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UNIVERSO BIRMAJER

PATRIMONIOS CULTURALES  //  LETRAS  //  Publicado el 29 de marzo de 2019  //  22.15 horas, en Bogotá D.C.

 

UNIVERSO BIRMAJER

 

Marcelo Birmajer hace tiempos que dejó de ser una joven promesa de la literatura argentina. Ya no es un muchacho, por un lado, y cuenta ahora con una acreditada labor y reconocimiento que se expresa no  solo en sus libros en circulación y en la cantidad de traducciones que han merecido sus obras. Además, sigue siendo una voz autorizada y convocante tanto en su país como en los vecinos por sus críticas sobre la realidad social  y política. Distante e impugnador de cualquier forma de autoritarismo también es un laborioso colaborador para la guía de otras promesas emergentes de la escritura, como son los niños y por eso estimular la creatividad que es propia de esa etapa de vida resulta ser un ejercicio imprescindible. En ese oficio alguna vez estuvo en la feria del libro de la capital colombiana y allí desgranó ante ARES algunas de sus inquietudes al respecto. Habló entre otras cosas del misterio de la creatividad y señaló que quien pretenda escribir debe primero leer mucho y no dejar de hacerlo mientras se pretenda construir con la palabra escrita.

 

Entrevista: Martha Liliana ROMERO *

 

Eso de la creatividad resulta ser un horizonte básico para un autor como Marcelo Birmajer. Para él se trata de un misterio desafiante y al que es necesario interpelar de manera constante. La lectura es un ingrediente básico cuando se avanza hacia las incógnitas que plantea el escribir. ¿Cómo se manifiesta ese misterio en el escritor?

La creatividad no se deja convocar y tampoco es posible apagarla cuando se manifiesta -enfatiza el autor austral- para el escritor se expresa como una voz singular, distinta a la de otros escritores.

A diferencia de otros creadores con la palabra, que sienten en la pulsión por escribir como una suerte de prisión y presión elegida, por las exigencias de disciplina y aplicación que exige el oficio, para Birmajer es una manera de sentirse libre. Una reflexión que sorprende y que no está para nada distante de la intuición creativa. ¿Se relaciona acaso la tensión creativa con la disciplina que exige el oficio?

La creatividad es una materia prima -define el escritor- un don dado que como todo en ese plano debe abordarse con tesón, inteligencia y perseverancia.

Todo eso está muy bien como premisa pero el drama del espacio en blanco frente al potencial autor, en el momento de iniciar el camino elegido, exige otros aprestos agregados, ¿cómo se da ese primer paso?

A la hora de escribir -precisa Birmajer- se debe tener clara una idea básica como tema a desarrollar, en lo posible una idea original, después se debe poner en juego una artesanía constante para contar la historia y el autor debe considerarse el mejor preparado para contarla de la mejor manera.   

Por ser este escritor argentino un estimulador de nuevas promesas en la literatura, pues trabaja con jóvenes que tienen expectativas y esperanzas al respecto, ¿cuáles son las sugerencias que se podrían hacer a quienes aspiran a ser escritores?

Me atrevo a decirles que lean mucho -sostiene el entrevistado- en lo posible que lean más incluso de lo que escriben y que hagan lo primero de manera constante y sin  renunciamientos. Además de aprender de los maestros por el ejercicio de la lectura, deben buscar su propia voz.  

En la subjetividad de quien se plantea escribir y crear con el uso de la palabra es de suponer que se produce una llamativa mixtura de condiciones que, también se supone, articulan singularidades y de allí surge la pregunta: creatividad, inspiración e imaginación en el escritor, ¿se diferencian o son equivalentes?

Se diferencian -asegura Birmajer- la creatividad surge de la praxis, la inspiración es un chispazo que parte de cosas sucedidas y acumuladas, una combinación que aflora por inferencia de lo anterior es el proponer proponer cosas que hasta el momento no se habían expuesto.

Marcelo Birmajer

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Al llegar a este punto de la reflexión resulta válido preguntar: ¿qué es lo que determina que un libro sea un libro bueno o malo?

