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RESURRECCIÓN INCA

ÓRBITA FÚTBOL  //  COPA AMÉRICA BRASIL 2019  //  Publicado el 05 de julio de 2019  //  15.30 horas, en Bogotá D.C.  

 

RESURRECCIÓN INCA

 

Sí fue una sorpresa. Una admirable sorpresa porque se había visto ya que el Perú no era un hueso fácil de roer, pero no se esperaba que resurgiera de las cenizas que quedaron luego del catastrófico marcador de 5-0 ante el Brasil de la primera ronda, la de grupos. Al salir de esa serie el Perú de Ricardo Gareca pasó por el premio consuelo como uno de los mejores terceros, lo cual también ocurrió con Venezuela. Nadie daba un centavo por la suerte peruana antes de disputar estos tramos definitivos de la Copa América y ahí está ese conjunto contra todo pronóstico, listo para jugarse en la final y buscar la revancha por la humillación sufrida hace apenas unos días ante el mismo rival. Nadie o casi nadie hubiese podido suponer que hubiese una recuperación tan fulgurante  como la del Perú. Los dueños de casa no podrán estar tranquilos con lo que viene en el partido postrero, incluso si recibiesen descarados empujes como el visto en la disputa con la Argentina en semifinales y la delirante actuación del arbitraje en favor de la canarinha, que ni siquiera era necesario porque los de Tite se impusieron con comodidad ante sus adversarios.

 

Es probable que el innecesario atraco que se vio en la justa Brasil-Argentina -si se volviese a plantear y es algo no debe descartarse- se suavice aun cuando el irreversible deterioro de la imagen de la Copa ya se hizo con la impresentable presentación arbitral de ese partido que le permitió a Brasil instalarse en la final, sin necesidad de la mísera ayuda que brindaron los jueces. Los de Gareca hicieron lo que parecía imposible: ir de menos a más y llegar sin discusiones a la instancia definitiva. Porque queda claro que la paliza que le propinaron a la selección inca en la referida primera fase, hubiese desmoralizado a cualquiera por fuerte que estuviese de mente para asimilar tamaño mazazo. Pero estos peruanos se impusieron a todo, a la vergüenza, a las críticas, al descrédito, al escepticismo y a la tradición, pues hacía más de 44 años que no llegaban a una instancia de estas en Copa América 

Además, porque en la semifinal tenían a un rival que ejercía sobre ellos paternidad y con sangre en el ojo por la historia -todas las historias- y porque en la última eliminatoria, la de Rusia, dejaron afuera a Chile con un empate en Lima ante los colombianos, que en los últimos minutos hicieron un acuerdo sobre el campo de juego. La mayoría de los factores se alineaban en contra de los peruanos y en las cuentas definitivas los australes fueron impotentes para atravesar la valla del arquero Pedro Gallese, incluido el penal postrero y en tiempo suplementario que atajó con sobradez ante el tiro mal cobrado de Eduardo Vargas, que hubiese sido el de la honrilla chilena, para llevarse en las alforjas la nada despreciable cantidad de tres goles por nada. Ese penal no hubiese cambiado la derrota ya definida, aunque resulta obvio que este grupo chileno había causado una grata impresión en esta Copa, y mantiene la tradición  reconstruida en los equipos de ese país, a partir del proceso que inició Marcelo Bielsa.

También es real que estos chilenos quedaron desdibujados en el estadio Arena do Grêmio de Porto Alegre, ante el planteamiento de sus rivales que frenaron los ímpetus que son tradición reciente aunque aquilatada en los partidos que presentan los de la estrella solitaria. El entrenador Reinaldo Rueda, que siempre ha sido un juicioso lector de sus rivales y mostró ante Colombia que escudriña incluso el temperamento de quienes va a enfrentar, no pudo superar el duelo de técnicos que se presentó con Ricardo Gareca. Eso y el hecho de que los peruanos pusieron en la cancha lo que hay que tener, aun cuando los chilenos no fueron inferiores en eso de jugar los partidos con todas la glándulas. Pero los de Rueda, que sabían eso de ejecutar los tiros desde el punto blanco y sacaron en cuartos de final a los cafeteros, se vieron superados con creces por los incas y pasaron a ser la sorpresa real de las semifinales, que a la vista y en la víspera fue el tiempo de la caída de Argentina ante los de Tite.

Quedó Chile resignado a disputar el partido de consuelo para perdedores ante la Argentina de Scaloni y con la aspiración de quedar en un tercer lugar, dejando al futuro campeón una Copa que ellos, los chilenos, venían de ganar por dos años consecutivos y eso con el mérito mayor de que antes nunca habían alcanzado tal logro. No cabe duda de que aquí la lógica del fútbol se comprobó en forma plena: no hay lógica posible y previa que diga el resultado de un partido  o que este está asegurado antes de jugarse, si el juego es limpio, sin importar la chapa que traiga y el abolengo del equipo favorito, y menos el color e historia de la camiseta. Es una lección que en esta Copa han sufrido la Argentina y Uruguay, pues ambos países acumulan la mayor cantidad de triunfos definitivos en este certamen: 15 los orientales y 14 los argentinos. Brasil a la distancia aspira a aumentar lo que exhibe en las vitrinas de su federación, pues acumula ocho copas americanas.

Los peruanos por su lado vuelven a una final que no olían desde 1975, en la época de oro del fútbol de ese país andino, que es ejemplo a renovar para esta generación de jugadores, con una selección también en proceso de transición. Eso al igual que la que muestra Brasil y también exhibieron Paraguay, Argentina, los charrúas e incluso los chilenos, con caras nuevas en la cancha junto con sus astros consagrados. Queda ahora por esperar que el Brasil no reciba esas “ayudas” que le brindaron los árbitros ante sus adversarios argentinos. Algo tan degradante no debería ocurrir en una instancia de estas o en ninguna otra, pero todo es posible en las marrullas de la organización regional que parece resistirse a a dejar atrás las prácticas degradantes. Esas que tanto la han afectado en las últimas décadas, con la innegable corrupción que tiene presos de los dirigentes que hasta hace muy poco ocupaban los puestos notables de la entidad que hoy encabeza con aprensiones sobre su transparencia, el paraguayo Alejandro Domínguez (aresprensa).   

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VÍNCULOSPISTOLEROS, MÁS QUE ÁRBITROS  //  QUEDAN CUATRO  //   PURGA DE GRUPOS  //  CURIOSA COPA AMÉRICA  //  SELECCIONES QUE PROMETEN  //  FÚTBOL MANCHADO  
Actualizado: viernes 05 julio 2019 15:52
copa américa brasil 2019

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