitada. No se salvan los menores de edad, las mujeres ni la contrición de los templos, ni los heridos a quienes se les niega asistencia médica en los hospitales públicos. Ya es un régimen sangriento, carente de apoyos legítimos y sordo al clamor interno e internacional. Los pocos que aún justifican el baño de sangre son sus compinches ideológicos en el continente, encabezados por Venezuela. 

La camarilla de Managua carece hoy de opciones creíbles, salvo el camino de aplastamiento y terror que tomó para silenciar el rechazo de las calles, escenarios educativos, religiosos, y el de los empresarios que lo sostuvieron hasta hace muy poco. La sombra de la corrupción que compromete a no pocos que hasta ayer lo apoyaron y sostuvieron, no es nueva. Estos que llegaron al poder hace casi 40 años de la mano de los combatientes sandinistas, entre ellos el actual neogorila Daniel Ortega, siguen la línea que no por azar los llevó a perder el poder que ganaron por las armas frente a Somoza, en las elecciones de 1990. Ese proceso de saquear sin asco la hacienda pública fue conocida como “la piñata” y para la época no se salvaban ni las máquinas de escribir de las oficinas del Estado, pues todo, todo, era botín transable, hecho ascesis y legitimado por el discurso revolucionario, tal como hacían en su tiempo los corsarios. El metarrelato de la revolución es la patente de corso que habilita al despojo estructural y el modelo se extendió al resto de sus pares en la región.

El Foro de Sao Paulo le dio la bendición a la idea, la institucionalizó y la propagó en las filas de las izquierdas: la corrupción es legítima si está al servicio de la revolución y, en especial, de los revolucionarios. De esa manera se hizo carne la iniciativa que se le criticaba a la dirigencia tradicional “burguesa” y fue patrocinada por el Brasil de Lula y el para entonces aún con fueros Fidel Castro, de La Habana. La patente de operaciones corruptas legitimó luego lo que ha hecho Odebrecht por el continente, la cúpula bolivariana y otros de similar pelambre, sin excluir a los seguidores de Rafael Correa en Ecuador y los Kirchner en la Argentina. Un canal interoceánico que nunca se construirá sirve para que los chinos ganen licitaciones por megaobras que no se construirán pero servirán para lavar el dinero que empresas chinas facilitarán en el intrincado circuito financiero internacional. Así se hizo en Colombia y en otros países, siempre con la misma convicción: la revolución le da contenido salvífico a la degradación sin límites. 

Es la combinación de las formas de lucha y el enriquecimientos de las cúpulas y familias de los que otrora fueron revolucionarios y que se degradaron a nivel de ser asesinos de su pueblo y redituar riqueza personal sobre la sangre, como también lo hace la dirigencia bolivariana y lo hizo la pandilla krchnerista. Esto explica además y de manera sencilla, el compromiso de las Farc colombianas con el narcotráfico, el “cartel de los soles” venezolanos o el nepotismo de todos ellos. Allí está como botón de muestra la señora Rosario Murillo, vicepresidente de Nicaragua y consorte de Daniel Ortega. La caja de pandora se abrió en abril de manera inesperada. Tan confiado estaba el déspota sandinista en su control vertical del país que un simple cambio en el sistema de pensiones hizo saltar la tapa de la olla. La intención de reducir en un 5 por ciento las pensiones jubilatorias y la imposición de una recarga a los empresarios para sostener ese sistema habían sido fruto de las exigencias del FMI. Los técnicos de esa entidad habían pasado por Managua dos meses antes del estallido. 

Fue una visita con recomendaciones para el ajuste que siempre exige el organismo para brindar su apoyo a países con afugias o en crisis y que siempre tienen una premisa como la que se le hizo al país centroamericano: mayor estabilidad en sus cuentas públicas. El tema de las pensiones surgió de esas reforma reclamada por el Fondo. Hasta ese momento todo le había funcionado al sistema impuesto por Ortega y sus asociados. En rigor de verdad la economía nicaragüense había funcionado, en sus dinámicas por encima y por debajo de la mesa, durante la década larga de hegemonía autocrática. Eso sí, con concesiones obligadas a los chinos que tenían como contrapartida del lavado de dinero negro -de eso se encargan las empresas asiáticas- el auxilio cada vez menor de Venezuela y la adormilada tranquilidad de los empresarios que ahora le volvieron la espalda. También con restricciones cada vez mayores hacia la diversidad de pensamiento, como ocurre de manera obvia con este tipo de regímenes. Incluso el mismo Fondo monetario había señalado que la economía nicaragüense sería la segunda en crecimiento para la región centroamericana: casi un 5 por ciento. 

Ahora, como dice la canción, todo se derrumbó y la degradación de la situación nicaragüense impactará de manera negativa incluso a sus vecinos. Lo que ocurrió y sigue ocurriendo en campos y ciudades de un país en el cual la guerra civil ha sido parte recurrente de su historia, no tiene marcha atrás y se reitera día a día. La sangría de los gobernados por el sandinismo que representa Ortega y quienes le siguen es una cuenta que no podrá amortizar para asegurar una continuidad eventual. El reclamo de elecciones anticipadas que el presidente ha desconocido cerrando la puerta a un diálogo que atenúe la crisis irreversible, el uso de formaciones paramilitares con armas de guerra y ya responsables de crímenes de lesa humanidad le auguran una inevitable condena, no solo histórica sino, tarde o temprano, de los tribunales internacionales. Claro está que, tal como ocurre con sus pares venezolanos, la satrapía de Managua seguirá sorda, cínica y con la ya señalada mirada esquizofrénica sobre la realidad que la golpea (aresprensa). 

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VÍNCULO DIRECTOUN VIRAJE PARA MÉXICO // COLOMBIA: SORPRESAS TE DIO LA VIDA 
Actualizado: viernes 27 julio 2018 18:14
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daniel ortega nicaragua

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