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STUBRIN: EL EDITOR TIENDE PUENTES

Publicado el 27 de abril de 2018 // 18.50 horas en Bogotá D.C.

STUBRIN: EL EDITOR TIENDE PUENTES

La Argentina fue la invitada de honor a la Filbo 2018, después de más de dos décadas. Una ausencia prolongada para un país que tiene con Colombia un vínculo demasiado estrecho a lo largo de la historia en lo que hace a la industria editorial y, en general, a la actividad de todo tipo alrededor del libro. Una relación a veces negada pero siempre presente, incluso más allá del esfuerzo de quienes han pretendido velarla. Algo que parece mentira pero es una verdad  de  a puño, si se sigue aquello que dijo en el siglo XIX  Domingo Faustino Sarmiento: “traigo los puños llenos de verdades”.  El asocio del gobierno argentino con las autoridades locales y la organización de la Cámara Colombiana del Libro repitió el éxito de lo precedente y el hecho de que fuese el país austral el protagonista, le han dado un sello especial a las dos semanas largas de Feria.  El stand argentino fue sobrio pero suficiente para promover al bagaje cultural de aquella nación y sus costumbres tan conocidas como universales, porque en ese nivel está su gastronomía y otras manifestaciones de su personalidad colectiva, como lo es la música, el fútbol y el cine. El embajador Marcelo Stubrin consideró que la presencia argentina en esta Filbo 31 es parte de unas relaciones de cordialidad que “no pueden ser formales sino sustantivas”. Así lo señaló en entrevista exclusiva con esta Agencia.

Entrevista: Martha Liliana ROMERO

El diplomático argentino es abogado y tuvo una respetable trayectoria en el dispositivo judicial de su país. También ha sido un protagonista de la vida política argentina, tal como lo fue su padre, Benjamín. Asumió la embajada en Bogotá en el inicio de  2016, poco después de la asunción del presidente Mauricio Macri. ¿Qué significa para la integración entre estos países la presencia de Argentina en la feria colombiana del libro?  

Significa que ambos  se conocerán mejor y van a estar mejor -precisa el embajador- porque  las relaciones de cordialidad no pueden ser formales sino sustantivas. Significa aprender del dolor compartido y también de las alegrías. Es parte de la cooperación argentina por la paz de Colombia y el aporte de Colombia por hacernos más felices, por enseñarnos a rumbear.  

La literatura de Colombia tiene arraigo en la Argentina: la “María” de Jorge Isaacs fue parte del pensum del bachillerato durante varias generaciones y, además, autores como José María Vargas Vila o Gabriel García Márquez han sido parte del acervo de lectura de los argentinos, en distintas épocas del siglo pasado. ¿Cómo se explica ese fenómeno?

En Argentina la literatura colombiana ha sido señera -dice  Stubrin- y ese ha sido un aporte para nuestra formación. Suponemos que algunas cosas  modestas que llegaron de la Argentina también sirvieron en Colombia. En esta ocasión no llegamos a la feria de Bogotá con nuestras glorias tradicionales como lo son Borges, Cortázar o Sábato, por citar sólo a tres creadores. Estamos aquí con escritores con un rango de edad que está entre los  25 y 45 años, en la flor  de la vida y de la creatividad. Son ellos los que están en condiciones de aprender de sus nuevos lectores.

 

MARCELO STUBRIN

La industria editorial argentina fue abanderada en América Latina de la buena producción literaria y educativa en español durante muchas décadas en el siglo pasado, luego esa presencia decayó hasta casi desaparecer. Las generaciones mayores de colombianos tuvieron cuando niños en sus manos a la revista educativa semanal “Billiken” y los fanáticos  del deporte accedían a “El Gráfico”. ¿Qué pasó?

La industria  editorial en general y también la nuestra es sobreviviente de muchas crisis y todos esperamos que siga existiendo, con soporte en el papel o sin él -supone Stubrin- porque su existencia nos dice que hay alguien que imagina, que un autor tiene algo que decir a un lector. La misión del editor es  hacer, tender, construir, uno o muchos puentes que unan las demandas del saber y el sentir. En tales condiciones, la actividad editorial debe ser al menos sana y, en el mejor horizonte, debería ser floreciente. 

El haber puesto en situación en la feria de Bogotá a una nueva ola de escritores argentinos y haber construido una escenografía vinculada con  el fútbol ha sido un golpe de ocasión y de asertividad en la estrategia argentina para el  encuentro librero. El gran número de autores en cuerpo y letra  que  llegaron desde el sur a la fría  y lluviosa capital andina le aportó al buen suceso que se esperaba. ¿Qué impresión se lleva  el embajador al respecto?

Esto genera en nosotros orgullo -expresó el diplomático- pusimos a los creadores en contacto directo con su público concreto o potencial. Los lectores han encontrado a su amigo, el escritor, y nuestro pabellón estuvo lleno de visitantes. Además pusimos sobre la mesa la idea de que la literatura no es solo académica sino que es popular, porque el fútbol también tiene que ver con la obra literaria. Estamos contentos, creo que se cumplió con la misión.

Stubrin no es un funcionario de carrera de la Cancillería argentina y representa de manera personal al jefe de Estado que lo nombró, al tiempo que a los intereses del país de donde viene. Sí es un hombre de reflexión y de lecturas, su experiencia en la lógica del derecho le permite acceder de mejor manera a ese multiverso de la letra. ¿Qué significa el libro para Stubrin?

Quien lee tiene una relación profunda con el universo del creador de la palabra escrita, una relación personal y a veces intransferible -afirma el embajador- además, donde hay libros hay paz y posibilidad de diálogo. Por eso también es importante el escrito dirigido a los niños y a los jóvenes, pues en ese vínculo temprano comienza la formación del ciudadano. En la Feria hicimos énfasis en esas generaciones pues la Argentina es frondosa y rica en literatura para ellos.

Pero, ¿qué lee Stubrin?

Leo ficción -confiesa el entrevistado- y no tengo un género predilecto, depende de mis estados de ánimo. Además, dejo a veces al costado un libro para empezar con otro que me despierte curiosidad, porque eso es la sal de la vida. Hay libros que marcan una época, desdeLa Biblia”, hastaEl Quijote...”, y desdeCien años de soledadhastaConversación en la catedral”. Sería imposible imaginar a la humanidad sin libros (aresprensa). 

Actualizado: lunes 30 abril 2018 17:34
embajada argentina bogotá

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