Un libro es malo cuando no es posible entenderlo -puntualiza el autor- cuando aburre o cuando dice cosas ya conocidas y ni siquiera vale pena repasarlas. En cambio es bueno cuando es posible comprenderlo y hace reír, llorar o ver el mundo de un modo en el que antes no se había pensado.

En ese marco, entonces, ¿qué le aporta hoy el libro a la sociedad?

Los libros de ciencia aportan cambios favorables o negativos para la vida cotidiana, pero los de literatura no se ha descubierto aún para qué sirven -advierte el estimulador de nuevos escritores- y estoy convencido de que a nadie le mejoran la vida, pero también estoy seguro de que acompañan y me daría por contento si supiera que mis libros le sirvieron de compañía a algunos de mis lectores, en especial si son buenas personas.   

Ya se ha dicho que Birmajer hace tiempos que tiene fama acreditada en el mundo de las letras. Ha publicado ensayos, cuentos y novelas desde hace dos décadas. Ha escrito guiones de cine y por ello ganó un Oso de plata en la Berlinale de 2004. Sus obras tienen traducciones en al menos 8 lenguas. Algunos de sus títulos más conocidos son “El Alma del diablo”, “Un Poco invisible” y “No tan distinto”, entre otros. Apoyó también con sus libretos el  trabajo periodístico de un consagrado de su país como lo es Jorge Lanata. Una de sus obras estuvo dirigida al público juvenil. Se trata de “El Abogado del marciano”, que tuvo en su momento una gran acogida en Bogotá. Conocida esa trayectoria en lista incompleta, cabe preguntar: ¿qué es lo estimulante de escribir?

Advertir el entusiasmo de un editor, imaginar la risa de un lector, y recibir la liquidación semestral por la venta de los libros, ironiza el escritor. La descripción hecha permita dar paso a la siguiente inquietud: ¿cuál es la dificultad más  sombría que se afronta cuando se escribe?

Lo más difícil aparee cuando se pierde el rumbo de lo que se está haciendo, cuando la energía se desvanece en el curso del trabajo, o cuando se esfuma el valor para decir lo que se debe, afirma Birmajer.  

Ese marco de referencia en la experiencia de creador en literatura permite indagar sobre la suerte de sus libros traducidos. ¿Cómo articula esa aventura de hacer el tránsito a otras lenguas de esas vivencias reales o imaginadas que conforman su obra?

Mis  temas tratan del amor, la muerte, el ridículo, el humor, y en castellano, a diferencia del inglés, esas palabras están relacionadas -aclara el autor argentino- quizá en francés también lo estén pero no en la representación lingüística de los sajones. Me parece que, para nuestra desgracia, los latinoamericanos carecemos del pragmatismo y el optimismo que tienen, por ejemplo, los norteamericanos.  

En un país  como Colombia, donde los índices de lectura siguen siendo bajos, ¿cómo incentivar el interés por acceder al libro?

La mejor manera de atraer y crear un mayor número de lectores es proponer temas entretenidos, magnéticos -afirma Birmajer- si Harry Potter lo logró, todos podemos hacerlo.

El impacto tecnológico plantea incógnitas aún no resueltas sobre el futuro del libro. Entonces, ¿soporte tecnológico o papel impreso?

Me inclino por  el papel, es más cómodo para mí -confiesa el autor- en especial cuando la fuente de la letra es grande.

Queda para cerrar la entrevista una pregunta final: ¿cómo se define Birmajer en su rol de escritor?

Soy un artista de vaguedades -define sin sonrojos- escribo sobre lo que me gusta o por lo que me pagan para escribir, si el tema me place. Nunca escribo ni acepto que me paguen para hacerlo sobre aquello que pudiese producirme inconformidad o disgusto (aresprensa).  

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*Texto y foto

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VÍNCULO: STUBRIN: EL  EDITOR TIENDE PUENTES 
Actualizado: viernes 29 marzo 2019 22:36
literatura filbo 2019

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