logo_aresprensa_notas
MOVIDO AÑO DE ELECCIONES

Publicado el 10 de enero de 2006 / Archivado el 31 de enero de 2006

MOVIDO AÑO DE ELECCIONES

La definición electoral chilena al iniciarse el 2006 anuncia un agitado año de continuidad  en el reacomodamiento político y geopolítico  del continente, el cual ha estado precedido por la salida electoral de Bolivia al concluir el 2005.

Las elecciones por sí mismas no son factor de expectativa más allá de lo coyuntural. Lo realmente inquietante es el contenido de las decisiones políticas y estratégicas de contorno internacional que se abren con las circunstancias  que inauguran los nuevos y próximos mandatos constitucionales.

En primer término parece confirmarse el giro de la zona hacia visiones de corte contestatario, reformistas o impugnadoras parciales del modelo de democratización que repuso al continente en su interlocución con el mundo, después del ejercicio administrativo y represivo de la institución militar en varios países de la región, durante las tres décadas que cubrieron los años 60 hasta los 80.

La tendencia anuncia una mayor radicalización del lenguaje en el reclamo a la superpotencia hegemónica sobre el curso de sus relaciones con el resto de América. Esto en un momento en que la situación de los Estados Unidos y de su gobierno tienen cuestionamientos demasiados severos hacia las acciones económicas y militares que, por tradición, han sido expresión de su fortaleza.

El afianzamiento de relaciones económicas y diplomáticas con poderes emergentes en Asia y otras regiones del mundo se profundizarán con la consolidación  de gobiernos de izquierda en América Latina, lo que  creará mayores dificultades y distancias de concreción a una relación de bloque económico continental liderado por los Estados Unidos.

Chile por su lado, incluso con la ratificación de un nuevo periodo de orientación socialista, deberá enfrentar el desafío que le plantea el Perú al decidir de manera unilateral sobre una reconformación de sus fronteras marítimas. Situación que de manera indirecta incide en  el constante reclamo boliviano de una salida al mar. Exigencias que el calor de la ideología no puede resolver y que, por el contrario, pueden hacerse más vehementes si en Lima sale adelante la propuesta nacionalista y ancestral indigenista del oficial en retiro del ejército peruano Ollanta Humala.

Colombia, por su parte, parece ser la excepción contrastante y no por ello carente de inquietudes que afloran de su interior y desbordan su posición en el continente. Aparece este país como un aliado seguro de los Estados Unidos y esto supone un aislamiento relativo, al menos en lo ideológico, frente a sus pares de la zona.

La reelección bastante probable del presidente Álvaro Uribe en este primer semestre del año señalaría la continuidad de ese rumbo y ello exigiría a la diplomacia colombiana el afinar su competencia para un manejo de sumo tino con unos vecinos que lo seguirán mirando con una desconfianza no exenta de riesgos e incidentes, alimentados por el devenir de sus enfrentamientos internos.

Es un hecho evidente que las acciones de las fuerzas irregulares colombianas desbordan las fronteras del país andino. Ésta es una razón de constante  intranquilidad para toda la región y nada hace pensar que ese curso pueda cambiar en el futuro inmediato. Las distancias ideológicas, por el contrario, alimentan las prevenciones sobre el devenir.

El propio proceso político interno de Colombia es un factor constante de preocupación internacional ante las sospechas y señalamiento de fuerzas oscuras en su actual desarrollo, lo que  empaña la necesidad de transparencia democrática. Ello más allá de los esfuerzos que se realizan desde la actual gestión presidencial para promover procesos de pacificación, tanto por la vía política como por el recurso militar.

Al panorama anterior debe agregarse la congelación de la intención de liberación de los secuestrados y la persistencia de los irregulares secuestradores en sus perversas políticas de violencia contra la población civil y el irrespeto hacia el derecho internacional humanitario. Situación a la que se sumó en los últimos días la incineración de una ambulancia en el departamento de Putumayo, fronterizo con Ecuador.

En el norte de la región, la posible elección del señor López Obrador en México, como nuevo presidente, sería el corolario del giro de tendencia en América Latina y un llamado de atención fuerte para los Estados Unidos hacia una región que, en general, sigue teniendo interés marginal para Washington (aresprensa.com).

EL EDITOR 

0.0
Actualizado: domingo 16 julio 2017 21:17
Related Articles: SELECCIONES QUE PROMETEN TURISMO, ¿UN DERECHO HUMANO? BERLINALE: ISRAEL GANÓ OSO DORADO ESPAÑA GANÓ EN MAR DEL PLATA LA MOSTRA, 75 AÑOS TAN CAMPANTE MAR DEL PLATA: EL CINE INICIÓ EL VERANO ESPAÑOL , PRIMERA LENGUA UNIVERSAL CANNES, 70 AÑOS 2017, AÑO DE INCERTIDUMBRES "CANOA", EL ÚLTIMO LIBRO DE BELISARIO
el giro de la zona hacia visiones de corte contestatario

Visitas acumuladas para esta nota: 490

¡SÍGANOS Y COMENTE!