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MURIÓ "EL GRÁFICO", EN SU MINUTO 99

Publicado el 09 de febrero de 2018 // 18.30 horas, en Bogotá D.C.

MURIÓ “EL GRÁFICO”, EN SU MINUTO 99

No es ya una noticia, pero fue un impacto de inicio del año, en este 2018 que verá en Rusia un mundial del deporte emblema de los latinoamericanos. El ámbito futbolero latinoamericano en el nacimiento del año del mundial ruso asistió al obituario de la leyenda periodística deportiva del siglo XX: la revista argentina  “El Gráfico”. Desapareció un año antes de cumplir el centenario y ya no podrá registrar la suerte de la selección que encabeza Lionel Messi. La legendaria publicación fue fundada por la Editorial Atlántida hoy también en tropiezos y achique. Desde hace un tiempo había quedado en propiedad y bajo el manejo de la empresa Torneos, que   anunció su cierre definitivo en edición impresa, para tristeza de todos  los rodillones que siguieron durante décadas su aparición semanal de casi un siglo. Es otro emblema cultural borrado de la historia argentina reciente, que en sus inicios fue orientada desde Atlántida por don Constancio Vigil, un prohombre de los medios, y hasta hace un tiempo de sus descendientes, quienes heredaron el mismo nombre patricio y el mismo tesoro de la industria cultural. La editorial fundadora, además de lanzar a la calle a “El Gráfico”, lo hizo también con “Billiken, aún en los kioscos, otra bandera mediática esta vez orientada hacia el mundo infantil y con la que se educaron hasta bien entrado el siglo pasado varias generaciones de latinoamericanos.

Escribe: Manuel GAITÁN  *

Vale la oportunidad para proponer un tema de reflexión, más allá de la data histórica y estadística del medio, que ha sido compartida por muchos expertos. Se pregunta uno, entre inocente, cantarín y evocador: ¿cómo es posible que cierre la revista que recreó visualmente los estupendos reportajes del fútbol argentino e internacional durante tantos años, casi desde la llegada del fútbol a estas tierras. Un semanario que innovó la reportería gráfica mundial con la profusión profesional, desbordada, increíblemente apasionada de fotos en diversos, casi infinitos planos maestros. No se repetirá con esta pérdida la imagen de los goles que uno veía en su  sección Ensayo Fotográfico y que se podían casi que oler, degustar y tomar con la mano la pelota dentro del arco, en medio de los papelitos y los gritos en éxtasis orgásmicos de las hinchadas vociferantes. Esas que te respiran en la nuca. Así, disfrutamos los goles de Diego Maradona, aquellos gloriosos tiempos de la maquinaria de River -en la década de los 40- los goles del inolvidable Brasil de 1970 y las tapadas del recordado “Loco” Hugo Gatti, en Boca, como tantas otras epopeyas deportivas.

También en imagen y crónicas aparecieron en sus páginas los tantos decisivos del matador cordobés: Mario Kempes, para alcanzar el primer título de la Argentina en su Mundial de 1978. Estos se destacaron entre otros muchos, muchísimos goles reporteados por “El Gráfico”, durante 99 años. En esas páginas quedó registrada la otra estrella argentina conquistada en el 86, en México, y la tapa en negro total después de la goleada vergonzosa para la albiceleste, que le propinó Colombia a la selección de Alfio Basile, en el Monumental de Núñez y guiada por el “Pibe” Carlos Valderrana. Una tarde luminosa aquella de Óscar Córdoba que atajó todo, hasta lo imposible, de un goleador como Omar  Gabriel Batistuta, con el registro fotográfico de la mano que “Batigol” le tendió al guardavalla  colombiano, para felicitarlo en esa tarde inspirada del cuidapalos. Nada se le escapaba a “El Gráfico”, ni siquiera los tragos amargos de las humillaciones que sufrieron los argentinos, como esa jornada referida de septiembre de  1993, en la Eliminatoria a Estados Unidos 94; así como tampoco las que llegaron luego, como esa de la salida de Maradona por la puerta de atrás y un año más  tarde, en la cita ecuménica norteamericana.       

