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UN CONTINENTE EN LA ESCENA MUNDIAL

Publicado el 01 de junio de 2010 / 21.20 hora de Bogotá D.C.

UN CONTINENTE EN LA ESCENA MUNDIAL 

El Mundial que se iniciará en Sudáfrica dentro de pocos días reposiciona en la escena internacional a todo un Continente. No será en este caso la noticia de las calamidades que han afectado de manera secular a los sufridos pueblos africanos, quienes no ignoran el haber sido cuna de la humanidad. La desertificación de una buena parte de esos países y la hambruna consecuente, las plagas que incluyen al SIDA o la violencia étnica indiscriminada, como la ocurrida en Ruanda hace poco más de una década, dejan paso al encuentro de razas y culturas, a través del deporte. Sudáfrica, el país más avanzado de la región dentro de los criterios de la Modernidad, ha dado muestras de ser también un adecuado escenario para el diálogo político y el reencuentro entre enemigos para hacer la paz, tal como lo demostró en su momento el líder del África ancestral, Nelson Mandela, frente a la minoría blanca gestora del odioso apartheid.  

Escribe: Rubén HIDALGO 

Todo esto hace suponer que el Mundial Sudáfrica 2010 tendrá un sabor diferente. De hecho, el país anfitrión ha tenido en el deporte un factor de unidad nacional, pues las emociones convocantes en el juego alrededor de una pelota permitieron la convergencia de las diferentes etnias enfrentadas que coincidieron en otro mundial, el de rugby de 1995, cuando recién se iniciaba la presidencia de Nelson Mandela.  

Los africanos, en general, comenzaron a tener un destacado papel en los mundiales de fútbol desde hace más 20 años, no porque antes no hubiesen estado presentes en este tipo de certámenes, sino porque desde Italia 90 los africanos ya dejaban estela bien visible. Habían eliminado a Colombia en esa versión del fútbol ecuménico y Nigeria comenzó a hacer historia en sus enfrentamientos con la Argentina, en Estados Unidos 94. 

La presencia de jugadores africanos en las principales ligas europeas desde ese tiempo o un poco antes, se convirtió en algo natural a partir de entonces y, cada vez con más fuerza, no solo se integraron en los equipos del viejo continente, también en sus selecciones nacionales, a partir de la afinidad que en esa dimensión positiva dejó el pasado colonial: integración y globalización. En esas condiciones, el fútbol se convirtió en un punto de encuentro y reconocimiento para representantes de pueblos que habían sufrido los estigmas de la exclusión y la esclavitud.  

En efecto, ese pasado colonial dejó una marca indeleble en la historia de la humanidad, en términos de aquello que no debe hacerse ni repetirse: el suponer que hay hombres que pueden ser discriminados por su origen y pertenencia étnica o cultural. Por ello, es importante un acontecimiento deportivo mundial como el que se celebrará en territorio de Sudáfrica, entre junio y julio de 2010. El país que llevó a uno de sus grados más altos la concepción de exclusión, es el escenario del encuentro de todos los credos y de todos los orígenes étnicos.  

Es también Sudáfrica un exponente de primera línea sobre aquello que Occidente prentende mostrar como vanguardia de su concepción de desarrollo, progreso y transformación material, aunque también de la conciencia sobre lo que puede unir a la humanidad en cuanto a reconocimiento y aceptación de las diferencias religiosas, culturales y de color de piel. El país anfitrión se convirtió de la noche a la mañana en un sociedad incluyente y democrática, cerrando el ciclo de su aislamiento provocado por la política de apartheid que la minoría blanca impuso a partir del tramo final de la década de los años 40 del siglo XX.  

En la accidentada y antiquísima historia africana, desde Egipto hasta la aparición de la misma Sudáfrica, la humanidad ha construido en este Continente un espejo de sí misma. Sus antiguas civilizaciones, con una profunda comprensión autorreferida y de organización comunitaria, no estuvieron aisladas, cerradas en sí mismas y sirvieron de puente y transformación para otras civilizaciones. En este escenario ha sido el África también un espacio de tensión y conflicto pero también de encuentro, entre Islam y Cristianismo.  

Además, en Sudáfrica, la cultura india aportó su complejidad a este caldero de civilizaciones. No debe olvidarse que el llamado cuerno de África, otro espacio de conflicto en el que conviven etíopes, eritreos y somalíes, se albergaron míticos orígenes y asentamientos de grupos de origen hebreo y ramas del primitivo credo cristiano, de la misma manera como en Egipto se albergó el cristianismo copto, el cual conservó parte de las iniciales variedades lingüísticas y rituales de tiempos del faraón. 

El proceso tardío de colonización europea marcó los grandes desgarramientos actuales y profundizó los conflictos ancestrales entre los diversos pueblos y tribus del Continente en el cual se desarrollará el mundial de fútbol. La imposición de fronteras nacionales separó a pueblos que se habían conformado y habían tejido culturas durante siglos de permanencia, en territorios que dividieron los intereses económicos y geopolíticos de los colonizadores.  

Los países del centro del Continente sufrieron en el último cuarto del siglo XX el flagelo de la sequía y las hambrunas persistentes. La zona de Ruanda y antes Uganda fueron sometidas a la violencia interétnica y a oprobiosas dictaduras, pero nada tan cruel como la vigencia del apartheid, rechazado por la comunidad internacional hasta su abolición en los albores de este siglo. Otro flagelo, el del Sida, castiga a varios países de este Continente , entre ellos a Sudáfrica. En buena medida la pandemia ha perdido la atención que tuvo en los últimos años del siglo XX, pero allí está.  

La celebración del Mundial 2010 en Sudáfrica no sólo es la búsqueda de una visibilidad mayor de la que puedan ocupar en titulares los males que golpean a países y sociedades del continente africano. También es una suerte de respuesta a tantos siglos de desconocimiento y, si se mira de esa manera, de "ninguneo" por una cultura universal que se considera autosuficiente y tiende a olvidar dónde estuvieron sus orígenes (aresprensa.com).

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