logo_aresprensa_notas
TERROR Y,... ¿VACÍOS DE INTELIGENCIA?

ACTUALIDAD  //  DOXA  //  Publicado el 24 de enero de 2019  //  17.45 horas, en Bogotá D.C.

 

TERROR Y,... ¿VACÍOS DE INTELIGENCIA? *

 

El repudiable y repudiado ataque a la Escuela de Cadetes de Policía General Santander, con su secuela de horror, plantea demasiadas inquietudes sobre el proceso que se desarrolló en los minutos  previos al atentado y las necesarias previsiones que no estuvieron presentes para que el terrorista pudiese ingresar sin obstáculos a cumplir su pérfido propósito. Si hubiese una institucionalidad seria en un país serio, el desmadeje de seguridad que rodeó el hecho ya hubiese precipitado la dimisión desde el ministro de Defensa hasta los restantes escalones de responsabilidad inmediata. La camioneta utilizada transitó casi 4 minutos en el interior de la Escuela, con toda tranquilidad y sin ser interceptada.  Pero el conjunto de desgracias también ha dejado un primer hecho positivo, apenas una semana después de ocurrido.

Se trata de la evidencia manifestada por el Palacio de Nariño  en el sentido de que no habrá más complicidad de Estado con las pretensiones de extorsión a la voluntad de la sociedad que rechaza el salvajismo de quienes atentan contra la vida, bajo la máscara de reivindicaciones políticas y alteración radical de los equilibrios en el devenir histórico de los pueblos. El rechazo a la discusión de los formalismos frente a los protocolos que favorecen a los negociadores de la ilegalidad, y la decisión del gobierno de requerir a Cuba la captura de los asesinos que disfrutan de las mieles de La Habana, es un mensaje claro en esa dirección.  Lo es tanto como lo ha sido la interrupción abrupta de seguir adelante con cualquier negociación de alto el fuego y acuerdos posibles, mientras se siga con el accionar terrorista, que incluye el secuestro de víctimas civiles. Eso del secuestro es otra acción criminal que perpetra de continuo y con desparpajo la montonera armada colombiana, que se autodenomina “Ejército de Liberación Nacional”.

Montonera entendida como voluntad anárquica en beneficio de toda forma de violencia y sin un mando unificado, como corresponde a la racionalidad de cualquier ejército que pretenda ser considerado como tal.  Es cierto que el cumplimiento de los compromisos es  fundamental en las relaciones entre países y también entre  los núcleos dispares de las sociedades y de estos con las autoridades. Pero ese planteamiento vertical, suficiente y necesario dentro del marco de la racionalidad propia del ordenamiento secular pasa a ser relativo con quienes no cumplen escalas básicas de respeto a los  elementales derechos humanos, entre otros aspectos. No suele ser la racionalidad de sus crímenes lo que distingue a estos ilegales, violentos impugnadores sin hiel, del orden social, o como solía decirse hasta no hace mucho en ciertos círculos castrenses: sin Dios ni ley. Este paso fuerte dado por la institucionalidad del país cafetero, por  primera vez en una década, tiene su contrapartida.

Es el hecho de que no hubiese sido posible la  brutal acción contra la escuela de formación policial si hubiese funcionado de manera adecuada la capacidad de inteligencia del Estado -que la tiene- para impedir el propósito vesánico de la subversión supérstite. En efecto, ya se sabía desde fines del año pasado que se preparaba una acción de las dimensiones que se vieron y la alerta la dio la Defensoría del Pueblo, señalando para mayor precisión que el atentado se produciría en el sur de la capital, como en efecto ocurrió. Si la alerta temprana se había dado resulta al menos suspicaz que el terrorista con el móvil disparador hubiese podido entrar como “Pedro por su casa”, de acuerdo con la expresión popular, a la sede de la institución atacada. Es claro que la vesánica intencionalidad terrorista para para poder alcanzar sus  fines necesita de la sorpresa inesperada, pero también es cierto que el dispositivo de inteligencia es la contrara que debe  ser por igual necesariamente eficaz para evitar los males que se perpetran contra cualquiera, en especial contra los inocentes.  

Los jefes del terror ya reconocieron su responsabilidad en el atentado contra la Policía, que no fue el único después de lo ocurrido en Bogotá, y marcó un punto de inflexión en la confrontación que esa agrupación al margen de la  ley lleva adelante. Eso también sirve no solo para emprender las medidas y acciones disipatorias contra la amenaza vigente sino para seguir en la labor de desenmascarar no solo a los  responsables de colusión y complicidad, en diferentes planos con los operadores del terror, sino además contra el escalamiento de sus acciones que pretenden erosionar aún más a las instituciones y el estado de derecho. Todo ello bajo la sombrilla de la “combinación de las formas de lucha” y la ayuda de sus caballos de Troya. Una combinación al mejor estilo leninista, con estilo de acción foquista a la manera de la concepción de Ernesto Guevara de la Serna y una evocación de fundamentalismo religioso, que abreva en lo que fue la Teología de la Liberación  de los años 60. La mixtura ha derivado como fruto del cóctel, en una mentalidad de golem que deambula haciendo daños, en coincidencia con el poema de Jorge Luis Borges. Mentalidad que en criterio del mismo escritor es “incorregible”.  

