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UNA FINAL DISPUTADA POR QUIENES SE LO MERECEN

Publicado el 8 de julio de 2006

Arbitrajes escandalosos y atroces definieron parte del rumbo en este Mundial

UNA FINAL DISPUTADA POR QUIENES SE LO MERECEN 

Esta final del Mundial tiene a los protagonistas que, sumados, han demostrado más fuerza y coherencia en proceso, jugadores y conducción. Así debe ser, porque la sumatoria, además de la calidad, la técnica, la suerte, también debe agregar  las ayudas de los árbitros, tal como ha ocurrido otra vez en este caso. Esto a pesar de que unas finales sin sudamericanos dejan un sabor amargo inocultable. Italia y Francia jugarán una final inédita en la historia de los mundiales. Alemania , organizadora y anfitriona debe resignarse por un tercer puesto frente a un Portugal desconocido en estos niveles de competencia. Los arbitrajes cambiaron en esta ocasión el curso del Mundial casi por completo. La gestión de los jueces ha sido atroz y determinante. Parece ser que la FIFA ha decidido analizar esta situación y trabajar en soluciones que, de no ejecutarse, comienzan a poner en entredicho la evolución de este tipo de torneos y la misma autoridad de la FIFA y su propia unidad como institución universal. 

Escribe: Edgardo “Cuqui” LÓPEZ 

No obstante este cuadro de situación, aún no es tarde para cerrar  comentarios sobre la etapa previa de semifinales, esa sobre la que todavía no se cierra la polémica. Ello en parte porque el hecho de que Alemania haya tenido que declinar su pretensión de título tiene causas. La principal es que la Argentina frente a los germanos mereció mejor suerte y puso de relieve que estos jugadores no tenían el nivel suficiente como para ser campeones. En efecto, los rioplatenses demostraron tener más arrestos físicos y mejores argumentos futbolísticos que sus rivales. 

Pero en la lógica del fútbol pesa aquello de que quien no hace los goles debe soportarlos. Aunque los argentinos fueron superiores no estuvieron por encima de una mentalidad ganadora, como lo fue la de Alemania en la coyuntura del punto penal. El agregado de esa mentalidad  expuesta en el momento preciso y la ausencia de Roberto Abbondanzieri, hicieron el resto: Argentina se fue invicta pero derrotada del Mundial 2006. Claro que de ese cuadro no puede excluirse la avaricia creativa y el mal manejo técnico que le dio José Pekerman a su Selección, precisamente, en los momentos definitorios frente a los dueños de casa .   

Pero las cosas no terminan allí. Lo cierto es que Argentina fue perjudicada por el arbitraje, tal como viene ocurriendo desde 1990. En aquel año, en el mundial de Italia, la Argentina llegó a la final después de haber eliminado tanto a Brasil como al local y perdió el último partido frente a Alemania por un penal inexistente, sancionado cinco minutos antes de concluir el partido, por el árbitro méxico-uruguayo Edgardo Codesal. En esta ocasión el eslovaco Lubos Michel perjudicó a la Argentina al omitir una pena máxima clara contra Maxi Rodríguez, que la televisión alemana decidió no repetir para el mundo.  

Debe recordarse que en el Mundial del 90 Diego Maradona, entonces capitán de la selección argentina, rehusó estrechar la mano de un  directivo llamado Joseph Blatter, quien hoy, para su infortunio, es presidente de la FIFA. Mientras este hombre tenga ese rango en el ente máximo del fútbol, los mundiales serán muy difíciles para una Argentina que aspire a ser campeona. 

LOS ARBITRAJES 

Por lo señalado y lo ocurrido en este Mundial es necesario detenerse en este punto negro: el de los arbitrajes. Ha sido el propio Blatter quien  definió así, punto negro, al trabajo de los jueces en este Mundial, las excepciones dejan sobrantes casi todos los dedos de una sola mano.  

El caso de las tres tarjetas amarillas para un jugador en un solo partido lo dice todo. Ni siquiera un campeonato de barrio soportaría ese tipo de arbitrajes. Se ayudó y perjudicó con verdadero descaro a los equipos llamados grandes. Alemania, Inglaterra, Brasil y la misma Argentina fueron beneficiarios y víctimas de la laxitud arbitral. 

