logo_aresprensa_notas
MIGUEL ÁNGEL, EL DIVINO

Publicado el 26 de enero de 2018 // 18.15 horas, en Bogotá D.C.

MIGUEL ÁNGEL, EL DIVINO

El más grande del Renacimiento, junto con Leonardo, nació en Caprese una aldea del Arezzo que después pasaría a la fama universal no tanto por haber echado al mundo al genio de la pintura sino por su aporte a la buena mesa peninsular, que hoy se mantiene. Pero el tema del documental que hoy nos ocupa es el punto de interés sobre las artes visuales en su relación con el cine,  y a eso vamos. El filme sobre el genio italiano se presentará en el inicio del frebrero que llega en las principales salas del país cafetero, bajo el auspicio de Cinecolombia. Miguel Ángel, el artista que llevó el apellido Buonarroti aunque no todo el mundo lo conoce por ese agregado, dejó una huella tan profunda en su época y hacia el porvenir. Al igual que lo hizo su contemporáneo de Vinci, Leonardo. Ambos geniales y ambos eternos rivales aunque no tanto para el relato histórico. Menos aun para el fílmico. Miguel Ángel fue un obsesionado por el arte y por el trabajo empeñoso y persistente sobre la materia de la que surge la obra. Eso fue y es una contribución a la condición más allá de lo humano que se le atribuyó al escultor y pintor del Arezzo, y que él no desdeñó sino que por el contrario  puso sobre la mesa cada vez que pudo, como lo hacen los grandes cuando incluso tratan de posar de humildes y sencillos.

Escribe: Santiago NEMIROVSKY

El documental se exhibirá  bajo el sugestivo título de “Miguel Ángel, amor y muerte”. El relato fílmico traza un sendero que lleva de la mano para detenerse por tramos en las principales obras del artista del Renacimiento. Allí aparecen paredes y techos en algunos de los más importantes templos italianos -en particular la Capilla Sixtina- que tienen pinturas de Buonarroti Grandes como la Basílica de San Pedro y capillas de menores dimensiones pero que fueron tocadas por la mano de un hombre cuyo arte fue considerado, en su tiempo, cercano a lo ultramundano. También aparecen en la extensa lista los museos, tanto en Roma como en Florencia, y además la profusión de dibujos que integran diferentes colecciones y salones especializados. Ese es el legado de una vida agitada, a menudo tempestuosa y conflictiva que no respetaba celebridad, incluida la del Papa, imbuido del aura de genialidad que sus contemporáneos le atribuyeron, sin retaceos.  

David Bickerstaff es el responsable de dirigir este documento fílmico de un artista que recibió encargos múltiples, tanto de papas como de los influyentes hombres de las ciudades estado italianas. Esos que fueron embrión de lo que después con desprecio sufrieron la estigmatización bajo el rótulo de “burgueses”, que lo eran en efecto porque en ellos se afirmaba una mentalidad propia de las ciudades -el burgo- cuyo distintivo identificatorio era en parte el poderío económico, el gusto refinado y la vocación de poder.  Miguel Ángel nació en 1475 y su vida transcurrió en el periodo más  fuerte de consolidación de la señalada mentalidad: el surgir del pensamiento que tendía a la autonomía individual, el inicio de planteamientos científicos diferenciados del dogma, el surgimiento de ideas distantes de los límites del mundo en lo geográfico -con la aparición de América en el horizonte- y el posterior salto de una civilización occidental que con la Reforma religiosa terminó por desplazar a China y el Islam del primer plano mundial.

La ciencia, la palabra escrita y el arte humanizado y revelador terminaron de  completar un cuadro histórico que se proyectó al porvenir impulsado por la fuerza de la noción de progreso, sustitutivo de la idea de redención heredada del credo religioso. En esa transición, hombres como Miguel Ángel fueron determinantes en el cambio que venía y el golpe de martillo sobre su escultura casi perfecta del Moisés, para decirle: ”parla -según la leyenda- nos habla de esa forma de humanización de las cosas, que es propia del pensamiento moderno. Este artista renacentista fue uno de esos escultores que afirmaba que la figura ya está en la piedra y sólo resta una tarea: sacarla a la vista de todos. Su relación con la roca venía de su infancia en las cercanías de Carrara, allí donde está la materia prima de la escultura. Dice el relato documental de Bickerstaff que su nodriza casual era hija de un picapedrero y por esa tutoría llegó a indagar sobre los secretos de la piedra para el arte.

Los expertos actuales relatan para el cine la manera como Miguel Ángel realizaba su proceso estético sobre el mármol, bajo técnicas que desafían incluso los adelantos actuales, que pueden acudir a las máquinas. Para entonces, todo desafío artístico al momento de esculpir  quedaba supeditado al  trabajo manual, el martillo, el cincel y el lijado. Alguna vez el artista, al referir ese paso infantil por las canteras señaló que “...junto con la leche de mi nodriza mamé también las  escarpas y los martillos con los cuales esculpiría mis figuras...”. Después de esos primeros años y bajo la tutela de Ludovico, su padre, el genio en germen de Miguel Ángel se refinó con el estudio de la gramática orientado por Francisco  de  Urbino. Más adelante, la entrada al taller de los Ghirlandaio -Davide y Domenico- le permitió completar su propósito de tomar el camino del arte como opción integral de su vida. El manejo sofisticado del cincel y de los pinceles fue el rédito de su formación, además hubo ráfagas de poesía, que fue un legado de lo aprendido sobre las letras.

También en mármol aparece la “Pietá”, destinada a la Basílica de San Pedro, que al igual que el “David” desnudo se muestra por la vía de un magistral manejo de cámaras, que permite apreciar la aplicada expresión física de los personajes  esculpidos, con perfección de rasgos, músculos, y pliegues  de vestiduras cuando corresponde. La trama incluye las piezas en bronce de la colección Rothschild, que durante mucho tiempo no fueron consideradas como de autoría del hombre  de Caprese. Los expertos de Cambridge dejaron en claro después que Miguel Ángel no solo tenía maestría para el mármol y se despejaron las dudas sobre el trabajo en metal, tal como lo puntualiza el documental de Bickerstaff. El filme muestra la pintura de esa “mano de Dios” -tan distinta de aquella de Diego Maradona ,en México 86- que aparece en el fresco “La Creación de adán” y los conceptos de críticos y expertos sobre lo que dejó Miguel Ángel para la humanidad. Un hombre que, mientras trabajaba, tapaba con lienzos y cortinas su espacio de labor, para que nadie se apropiara de  su método y técnicas (aresprensa). 

--------  

VÍNCULO DIRECTOPALMA DE ORO PARA SUECIA                 
Actualizado: viernes 26 enero 2018 17:43
renacimieto miguel ángel leonardo

Visitas acumuladas para esta nota: 1069

¡SÍGANOS Y COMENTE!