logo_aresprensa_notas
SAN ANDRÉS, CONTRACARA DEL PARAÍSO

PATRIMONIOS CULTURALES  //  LETRAS  //  Publicado el 11 de junio de 2019  //  21.00 horas, en Bogotá D.C.

 

SAN ANDRÉS, CONTRACARA DEL PARAÍSO

 

El archipiélago colombiano en medio del Caribe, rodeado por un mar sobre  el cual el país andino ya no tiene soberanía plena, no es solo el folleto turístico ni el pasacalle que invita a una visita hedonista. También es una tierra con angustias y con choques interculturales a veces implícitos, a  veces abiertos, aunque siempre presentes. La decisión de la Corte  de  La Haya al entregar la jurisdicción de las aguas adyacentes a Nicaragua, en 2012, aumenta las aprensiones de sus pobladores: raizales, asentados, migrantes, eventuales e incluso también de los turistas.  El territorio insular es lugar de residencia y nacimiento de Cristina Bendek, quien presentó su primera novela en la reciente Feria del Libro de Bogotá. Nada de la imagen tradicional de San Andrés aparece en la obra. Por el contrario, es un reflejo de las señaladas angustias y del trasegar de sus  pobladores que, aunque siempre tranquilos y amables, llevan siempre “la procesión por dentro” y a veces por fuera. La escritora le dio cuenta a Ares de su visión sobre el entorno isleño.

 

Entrevista: Martha Liliana ROMERO *

 

La joven escritora ganó el año pasado el premio nacional “Elisa Mujica”, que convoca solo a mujeres de  letras. El propósito de reflejar la cotidianidad de los isleños, de  ese pedazo de tierra colombiana en pleno mar Caribe, por encima del costumbrismo y de los estereotipos que sirven a las campañas publicitarias, resulta evidente en su reflexión sobre el espesor de su trabajo, en particular reflejado en “Los Cristales de la sal”. ¿Qué motiva el tema de esta obra?

San Andrés tiene mucho para maravillarse, pero también demasiado para decepcionarse -enfatiza la autora- y en esa confusión que genera el choque con lo real es que me siento más sanandresana. Regresé a una isla que ya estaba en crisis y así sigue, eso me inspiró para hacer mi primera novela.

Poner en la mesa esa suerte de contracara de lo que piensan la mayor parte de los colombianos y también los extranjeros que la visitan y conciben del archipiélago, es una tarea que plantea preguntas inquietantes. ¿Cuánto tiempo le llevó escribir este relato?

Es relativo el tiempo que me lleva elaborar mis obras -precisa la escritora- para escribir “los cristales” tuve el impulso del desespero y dedicaba mis días llevada por el afán. Trabajaba seis o siete horas por jornada y no era solo el escribir sino además el corregir lo que ya había realizado. Ahora trabajo por las mañanas y las narraciones en las que me encuentro empeñada tienen la marca  de una fecha, un límite, una presión. Dedico al trabajo el tiempo que entiendo necesario.  

La descripción sobre aquello que disparó el tejer la primera obra publicada, dice de una obsesión por descorrer un velo que oculta aquello de  la isla que está rodeada por el “mar de los siete colores” y por la presunción de un halo de magia con claves de misterio  esotérico que conforman el encanto de esas islas, a la vista del turista poco avisado y poco interesado en los problemas del San  Andrés profundo, sin referirse al tornasolado mar que la rodea. ¿Esos problemas son su obsesión?

Mejor es pensar que  se trata de impotencia al sentir que uno es demasiado  pequeño para hacer una diferencia en la isla -aclara Bendek- y tengo  la certeza de que los isleños queremos mejorar y que también podemos reencontrarnos.

Aunque la escritora no precisa lo puntual de su inconformidad con lo que ocurre en las islas, puede suponerse que la suma de corrupción estructural en el ámbito administrativo de lo público, la inestabilidad geopolítica, la sobrepoblación y contaminación, junto con el flagelo del narcotráfico que se asentó allí para estimular el consumo local y utilizar el territorio insular como puente hacia Centro y Norteamérica, conforman una difícil amalgama que contradice aquello del paraíso enmarcado en las aguas con tonos propios del arco iris. Todo eso sumado a las tensiones culturales que siempre estuvieron presentes entre los habitantes tradicionales, llamados raizales, y los que llegaron para asentarse, desde el continente y de otras partes del mundo. ¿Cuál es el porqué de un título como “Los Cristales de la sal”?  

Quise encontrar una forma de caracterizar la identidad de los isleños, una forma rápida de decir sobre su manera de ser -precisa la escritora- y es la protagonista de la ficción, Victoria, quien explora las relaciones entre raizales, continentales, árabes y los agregados recientes en las tensiones. Los cristales salinos tienen, cada uno, una conformación particular y única. Es una metáfora sobre la personalidad de los isleños.

Cristina Bendek

------------------------

Pareciera entonces que la autora pretende hacer una radiografía antropológica del alma colectiva isleña y de aquello que atraviesa su visión del mundo, tomando como punto central las fricciones propias de una alteridad compleja y en transformación permanente, con un futuro incierto en el que también juega el tema de la crisis ambiental. Bendek, como nativa de San Andrés, traza en su narrativa una situación en la que ella misma está comprometida. Entonces, ¿cómo la afecta en lo personal ese cuadro social con potencial tan traumático como incierto?

Soy isleña, nací en San Andrés y viví fuera del país -describe la escritora- estudié gobierno y relaciones internacionales, pero cuando volví hace tres años tuve un choque emocional con el entorno que pude palpar, lo cual me llevó a hacer una narración que era distante de mis actividades previas. En un principio hice periodismo pero eso no me dio respuestas consistentes, ninguna tenía suficiencia liberadora. Por eso opté por la ficción. En San Andrés hay una tensión evidente y una crisis de infraestructura que repercute en todos. Eso nos obliga a buscar reconciliarnos y, entre todos, tratar de construir un proyecto de sociedad y de convivencia.  

Una pugnacidad solapada ha existido de manera permanente entre los que estaban en San Andrés, previo a los tiempos de independencia y los  que llegaron después. Los que estaba eran, en mayoría, población afrodescendiente vinculada con la colonización inglesa en el Caribe, y vieron la intrusión de aquellos que llegaron después de que las islas quedaron bajo jurisdicción de la soberanía colombiana. Eso trazó el primer rasgo marcado de diversidad cultural y de tensión: los isleños que ya residían hablaban el inglés adaptado -un creole macerado con la huella de los ancestros africanos- y los que llegaron impusieron el español heredado. El tiempo hizo el resto, para sumar no solo diversidad sino también la saturación sobre el espacio acotado y los recursos limitados, incluida el agua dulce. ¿Cuál fue la marca personal de Bendek en esta novela?

San Andrés es todo lo que me determina -enfatiza la autora- en lo afectivo y emocional. Es lo que amo y me impulsa. En la novela pretendo trazar una relación genealógica y personal que pueda brindar una explicación a la crisis que ya está dibujada en lo social de las islas. Sería bueno que quienes visitan el archipiélago tengan con la letra del libro una perspectiva diferente frente a lo que ha sido siempre el estereotipo propio del turista frente al isleño (aresprensa).  

-------

* Entrevista y fotos

-------

VÍNCULOAVANZA LA FILBA 45
Actualizado: martes 11 junio 2019 21:45
Related Articles: JUSTICIA COLOMBIANA: PARAÍSO DE FALSOS TESTIGOS
literatura san andrés colombia

Visitas acumuladas para esta nota: 295

¡SÍGANOS Y COMENTE!