La dificultad para negociar una viabilidad de acuerdo con este tipo de  visión del mundo es que se interactúa ante sujetos que obran con dogmas y actos de fe para justificar sus operaciones de muerte y  desastre. Vale decir, se hace ante “progresistas retrógrados”, en el sentido de que sus propuestas revolucionarias son una vuelta al pasado: a la posibilidad de una sociedad ingenua y por fuera de la Modernidad, por el hecho de que sus propuestas son de erosión o derrumbe de derechos innegables y exigencias ineludibles. La democracia y las libertades, dentro de ese modelo, no tienen cabida para la concepción del fanático, como tampoco tiene importancia lo único que es sagrado para el horizonte moderno:  el derecho a la vida. La reaparición del conductor suicida dentro del vehículo muestra de forma incontrastable la vigencia del modelo de un fundamentalismo sin límites ** y a eso deben prestar una atención mayor las autoridades locales. Ese tipo de esquemas para generar el mayor impacto de terror comienza por lo visto a dejar de ser exclusivo del extremismo islámico. Además no es nuevo, porque ya lo habían ensayado las Farc en el atentado al club El Nogal, en el año 2003.

Es sabido que la táctica siniestra, mucho antes, también se puso en juego en áreas rurales, y no siempre con automotores. Se ha perpetrado además con animales y otros tipos de medios de movilidad. Pero el cuadro que conforma la inflexión que se produjo no termina  en lo que ya todos saben. Resulta incomprensible -muchas cosas no cierran en el análisis- que, habiendo una alerta temprana, la policía no haya tomado mayores precauciones en el área de ingreso del vehículo con su carga explosiva. Se hizo casi en descubierta y de ninguna manera en forma “abrupta”, como se insiste desde la ribera oficial. Eso despierta demasiada suspicacia en cualquier observador alertado y pesimista, pues lleva a suponer que fue una emboscada de doble vía, armada de manera tácita y maquiavélica. Debe recordarse al respecto que existiría un grave antecedente de casi similar conformación. Fuentes serias han señalado hasta  el cansancio que la tragedia ocurrida en 1985 en el Palacio de Justicia, también había tenido alertas tempranas y sirvió para emboscar a la fracción guerrerista del desaparecido  M-19, lo  que produjo en aquel momento un retroceso paulatino de la facción subversiva para terminar con su desarticulación y la búsqueda de acuerdos, por parte de los remanentes de la agrupación,  con el Estado.

Eso es tan perturbador como el acto terrorista en sí mismo y envía señales equívocas a la sociedad. Tal como lo fueron las señales equívocas que se difundieron sobre el marco de situaciones inmediatas alrededor del atentado. No hubo una acción de contención del vehículo portador de los explosivos por parte del núcleo principal de la guardia, ni hubo perro detector de la carga que hubiese caído en el cumplimiento de su misión. Tampoco hubo uniformados corriendo detrás de la camioneta mortal, alertados del peligro inminente. Son demasiadas pistas falsas que afloraron en el sitio de los hechos y que lo medios repitieron en los primeros momentos, confiados en sus fuentes. Aunque después los  voceros  responsables desmintieron esas  relaciones fácticas en tanto versiones falsas, ya era tarde. Fuentes consultadas por esta Agencia -las cuales siempre se han supuesto transparentes- añadieron después que el cuadro relatado y reflejado de manera masiva fue una invención de los medios. Pero no fue así. El respeto a la dignidad de las víctimas y de sus familias exige sindéresis por parte de quienes pretenden el respeto de la opinión pública, llaman a la unidad y son golpeadas en el escenario de situaciones con las que no se se pueden hacer maniobras graves de distracción y de engaño a la ciudadanía (aresprensa).

 

EL EDITOR - enero de 2019 

------------

La columna Doxa expone la posición editorial de la Agencia de prensa ARES.

** No todo  terrorista que decide inmolarse lo hace por convicción y contrición personal para pasar ese límite entre la propia vida y negación. En los países islámicos afectados por corrientes de visión más allá de todo límite, la inmolación también obedece a presiones de diferente tipo en esa dirección y ello incluye razones morales, familiares, económicas y, claro está, las religiosas a veces relacionadas con las otras motivaciones. En cualquier caso, la decisión final para dar ese paso contra la existencia del operador y la de los otros no siempre responde a una determinación personal, exclusiva y definitiva.  

------------

VÍNCULOS DIRECTOS: SUBVERSIÓN ENCAPUCHADA  //  ODEBRECHT: VÍA A LA IMPUNIDAD II
Actualizado: jueves 24 enero 2019 17:47
Related Articles: EL TERRORISMO APRIETA TERROR CIEGO EN VIERNES 13 TODOS CONTRA TODO TERROR AQUEL DÍA DE TERROR EN NEW YORK BIN LADEN FUERA DE ACCIÓN Y EL TERRORISMO SIGUE EL APOYO DE UN ESTADO AL TERRORISMO LO PONE FUERA DE LA LEY Y EXIGE DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL SU CERO TOLERANCIA CON EL TERRORISMO
atentado escuela de policía general santander

Visitas acumuladas para esta nota: 422

¡SÍGANOS Y COMENTE!