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RÍO: INQUIETUD EN LA PREVIA

Publicado el 01 de agosto de 2016 / 11.36 horas, en Bogotá D.C.

RÍO: INQUIETUD EN LA PREVIA

Se abren los juegos olímpicos de Rio de Janeiro 2016 y llegan noticias poco alentadoras de infraestructura y logística, previas al inicio: mal estado de obras en la villa olímpica que ya deberían estar terminadas, problemas sanitarios en los espacios privados y otros encadenados a los más graves. Las críticas y protestas de las delegaciones que ya se encuentran en la ciudad anfitriona, por la chapucería demostrada, no se han hecho esperar. Más de un grupo de atletas ha preferido alojarse en los hoteles, asumiendo un costo adicional fuera del presupuesto inicial y en un ambiente de irritación inocultable. Se esperaba que después de la majestuosa realización de los últimos juegos olímpicos de Londres 2012, los de este Rio 2016 fueran los de mostrar en la región, sobre todo porque son los primeros que se llevan a cabo en el hemisferio sur. Por lo tanto, a esta hora y en la víspera del inicio, ya debieran las obras olímpicas estar listas para su óptimo funcionamiento, y no es así. Esto que ocurre en las horas previas no debiera ser una broma de mal gusto, propia de un país tropical y con el folclorismo del eterno “tudo bem”, pero se aproxima a eso en la inminencia de la apertura. Dentro del mismo marco inquietante llegan noticias del interés del terrorismo en estos juegos, como cereza del postre negro, junto con la angustia por un eventual nuevo fracaso de la selección de fútbol local, con Neymar a bordo.   

Escribe: Rafael GÓMEZ MARTÍNEZ *

Los juegos olímpicos han sido parte de la humanidad desde el siglo VII A. C., organizados en su origen por los griegos. Se dice que la tregua olímpica tuvo su partida en tres reyes: Licurco de Esparta, Ifito de Elide y Cleóstenes de Pisa. El primer registro de unos juegos así aparece en el año 776 A.C., realizados en Olimpia, ciudad de la antigua Grecia. Duraron hasta el año 396 D.C., cuando las hordas godas saquearon a la ciudad emblemática de la justa múltiple, dando la orden de destruir todos los templos y centros deportivos. Allí terminaron los fastos que se reiniciaron en plena modernidad y expansión de una mentalidad que puso como icono fundacional al espíritu griego.

En el segundo periodo, aparece el barón Pierre de Coubertin, quien toma la antorcha para llevar los juegos reiniciados a la ciudad de Atenas, en 1896. Posteriormente, se realizaron en Paris, en 1900, en plena realización de la exposición universal. Durante el periodo de la Alemania nazi, en 1936, y tres años antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, la ciudad de Berlín fue escogida un año antes de la elección de Adolfo Hitler como canciller del Reich. Al final, el certamen fue ganado por Alemania, con un total de 89 medallas.

El triunfo alemán en los olímpicos serviría para impulsar la teoría sobre el predominio de la raza aria, hasta que llegó el corredor norteamericano afrodescendiente, Jesse Owens, quien terminó su presentación acabando con el orgullo nazi y ganando 4 medallas de oro. Sobre todo, imponiéndose en la principal carrera, la de los 100 metros. Vino después el periodo conocido como la Guerra Fría. Durante la vigencia del mundo político bipolar de la postSegunda Guerra Mundial que se vivió hasta la caída del muro de Berlín, los juegos olímpicos fueron usados por los diferentes gobiernos y de nuevo, como una herramienta de propaganda.

Se usaban con el fin de llevar su dominio político al deporte y determinar de esta manera si el comunismo impulsado por la antigua Unión Soviética o la potencia de Occidente -U.S.A. y Europa- lograban la dominación en el medallero. Se encuentra registrada en la historia de este encuentro la masacre ocurrida durante los juegos en Múnich, Alemania, en 1972. Allí fue cuando un grupo terrorista de la O.L.P., en alianza con una fracción del Ejército Rojo alemán, asesinó a 11 miembros del equipo israelí y secuestró a otros más de la delegación judía.

A nivel local, algunos deportistas colombianos que irán a los juegos han denunciado cómo el gobierno de Juan Manuel Santos está usando su participación para promover el plebiscito por el fin del conflicto con las Farc, que el gobierno llama de manera pomposa, el logro de “la paz”. Si no lo hacen no van, así de sencillo. Hasta Londres 2012, los Estados Unidos dominaron el medallero olímpico, con el 20% del total. De lejos, le sigue Rusia con el 8% y Gran Bretaña con el 5%. Los demás países, son los demás.

Eso incluye a China, que aparece en un lánguido cuarto lugar, con apenas el 4% del total. Lo anterior demuestra que las potencias mundiales del siglo XX siguen dominando a su antojo tanto en el campo político y económico, como en el deporte, ello no obstante de que en los últimos juegos el dominio de USA y de la hoy Rusia ha menguado. Una vez asumidos los compromisos brasileños por el gobierno de Dilma Rouseff, la propuesta política de Brasilia, fue el dar a Brasil la imagen de un país poderoso, grande, imponente, como lo fue en su momento el estadio Maracaná. Los tropiezos políticos del Partido de los Trabajadores y de su conducción del Estado repercutieron en las obras y la organización de los juegos, así como lo hicieron con el Mundial celebrado hace dos años

Al contrario de las aspiraciones, la inauguración no podrá ocultar la imagen de entorno de un Brasil venido a menos, sumido en una profunda crisis política interna, con el agregado del reino de la cultura y violencia del narcotráfico en las calles y espacios urbanos, además de los escándalos de corrupción. Hechos que comprometen a una figura tan importante como Lula da Silva, haciendo mella en las instituciones y la sociedad brasilera, con unos índices de violencia incontrolablesinseguridad creciente, agregados a los indicadores de la economía en franco deterioro, que incluyen una innegable recesión. A eso debe añadirse la amenaza de la plaga del zika, que hizo desertar a varios atletas, entre ellos algunos astros del tenis y el golf.

En la sumatoria, aparece también la sombra amenazante del terrorismo internacional con tinglado islámico. Un ataque extremista echaría por tierra todo el esfuerzo y las previsiones para unas competencias que pretenden levantar el estandarte de la paz entre los hombres. Hace pocos días fue capturada una célula local de una decena de integrantes que, parece, aspiraba atentar contra las Olimpiadas de Río.  Por lo demás, si Brasil no gana el oro olímpico en fútbol, se confirmará la teoría de que tanto el comunismo como los populismos disfrazados de socialismo modernizado, pueden acabar con todo, hasta con Brasil (aresprensa).

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* El autor es experto en temas económicos y políticos. Investigador y docente universitario, además de columnista en medios de su país e internacionales. 

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Brasil OLIMPIADAS E INFLEXIÓN POLÍTICA

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