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MEMORIA DE MUNDIALES

Publicado el 10 de julio de 2018 // 15.30 horas, en Bogotá D.C.

MEMORIA DE MUNDIALES

Los mundiales de fútbol generan un estado de ánimo especial en todos los adherentes -también llamados hinchas- a este deporte, en lo extenso del planeta. No es para menos, en un certamen que se celebra cada 4 años y que en esta de Rusia 2018 cumplió su aniversario 88. Si bien al comienzo sus escenarios se alternaban entre Europa y Sudamérica, entre fines del siglo XX y el despuntar la nueva centuria también el Extremo Oriente, Estados Unidos y el África, fueron escenario de estos encuentros orbitales. El próximo será en el Medio Oriente, con Catar como punto de encuentro, esto para rubricar que el fútbol tiene interés global, sin discusiones y como deporte tanto como industria cultural. A continuación la relación de un primer tramo de esta historia de mundiales.  

Escribe: Carlos DUITAMA OCHOA *

Para el primer mundial de fútbol realizado en el año de 1930 en Uruguay, el gran favorito era la poderosa selección anfitriona cuya fama ya venía precedida de dos títulos olímpicos en fútbol amateur: el primero de ellos obtenido en París. Allá le ganó en la final a la selección de Suiza por tres contra cero y, en la olimpiada de 1928 realizada en Ámsterdam, obtuvo su título olímpico derrotando a la selección de Argentina por dos a uno. Este favoritismo lo revalidó venciendo de nuevo y en su mundial a sus vecinos del otro lado del río por cuatro a dos, en el Centenario de Montevideo. La celebración de esta primera cita orbital -única sin eliminatorias- se vio empañada por la ausencia de la gran mayoría de selecciones europeas. Solo asistieron Francia, Bélgica, Yugoslavia y Rumania. Así el primer mundial sólo tuvo la presencia de 13 seleccionados nacionales.

La segunda gesta mundialista se realizó en Italia, en el año 1934. Pero a la convocatoria no asistió el para entonces vigente campeón sudamericano. Hasta hoy Uruguay fue el único titular de galardón máximo que no ha querido defender la corona, en represalia por la no asistencia del país peninsular a su primer mundial. Afue que este torneo universal se quedó sin un gran animador, tal como lo era el grupo rioplatense en aquel momento. En definitiva, el equipo dueño de casa en la segunda cita se alzó con el título venciendo a la representación de Checoeslovaquia por dos tantos contra uno. Fue en ese segundo mundial que hubo la primera final con alargue en la historia del certamen. Cuatro años después, en Francia, se realizó el tercer mundial, con Italia como favorito, no sólo por ser el campeón sino porque acontecimientos como el clima prebélico le daban a la convocatoria una tensión especial. Austria, que había clasificado a la fase final, estaba ocupada y anexada por la Alemania nazi. 

Los países suramericanos se ausentaron del mundial francés, en protesta por realizarse en un país europeo y omitir el escenario alterno americano. De esta manera por América sólo asistieron Brasil -único país que ha concurrido a  todas las citas mundialistas- y Cuba. El otro país no europeo en asistir fue Indias Orientales Neerlandesas, hoy conocido como Indonesia. De esta manera, con solo 15 seleccionados, se realizó este mundial galo, dejando como campeón efectivamente a Italia, que superó a la selección de Hungría por marcador final cuatro a dos. La selección de Brasil ya empezaba a figurar en las recuentos con su tercer lugar, y dejando al goleador del torneo: Leonidas da Silva, con siete anotaciones. Después de 12 años de ausencia de los mundiales, forzados por la Segunda Guerra Mundial, Brasil realizó su primera convocatoria, siendo el equipo favorito por su localía. 

Sin embargo, en el camino se le atravesó el equipo de Uruguay. Los charrúas u “orientales” -de la ribera oriental del Río de la Plata- derrotaron en el último partido del cuadrangular final a los ilusionados brasileños. Eso del cuadrangular fue así porque el mundial de 1950 fue el único en el cual no se realizó un partido para la gran final. Los jugadores del vencedor Juan Schiaffino y Alcides Ghiggia resultaron los héroes, en lo que desde entonces se conoce como el maracanazo. Este encuentro final terminó dos a uno, no obstante de que Brasil únicamente necesitaba de un empate para ser el campeón. El goleador de este torneo fue el local Ademir, con ocho tantos convertidos. Después, las olimpiadas de 1952 muestran al mundo al equipo de Hungría que, para el mundial de 1954 realizado en Suiza, fue denominado “los magiares mágicos”, conformado por jugadores de la talla de Ferenc Puskás y Sandor Kocsis, entre otros.