Mención aparte, tenemos que recordar a decenas de reporteros que nos deleitaron con sus magníficas crónicas y alusiones a las leyendas deportivas, desde Daniel Artucci hasta el trazo inconfundible y la chispa de Fontanarrosa, pasando por el mismísimo Mario Benedetti, un oriental apasionado por el fútbol como lo fue también su colega Eduardo Galeano. Por esa redacción de bronce también pasó el hoy tan reconocido Jorge Barraza. En la patria de San Martín, se sabe bien que el estilo de redacción de las crónicas y reportajes, con sobradez porteña, y un dejo de polenta gaucha dio como resultado el estilo criollo de redacción futbolera, que es el legado indudable y con sello propio que El Gráfico le dio a su cubrimiento. Esto sin olvidar otros deportes en los que se destacó la Argentina: el automovilismo con el pentacampeón mundial Juan Manuel Fangio, en lo que hoy es la llamada Fórmula 1,  el elitista polo que no lo es para los argentinos, y el tenis desde Guillermo Vilas en adelante. 

En el crepúsculo del siglo XX comenzaron a sumarse los pesares: las recurrentes  crisis económicas argentinas golpearon de manera especial a su industria editorial. Ya en la mitad de la centuria pasada Argentina  debió resignarse a perder el primer puesto como país de vanguardia en la edición de libros en español. No debe olvidarse que el Nobel colombiano Gabriel García Márquez fue reconocido como un autor universal, en 1967, a partir de la publicación de “Cien años  de soledad” en la imprenta de la editorial Sudamericana de Buenos Aires. No fue el Nobel el único que disfrutó de las mieles de la cumbre que era la capital argentina para el libro por esos tiempos. Después, ese sello universalista se apagó y reocuparon el espacio México, Madrid y Barcelona. Más adelante, también Colombia ganó terrenos que por muchas décadas ocuparon los editores argentinos. “El Gráfico”, fue parte de ese cielo estrellado que se apagaba, tragado por el cósmico agujero negro de las crisis que en sucesión sufría la Argentina sin remedio ni redención.

La agonía tuvo otros golpes más directos que los del contexto,  aun cuando aquellos fueron de por sí graves. A fines de las década de los años 90, cuando los grandes  medios impresos comenzaron a sentir la  erosión propia, con la aparición de internet y de los portales electrónicos de noticias y columnas. La dirección de la revista rechazó la estrategia de supervivencia que pudo haber sido el pasar a ser una publicación de todos los días.  El diario “Olé” le ganó la oportunidad y comenzó a sellar de manera irreversible la suerte de la revista que marchaba hacia su centenario, con la amenaza de la desaparición pisándole los talones. Para salir de las dificultades que aparecieron, el control administrativo pasó a manos de nuevos propietarios, esta vez vinculados con la Afa de Julio Grondona y su mafia tentacular de negocios turbios asociados con el gobierno de Cristina Fernández, de igual calado, y en relación también con los manejos torcidos de las asociaciones delictivas llamadas “barras bravas”. Fue la sentencia definitiva cuando estallaron los escándalos de la Fifa, la propia Afa y los de su enredada dirigencia, con los empresarios deportivos que cayeron en desgracia ante la justicia y controlaban desde no hacía mucho a la revista.                

Aventuro para los argumentos complementarios y el duelo, una respuesta agregada que parte de la lógica aristotélica, en sus tres pasos. Intro: La generación selfie y sus millennials sacan sus propias fotos previsibles y sus clichés seriales en cosas obvias. Por lo tanto, ellos no disfrutan, ni tiene el timming suficiente, la paciencia y la sensibilidad para disfrutar las fotos artísticas, clásicas y suspendidas en el tiempo, de un medio súper especializado, como lo fue “El Gráfico”, que aparecía con sus imágenes unos días después de los hechos. Por otro lado y en segundo término, los canales deportivos, las redes y el resto de las tecnologías pueden explicar y dar fe de las jugadas en tiempo real. El golpe tecnológico se profundiza y es contundente e irredimible en lo que hace a manejo de los tiempos. En el plato fuerte, que es el cierre del silogismo, podría aventurar: los hinchas de hoy ven y disfrutan los shows futboleros televisivos -con intermezzo entre realities y ruedas de comentarios plenos de escandalosos y bufones- de las cadenas. Ellos ya no leen revistas que fueron masivas y pasaron a ser exclusivas, por la mella tecnológica. En otras palabras, que aburren a las mayorías jóvenes, ansiosas de inmediatez (aresprensa).

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* Especialista venezolano en  temas y problemas latinoamericanos. Académico y voluntario al servicio de la Iglesia Católica en la ayuda a sectores sociales deprimidos.

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VÍNCULO DIRECTOARGENTINA, AL BORDE EL ABISMO  // MUNDIAL RUSIA 2018
Actualizado: viernes 09 febrero 2018 18:01
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