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QUEDAN CUATRO

ÓRBITA FÚTBOL  //  COPA AMÉRICA BRASIL 2019  //  Publicado el 29 de junio de 2019  //  20.15 horas, en Bogotá D.C.

 

QUEDAN CUATRO

 

Ya había dudas sobre la respuesta de Brasil en los momentos supremos. Había ocurrido en el mundial ruso y ahora también aparecieron los fantasmas que no son nuevos. Están ahí acechando desde que Alemania le empacó a la canarinha 7 goles para sacarlo de la posibilidad de llegar a la final del mundial en casa. Los fantasmas arrastran miedo y preocupación que no alcanza para la desesperación. No todavía. Eso se vio en ese partido de cuartos frente a los paraguayos. Ganó Brasil por los tiros desde el punto definitivo, frente al arco, cuando los de Tite lograron un acierto mayor por un gol y eso los mandó a una semifinal, llenos de dudas. De ellos mismos y de los aficionados, porque la torcida no perdona que su selección pase esos apuros y la ilusión con confianza en el orientador, tiene ahora puntos suspensivos. El compromiso que llega mirando hacia la semana que viene no es menor y la aprensión en la seguridad propia no es buena consejera porque eso en tiempos recientes abrió fisuras de ánimo que aprovecharon los rivales para marginarlos en el momento definitivo, como el que se aproxima.

 

No es para menos, porque nada sería más lacerante para los brasileños que quedar por fuera de  su “Copa”. Así sucedió cuando salieron su “Mundial” hace 5 años, y menos que sea la Argentina apocada de este momento la que pudiese dejarlos por fuera, así como en ese mundial propio -que fue para olvidar entre los brasileños- y que fuesen sus rivales tradicionales los que disputasen la final. Los malos recuerdos recientes golpean de manera individual y colectiva a los orondos candidatos y siempre favoritos, quienes si bien no hicieron una mala primera fase, se atragantaron con la resistencia guaraní que por poco los deja al margen de la competencia. De la misma forma como estos mismos paraguayos estuvieron casi a punto de sacar a la Argentina. Los guaraníes se fueron, es cierto, pero dejaron su marca porque sus encopetados rivales quedaron acorralados y desnudos en sus precariedades técnicas y de aperaje, antes de que fuesen doblegados y apartados de la liza en camino a Asunción. Sin mostrar grandes virtudes el equipo en reconfiguración de Eduardo Berizzo hizo decir más de lo que les faltaba a los otros que de sí mismos.

Es cierto que en la fase de grupos Brasil atropelló a Bolivia y en el partido final lo hizo también con Perú, pero las dudas comenzaron a emerger en el empate sin goles ante Venezuela, en el amable estadio Fonte Nova Arena, de Salvador al norte del país anfitrión, donde los locales son más que de la casa y donde Tite tiene y tuvo su propia hinchada. Lo cierto es que el candidato a campeón no pudo superar a esa Venezuela de Rafael Dudamel que ya no es lo  que fue en términos de endeblez, es cierto, pero que tampoco era imaginable que pudiese desafiar al scratch tal como lo hizo. Sí cupo en los pronósticos el que Brasil pudiese superar a los del altiplano en su primer encuentro y que no era predecible que pudiese superar a Perú en el último partido de la serie, nada menos que por 5-0. Es por eso que las angustias se presentaron y las alarmas se volvieron a encender cuando los dueños de casa apenas pudieron imponerse en cuartos sobre los guaraníes en la suerte de los tiros desde el punto blanco, luego de que Brasil mostrara su impotencia para marcar al menos un gol en el tiempo reglamentario. Ahora lo que viene es Argentina.        

Fue este conjunto, Argentina, el que avanzó de menos a más en este torneo y ese menos fue mucho menos que lo impensable que sucedió: llegar a cuartos de final cuando estaba desahuciado desde antes del primer partido y luego encaramarse en la semifinal que asoma. El solo hecho de que los mismos voceros oficiosos de la selección argentina se excluyeran de la condición de favoritos marcaba el sensorium que existía alrededor de este grupo que en la historia acumula 14 copas América, una por debajo de los charrúas que son los que están en la cima de la acumulación de trofeos regionales. Perdió en el inicio por 2-0 ante Colombia, empató en un gol ante Paraguay y logró superar 2-0 a Catar en el último encuentro de la secuencia. El pesimismo no se alejó ni siquiera por lograr el segundo puesto, por debajo de Colombia, en el paso a cuartos. Pero ahí están los de Scaloni, a punto de jugar el trámite semifinal mientras los cafeteros debieron resignarse a quedar fuera del trámite. La lógica del fútbol es contundente: no hay lógica lineal.

L. Scaloni                                           R. Gareca    

DOS QUE PASARON

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El grupo de Queiroz llegó Brasil a con su mochila llena de sueños bien afirmados. Alcanzaron de ganar de forma brillante la primera fase, hicieron 9 puntos de 9 posibles. No tuvieron goles contra su valla, jugaron un partido de cuartos frente a Chile que resultó ser el más vistoso, rápido y de mejor trámite táctico quizá de todos los que se han visto en el certamen. Pero se impuso el mejor planteamiento de los dirigidos por el colombiano Reinaldo Rueda y la veteranía serena pero fulgurante de los muchachos australes que, mezclados con jóvenes, lucieron mejor que sus adversarios de la hora. Sin embargo el partido terminó en tablas y la definición de disparos directos al arco favoreció a los chilenos por una pifia en el último tiro del cafetero William Tesillo, al tiempo que los australes marcaron todos los lanzamientos reglamentarios. Ambos tenían méritos suficientes para seguir adelante en las aspiraciones, aunque Colombia llegó a la cita con su invicto del momento y los chilenos habían caído frente a Uruguay en el último partido de la fase previa. Al no ser la lógica del fútbol lineal debe admitirse que es abstrusa.  

Algo similar ocurrió en el último cotejo de estos cuartos que dejó a los definitivos. Perú llegó por descarte a su compromiso, al igual que Paraguay, como mejores terceros. Paraguay se fue a casa después de una primera fase en la que alcanzó dos empates y una derrota por apenas un gol ante Colombia. El Perú transitó un camino más ríspido: empató con Venezuela, venció a Bolivia y cayó por un marcador catastrófico ante Brasil. Nada era auspicioso a partir de ese momento y cayó la noche sobre Ricardo Gareca, pero los paraguayos ya están de vuelta en casa y los peruanos siguen adelante al marginar a otra de las selecciones favoritas, Uruguay, que quedó afuera del campeonato en los cuartos que se cerraron ese sábado. Los orientales de Tabárez buscaron imponerse en el tiempo reglamentario y lo hicieron bien, apelando a sus tradiciones futbolísticas, pero no pudieron doblegar la resistencia y el buen planteamiento de los del Pacífico. Al final la estrella de ese grupo, Luis Suárez, erró un primer tiro que los condenó, y resultó lo imprevisto: el Perú jugará las semifinales ante Chile. Los dos únicos grandes que siguen adelante son argentinos y brasileños. Uno de ellos jugará la final (aresprensa). 

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Actualizado: domingo 30 junio 2019 08:49
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