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SANTA ANA ESCRIBE PARA INTERPELAR

Publicado el 08 de abril de 2018 // 14.30 horas, en Bogotá D.C.

SANTA ANA ESCRIBE PARA INTERPELAR 

Sus respuestas son impugnadoras, impugnadoras de los mitos y de las fantasías que se crean para convertir al escritor en una suerte de ser de otro planeta. Antonio Santa Ana escribe porque le viene en gana, para “divertirse” -dice- y no porque pretenda que lo pontifiquen, por ejemplo, como un autor que trabaja para niños o para el público joven. Él mismo lo precisa en entrevista exclusiva con la Agencia de prensa Ares: escribe para interpelar. A pesar de eso y de su visión en apariencia pugnaz desde la literatura y ante la sociedad que lo rodea, ha sido considerado como un escritor de culto para el lector juvenil. Ese que se supone es el público que menos lee y que en apariencia no quiere hacerlo, salvo en los cortos textos de las redes y de los teléfonos celulares. Su primera obra “Los Ojos del perro siberiano”, aparecido en 1998, ha vendido en dos décadas más de 400 mil ejemplares y es considerado icónico en temas de interés para las nuevas generaciones. Ese libro fue traducido al italiano.

Entrevista: Martha Liliana ROMERO *

El escritor argentino llega de nuevo a la Feria del libro de Bogotá y lo hace por segunda vez. Aunque es un visitante frecuente de Colombia hubo demora en la invitación al encuentro internacional de la palabra escrita que se celebra cada año en la capital andina. Lo hizo por vez primera en 2015 y aunque su presencia en aquella ocasión no tuvo una gran repercusión, en esta oportunidad lo hará en el marco  y en el hecho de que su país es el invitado de honor en esta versión 2018 de la acreditada Feria. Aunque eso tampoco parece importarle demasiado al autor puesto que, incluso, no le interesa el significado de algo que pueda llamarse “literatura juvenil”. 

No sé qué significa eso -responde el autor a la pregunta al respecto- para mí lo significativo es tratar de hacer libros de manera independiente de quién sea el destinatario, el compromiso es con lo que se escribe. 

Una respuesta así de contundente disuelve la visión general del escritor que trabaja para un público específico y aparece  la pregunta, entonces, ¿para qué se escribe?, porque se supone que hay unos objetivos en el oficio de construir imágenes con la palabra en letra. Por ejemplo, Santa Ana escribe para, ¿entretener, divertir o educar?... 

Escribo para interpelar -precisa el escritor- no para educar, entretener o divertir. Me interesa interpelar para que el lector enfrente aquello que para él no es lo habitual 

Pero ante esas respuestas que producen desconcierto, cabe insistir en el para qué y preguntarle también sobre quiénes han influenciado sus estrategias de escritor... 

Yo escribo para divertirme -enfatiza Santa Ana-  y también porque me interesa tratar sobre el desacomodo que siempre tenemos con el mundo de una u otra manera,...en lo que hace a los escritores que han tenido que ver con mi oficio, son muchos: Borges, Cortázar, Bolaños...son numerosos. Eso no tiene que ver con que alguno de ellos determine con  su trabajo lo que hago con mis obras, porque el influir significa en este caso leer libros que incitan a escribir, otros a tomar un café con el autor y otros que quitan las ganas de escribir. Pero no son solo escritores, también hay músicos, pintores, cineastas que hacen pensar en diversos sentidos...no tengo una línea al respecto. 

Aunque hable con cierta displicencia sobre todo  aquello que el público desprevenido pueda  imaginar del mundo que rodea a un escritor, Santa Ana no entró por la ventana a la literatura. Trabajó durante una década en el plano organizativo de la Feria del libro de Buenos Aires y en la editorial “Quirquincho”, que es el nombre indígena con el que los argentinos conocen al armadillo. ¿Cómo crea sus historias un hombre que dice carecer de un “niño interior”? 

Trabajo con personajes -define Santa Ana-  construyo personajes y una vez que lo tengo y lo conozco bien, o eso creo, imagino lo que le puede pasar y es lo que vuelco en la trama. Es sencillo, y detesto cuando  los autores dicen: “escribo para el niño que fui o mi niño interior”. Yo no tengo un niño interior, soy un adulto y no tengo alma de niño. No creo en eso.   

Antonio Santa Ana

Está claro que son infinitos los caminos que puede elegir el creador para hacer el tejido de su obra y también pueden ser infinitos los cursos que tomen los ajustes a ese tejido para que la propuesta quede definida y lista para ser presentada. Pero, ¿qué hace que un escritor sea considerado un autor de literatura para jóvenes? 

No, no uso tema, no creo en literatura pensada desde los temas -precisa Santa Ana- escribo sobre personas, sobre gente a la que le pasan cosas. Mis personajes no son en general cercanos a los jóvenes, no son jóvenes como esos [los estereotipos de jóvenes], son distintos, un poco raros...y no simbolizan nada en particular: son proyectos de adultos, fuegos que pueden ser encendidos. Me parece pedante pensar en dejar una huella en el receptor. Yo escribo y si conecto, bien; si no conecto, bueno, para eso está la próxima posibilidad, el próximo libro... 

¿Cuánto tiempo le lleva escribir un libro? 

Escribo lento y donde puedo -precisa el escritor- una novela me puede ocupar unos tres años, pero la primera que fue la del perro requirió cinco, porque tenía menos oficio. 

¿Para qué sirve la literatura y el escribir? 

Para nada sirve la literatura, esa es su utilidad -lanza como respuesta Santa Ana- en cambio, el escribir es sano. 

Santa Ana ha escrito libros como “Ella cantaba (en tono menor)”, “Nunca seré un superhéroe” y “Los Súperfosforos”, pero su trabajo más conocido es aquel cuyo título se refiere al siberiano y a sus ojos. Una obra que trata de la relación entre dos hermanos, uno de ellos enfermo y del perro que lo acompaña en la penuria. Así se refiere al argumento de esa obra: 

Sin duda es el libro más conocido -reafirma el autor- y el punto central es sencillo: son dos personas que se conocen y se caen bien. No escribí de otra cosa. Son dos hermanos que han estado distanciados y uno de ellos tiene Sida, yo hago la narración del encuentro, nada más. 

¿Cómo fomentar la lectura en niños y jóvenes? 

No lo sé -dispara Santa Ana- eso es tema de docentes y de especialistas. No tengo idea de cómo se debe fomentar la lectura en los chicos. Sospecho que eso es posible teniendo libros en casa, y leyendo. Yo sólo escribo. 

¿Qué significa para usted el escribir? 

Nada, no tiene significado alguno en especial -precisa el escritor- escribo porque me place. No necesito vivir para escribir ni escribir para vivir. Ocurre que, de repente, lo que hago es compartido por otras personas y eso es lo significante. Luego, entre esas personas hay quienes quieren publicar los libros y hay otras a las que les interesa leerlos. También ilustro y cocino porque me gusta, pero hasta ahora nadie me ofreció que maneje un restaurante (aresprensa).   

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* Texto y foto 
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Actualizado: domingo 08 abril 2018 15:20
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