Portugal fue diezmado con una orgía de tarjetas –nueve amarillas, dos rojas- en su partido contra Holanda, bajo la “justicia” del ruso Valentín Ivanov. Los holandeses soportaron una lluvia similar de actos sancionatorios y se fueron del Mundial. 

 El mexicano Benito Archundia también fue influyente hacia los locales en la semifinal con Italia. Por su lado, este país hoy finalista también tuvo el regalo de un penal decisivo por parte del juez español Luis Medina Cantalejo, en su enfrentamiento con Australia.

Una de las excepciones fue Jorge Larrionda, de Uruguay, en el partido Portugal-Francia. En mi concepto fue el mejor arbitraje del Mundial, aunque los portugueses con Felipe Scolari a la cabeza, digan lo contrario. El árbitro oriental –de la República Oriental del Uruguay- tuvo carácter para manejar un partido que anunciaba dificultades y tenía el antecedente de lo ocurrido entre los lusos y los holandeses.  

En definitiva, los arbitrajes cambiaron en esta ocasión el curso del Mundial casi por completo. La gestión de los jueces ha sido atroz y determinante. Parece ser que la FIFA ha decidido analizar esta situación y trabajar en soluciones que, de no ejecutarse, comienzan a poner en entredicho la evolución de este tipo de torneos y la misma autoridad de la FIFA y su propia unidad como institución universal.  

LOS FINALISTAS 

Será una final con visos de grandeza. Es el último partido de Zinedine Zidane, un grande que se irá honrado en su propia grandeza. También es la última magna jornada de Alessandro del Piero y de varios otros jugadores que saben de su última oportunidad para marcar su nombre con oro en los libros de la historia del fútbol.  

Nadie daba a Francia como favorita. Así lo dijimos desde el comienzo de esta serie de artículos para la Agencia de prensa ARES. Llegó Francia sin el rótulo que da tantos problemas y casi nunca se cumple. Jugó sin la presión de tener que cumplir y arribó a la última instancia. Fue ante Brasil que se vio el despertar del medio campo francés. El cuarteto de Zidane, Vieira, Makelele y Ribéry  fueron los que hicieron el jogo bonito ante los que crearon el concepto.  

Los galos dieron cátedra de fútbol, pundonor y amor por la camiseta. El tan esperado “cuadrado mágico” brasileño nunca se vio y el técnico Carlos Alberto Parreira desaprovechó un equipo en el que tenía a 5 de los l0 mejores jugadores del momento en el mundo. 

En esta final tendrá al frente a Italia, un equipo que de la mano de Marcelo Lippi, ha logrado fundir la férrea defensa que siempre ha caracterizado a los peninsulares, con un ataque que en las últimas fases se ha mostrado demoledor en su contundencia. Fue ante Ucrania que despertaron los delanteros italianos, aunque el marcador fue generoso para la squadra azzurra. 

En apariencia fue la selección italiana la que dominó en el partido y, en realidad, no fue así. El equipo ucraniano tuvo mayor dominio del balón y más carácter de definición que el italiano. Pero se toparon con Gianluigi Buffon, a quien considero como el mejor arquero del Mundial. Este hombre y la mala suerte de Ucrania a la hora de definir hicieron que Italia, como lo hizo ante Alemania, en dos jugadas de contragolpe pudiese ganar un partido que, de entrada, fue muy complicado para sus aspiraciones . Sin embargo, para Ucrania ya fue un logro importante haber alcanzado los cuartos de final. 

Del otro partido, el de consuelo, no hay mucho para decir: sólo que Alemania tendrá la obligación de salir a arrollar a los lusos. Se lo deben a la organización, pero sobre todo a su afición. Sería imperdonable para el equipo de Jürgen Klinssman el no alzarse con el tercer lugar. Portugal debe jugar con la ansiedad alemana porque este equipo ya cumplió: llegó a una final en la que ninguno de sus integrantes se imaginó. Para Portugal eso es ganancia y, con seguridad, su afición como le ocurrió a los ucranianos, los recibirá como héroes.  

Mi favorito es Francia, aunque Italia parece llegar con una reserva física mayor. Es cierto que la edad no viene sola y el equipo galo tiene un promedio de jugadores más viejos. Pero no debe olvidarse que esos viejos ya dieron sorpresas que nadie esperaba (aresprensa.com).

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Actualizado: domingo 16 julio 2017 19:18
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Edgardo “Cuqui” LÓPEZ

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