logo_aresprensa_notas
MONET Y SU "JARDÍN SECRETO"

PATRIMONIOS CULTURALES  //  CINE  //  ARTES VISUALES  //  Publicado el 28 de mayo de 2019  //  21.45 horas, en Bogotá D.C.

 

MONET Y SU “JARDÍN SECRETO

 

El caso de Claude Monet es el típico del artista incomprendido para su tiempo, o casi, pero que termina tan consagrado como fronterizo con la condición de genio innovador. El pintor ha sido considerado como fundador del impresionismo, con algo de injusticia hacia otros de su tiempo que también fueron vanguardistas por iniciar una ruptura con la normativa que pretendió imponer restricciones a la creación. Monet arrincó toda su capacidad creativa en un paisajismo restringido con eje en las flores y acotado en un largo lapso de su vida en el jardín propio. La memoria de su obra pasó al cine de forma cuasi documental con  el trabajo que dirigió Giovanni Troilo y que se presentó hace pocos días en Colombia. El impresionismo fue una suerte de ilusionismo pictórico que puso su pauta epistémica en un enfoque de la realidad conocido por rechazar la  forma tal como se presenta al golpe de vista y que para ellos fue -la mirada clásica- una especie de ilusionismo “objetivo”, pautado y normalizado por la academia francesa como imposición de lo que debía ser el “buen arte”. En sentido contrario el rechazo inicial a lo que hacía Monet como vocación irredimible no amilanó al artista en momento alguno, ni siquiera cuando esa dura repulsa empezó con la interpelación paterna, en su primera juventud.

 

La pieza fílmica que presentó Cinecolombia sobre el recordado artista francés fue proyectada en las principales salas de todo el país y abarcó cuatro días de exhibición, al promediar este mes de mayo que termina. En el cuadro de presentación que dirigió Troilo también estuvo como animadora la actriz Elisa Lasowski -”Juego de tronos”- y la intervención de la fotógrafa Sanne de Wilde, además de Claire Hélène Marron, custodia de los aún existentes jardines de Monet en Giverny e integrante de la fundación responsable de mantener ese patrimonio. El trabajo se hizo sobre 35 pinturas del artista con un despliegue especial sobre sus últimas obras, los célebres nenúfares de La Gran décoration, que conformaron una serie de cuadros de dimensión muralística, realizados en conciencia de un punto culminante en una larga trayectoria y como máximo legado a la posteridad. El abordaje de la obra y biografía del pintor en pantalla se realizó bajo el título de “El Jardín secreto de monet”.

Después de los choques de juventud con su entorno familiar y social, refractario a su obra y vocación de pintor, se recluyó en el trabajo y en la geografía al elegir a su nativa Giverny con el fin de enfocar tiempo y esfuerzo en el oficio, cuya temática sobre las flores y el jardín terminaron por identificar el todo de su extensa obra y trayectoria. Ordenó su vida familiar inicial con quien había sido su modelo, Camille Docieux, quien falleció años después y le dejó dos hijos. Alice Hoschede fue su compañera posterior y con ella amplió su familia inmediata. En el espacio de reclusión voluntaria y lejos del bullicio y distracción de París, el artista se dedicó no solo a realizar su pintura sino a construir los jardines que lo hicieron famoso y que fueron objeto de sus mayores trabajos en paleta y pinceles. En ese último trámite hizo importar nenúfares y además desvió aguas del río cercano, lo que le posibilitó el brindar a sus plantas y flores la mejor posibilidad de desarrollo y esplendor.

El alejamiento de la vida urbana no solo fue la búsqueda de un reencuentro con la naturaleza expresada en jardines sino, además, en la necesidad de poner distancias con los contradictores de su arte, impugnación que también se hacía a sus colegas de tendencia, quienes en bloque tenían fricciones irredimibles con el academicismo de la época. En el plano teórico, el planteamiento impresionista define a la imagen plasmada en arte como la visión personal del artista en el cruce de la luz y con la sensación visual propia del observador, dejando al margen la presunción de objetividad gruesa del objeto a representar. La obra pionera de la tendencia y escuela posterior fue “Impression, soleil levant”, de Monet que le dio nombre al conjunto -vía definición despectiva del crítico Louis Leroy- y se presentó en la parisina exposición colectiva de mayo de 1874. En esa muestra, el cuadro de Monet estuvo acompañado por obras de Degas, Pissarro, Renoir y Cézanne, entre otros que marcaron aquella corriente estética.

MONET - Impression, soleil levant  (1872)       

-----------------------

Si bien Giverny, junto con París fueron puntos emblemáticos del paso de Monet con sus pinturas, hubo otras ciudades y pueblos franceses que supieron de su tránsito. Entre ellos, Poissy, Argentuil y Vétheuil. En su jardín recóndito de asentamiento definitivo en Giverny realizó el esfuerzo definitivo de su trabajo, mientras en las cercanías los soldados aliados se enfrentaban a muerte con las tropas alemanas en el desarrollo de la Gran Guerra. El trabajo pictórico con las flores de su espacio vital y recóndito eran al tiempo un llamado a la paz y a la memoria no asimilada que sobrevendría a aquel primer conflicto universal. Él también había sido un joven soldado destinado a la colonia argelina, pero su misión autoimpuesta fue ver la guerra con mirada de artista y no hacerla. Debió también luchar contra los vecinos de su pueblo, opuestos a los jardines que estaban regados con el agua desviada del río local. Eso y una de las grandes crecientes de ese curso de agua alteraron parte de su vida cotidiana cuando ya la fama lo trascendía, desbordando su apacible vida provinciana.

En efecto, porque la inundación destruyó buena parte del paisaje propio que había creado el pintor en su entorno personal, destruyendo parte del florido tapiz que lo rodeaba en el amplio terreno de su propiedad y objeto de su trabajo incesante. Ni siquiera las dificultades visuales lo hicieron renunciar a su vocación y destino. Menos en el final de su tiempo vital, que presentía, cuando realizaba el trabajo de sus grandes obras postreras para la gran decoración. En esa labor sobre los nenúfares y otros coloridos entornos laboró más de una década y no pudo ver el total de su obra en exposición pública, realizada en 1927, después de su muerte y con una fría recepción del público. El Museo de la Orangerie fue el espacio de aquella gran muestra, destinada a un dominio e inmersión total en el paisaje pictórico, de la misma manera como el autor había vivido entre sus flores. La inmortalidad y el homenaje extenso a su legado llegó casi tres décadas después, cuando la herencia recibió reconocimiento universal a partir del recepción hecha por el público norteamericano, que pudo apreciar el despliegue de colores difusos para el ojo poco avisado, y el impacto que esa perspectiva había generado en los pintores americanos abstractos que heredarían el fenómeno impresionista (aresprensa).  

Actualizado: martes 28 mayo 2019 23:01
claude monet impresionismo

Visitas acumuladas para esta nota: 191

¡SÍGANOS Y COMENTE!