logo_aresprensa_notas
OEA: ÁLGIDO DEBATE

ACTUALIDAD  //  Publicado el 26 de junio de 2019  //  07.30 horas, en Bogotá D.C.

 

OEA: ÁLGIDO DEBATE

 

La castigada OEA de los últimos años tratará de tomar un nuevo respiro y aun mayor vigor  durante la 49 Asamblea general que reúne a los ministros del  exterior de  los 34 estados que la integran.  El aire se toma en Colombia, en las mismas puertas de entrada y salida del mayor problema que afronta la región: Venezuela. Ese ha sido uno de los ejes de debate de los países, de los puntos de vista en común y de los desencuentros que polarizan las discusiones recientes de la asociación regional. No es para menos, Colombia es el país más golpeado con la sangría incesante y permanente de población que escapa del país aledaño e impacta a sus vecinos, cuyos débiles aparatos de seguridad social y estructura sanitaria son sometidos a presión, así como también se afecta el dispositivo de recepción laboral de los colombianos, de por sí siempre en situación precaria y  en el marco de una economía tímida en lo que hace a crecimiento y pronósticos. Si bien es el principal problema no es el único: la corrupción es otro y en el interior del organismo interamericano avanza la reflexión sobre el tema aunque aún todo está en plan preparatorio y se espera que como inquietud continental se ponga después en consideración de las Naciones Unidas.

No es para menos pues la exacción de los recursos públicos con el concurso de los privados ha golpeado de manera severa la imagen de la clase dirigente de América Latina, a demasiados de ellos con nombre propio y a las instituciones de cuyo manejo tuvieron y tienen responsabilidad. Tanto el canciller colombiano,que impulsa la iniciativa internacional de acotamiento a este flagelo y el mismo secretario general de la organización regional, coinciden en la iniciativa. Un ex presidente del subcontinente, el señor Alan García, se quitó la vida hace pocas semanas por los señalamientos en su contra en lo que hace a compromisos con el manejo mal habido de la hacienda de la ciudadanía que debiese estar destinada al beneficio de todos. La Argentina, a la vista del mundo, presenta el bochornoso espectáculo de una candidata a la vicepresidencia del país y en su condición de ex presidente, afrontando más de diez prontuarios abiertos contra ella y contra decenas de funcionarios quienes la acompañaron en su gestión, presos y condenados o con procesos en marcha por ser parte de una asociación ilícita, organizada para el saqueo del Estado.

Esos ejemplos señalados son apenas dos de múltiples casos. Es oportuno entonces, abordar de manera urgente y como parte de las crisis de la zona el tema de la corrupción, pues esta mata y es por sí misma un acto criminal aunque no dejase una víctima directa y evidente. Mata cuando una carretera mal diseñada o con puentes construidos con materiales escasos o de mala calidad para reducir costos o por sobreprecios, pues hay una comisión que pagar a los corruptos. Eso de por sí aumenta el riesgo de accidentes que cuestan vidas. También lo hace cuando se derrumban edificios o se presta un deficiente servicio de salud que deriva en víctimas, como ocurre en Colombia a diario con la descripción señalada. Es por el conjunto descrito que la corrupción es un problema de Estado en la región y se requiere de acciones de conjunto para conjurarlo e iniciar un proceso en tal sentido que abra un camino  de debate para cambiar una cultura de la clase dirigente y de ahí hacia abajo, porque no es una patología social exclusiva de las élites. Tampoco es un fenómeno nuevo sino parte de una tradición cultural que la comunicación social intensa hace ahora más evidente.               

La reciente muerte procesal de una legislación alusiva en la Cámara de representantes colombiana da mayor el relieve a la señalada patología social y de la resistencia de una parte de la clase dirigente a enmendarse, la política, así como para imponerse remedios a sí misma y a sus cómplices presentes y hacia el futuro inmediato. Pero no hay vergüenzas ni sonrojos de contrición hacia la evidencia, incluso en ciertos malos ejemplos la corrupción de manera abierta es parte de la política de estado por razones ideológicas, como cruel ironía. En efecto, en la Argentina de los Kirchner la relación entre funcionarios del gobierno, empresarios de nivel medio y multinacionales como Odebrecht o Techint, se llamó a la  recolección de las coimas en millones de dólares y euros como “aporte de la patria”. El supuesto argumental para justificar los ilícitos es que la “perversa burguesía” tenía el dinero suficiente para ganar elecciones y los “luchadores del pueblo” que llegaban al control del gobierno por la vía democrática no lo tenían. Entonces, el justificativo ideológico señalaba que era lícito robar. La escuela inicial del alambicado pensamiento la fundaron los sandinistas en los años 70, y le llamaron “la piñata”.  

En las charlas de pasillo de la fundación del llamado Foro de Sao Paulo, antes de que Lula da Silva llegase al poder, se le dio luz verde al propósito como equívoco objetivo estratégico para todas las fuerzas de ese conjunto ideológico que pudiesen acceder al poder por la vía del sufragio. Las consecuencias son evidentes no solo en lo hecho por la ya referida multinacional brasileña de Marcelo Odebrecht, sino en la misma Venezuela del chavismo y su heredero actual en Miraflores. En este último caso es la corrupción generalizada mezclada con la industria petrolera, los metales preciosos y también los raros, el narcotráfico, las criptomonedas y los gobiernos parias del mundo, además de diversas organizaciones terroristas locales y mundiales. Este último caso regional no se pone en la mesa por azar, pues en verdad es Venezuela el centro del debate de los gobiernos que se reúnen en Medellín, bajo el paraguas de la Organización de estados americanos. El cuadro de situación de este país genera inestabilidad creciente no solo en lo social, sanitario y político, sino además en lo geopolítico y económico pues ha trasladado tensiones de otras latitudes al espacio continental compartido.

También será tema de debate la evolución de la agitación social en Nicaragua y vuelve Cuba sobre la mesa como problema supérstite, que afecta de diversas maneras sobre la estabilidad regional, debido a que el devenir de la por ahora insuperable crisis venezolana y su extensión en Nicaragua no están ausentes de los intereses cubanos y de su influencia directa. También la evolución de la situación en Haití es parte de la agenda de preocupaciones y las eventuales soluciones a los flujos migratorios no solo desde Venezuela sino los que se producen en Centroamérica en dirección al norte. Al margen de los escenarios álgidos también habrá temas menos traumáticos. Entre ellos el de la construcción de riqueza con las nuevas posibilidades que en lo económico ofrecen las tecnologías de punta. Eso y la posibilidad de que las industrias culturales tan activas y emergentes en la región como fruto de la creatividad de sus tradiciones de acervo puedan hacer frente a los desafíos que en la actualidad afronta América Latina. Esto último en los vaivenes políticos que impactan a la economía, con la dinámica de populismos emergentes y la inseguridad que plantea la pugna entre los modelos proteccionistas y los que apuestan a la globalización y aperturas (aresprensa).    

-------

VÍNCULOSMALVINAS, UNA GESTA INCONCLUSA VII  //  LA MUERTE DE UN EX PRESIDENTE
Actualizado: miércoles 26 junio 2019 22:15
asamblea oea medellín 2019

Visitas acumuladas para esta nota: 864

¡SÍGANOS Y COMENTE!