En la primera ronda los húngaros aplastaron por nueve a cero a la selección de Corea del Sur y luego derrotaron sin atenuantes a la República Federal Alemana, por ocho a tres. Sin embargo, el equipo alemán en el partido final -conocido como “el milagro de Berna”- logró vencer al húngaro por marcador de tres a dos, Así, los teutones alcanzaron su primer trofeo orbital. Kocsis fue el goleador de ese torneo, con once anotaciones. El siguiente mundial, en 1958, se realizó en Suecia y en ese escenario Brasil logró alzar por primera vez una copa orbital. Además, fue en ese torneo que apareció Pelé, para muchos el mejor jugador de la historia. En ese tiempo apenas tenía 17 años y obtuvo dos de los cinco goles en la final, en la que su equipo superó a la selección local, con un resultado de cinco a dos. Este mundial se vio empañado por el accidente aéreo que, días antes de iniciarse, cobró la vida de varios jugadores Ingleses que pertenecían a las toldas del Manchester United.

El jugador francés Just Fontaine -nacido en Marrakech, África- convirtió en Suecia trece anotaciones y hasta el momento es el máximo goleador de los mundiales. El siguiente encuentro mundlalista estaba previsto de nuevo en Sudamérica y Brasil era el principal candidato para alzar otra vez la copa. La cita fue en Chile al promediar el año de 1962 y el candidato no decepcionó a pesar de que su gran figura, Pelé, se lesionó en uno de los primeros encuentros. Su reemplazo, Amarildo, fue una de las sensaciones del torneo. Otros jugadores como Garrincha y Vavá mostraron en los estadios chilenos el sabor del fútbol brasileño, que ya tenía prestigio universal. En la final, ese equipo sudamericano derrotó al seleccionado de Checoslovaquia, que enfrentaba y perdía su segunda final, después de la derrota sufrida en 1934. En este mundial chileno se produjo el único gol olímpico: fue el que realizó el colombiano Marcos Coll en su encuentro contra la Unión Soviética. Aquel conjunto de Europa oriental en el que atajaba el histórico y mítico portero Lev Yashin, quien fue conocido como la araña negra”.

El anfitrión, Chile, logró su mejor resultado en la historia, quedándose con el tercer lugar. Los ingleses, inventores del fútbol moderno, organizaron su mundial -el único hasta hoy- en el año de 1966, y fueron en la ocasión los favoritos para llevarse el título. En la final lograron superar al poderoso once alemán, que en sus filas contaba con un joven talento: Franz Beckenbauer. El mismo que después brillaría en el Bayern München y en los siguientes dos mundiales. El talento desplegado por el goleador del torneo, con once dianas y nacido en Mozambique, fue el jugador del equipo portugués, Eusebio. Él hizo que su selección lusitana llegara hasta el tercer lugar de ese torneo mundialista. La final entre Inglaterra y Alemania merece un lugar en la historia, ya que la magia de la televisión permit ver, incluso en aquel momento, que un gol anotado por los ingleses no traspasó la raya de meta. Sin embargo, el rédito que dejaron los 120 minutos que duró el partido fue un discutido triunfo final de Inglaterra, por cuatro goles a dos.

Tras el fracaso brasileño en Inglaterra 1966, el gobierno militar de Brasil, tomó las riendas de la selección carioca y con un régimen especial preparó un equipo durante varios meses con el fin de volver a colocar a uno de sus representativos en la cúspide del fútbol universal. Una pléyade de jugadores encabezados por Pelé -en su último mundial- y dirigida por Mário “Lobo Zagallo se llevó el título en México 1970, al derrotar a la poderosa selección Italiana por cuatro a uno. Fue la primera final jugada en el después famoso Estadio Azteca de la capital mexicana. Este mundial presentó la selección de Perú que, en el camino clasificatorio, había eliminado a su similar de Argentina, en el famoso estadio “La Bombonerade Buenos Aires. Ese mundial mexicano terminó de encumbrar al fútbol brasileño y afirmar un mito al respecto, que persiste, cualquiera sea la suerte de la canarinha en sus diferentes desafíos internacionales. Se ha dicho, no sin razón, que fue esa selección de Brasil 1970 la mejor de toda la historia que se haya armado en dicho país (aresprensa).

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*Académico colombiano, experto en disciplinas estadísticas. Director técnico de selecciones juveniles universitarios..

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VÍNCULO DIRECTOFINAL EUROPEA // QUEDAN LOS QUE SON 
Actualizado: martes 10 julio 2018 15:51
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