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VAN GOGH Y JAPÓN

PATRIMONIOS CULTURALES  //  CINE  //  ARTES VISUALES  //  Publicado el 13 de junio de 2019  //  20.50 horas, en Bogotá D.C.

 

VAN GOGH Y JAPÓN

 

Mucho se ha escrito y se sigue haciendo en letra sobre Vincent van Gogh, el pintor holandés que marcó de manera profunda a las vanguardias del arte en el segundo tramo del siglo XIX y después hasta el presente, así sea en la evocación. Lo que no es frecuente es que se desgrane la importancia que tuvo para el artista europeo la pintura japonesa que llegaba por entonces a Europa, en el equipaje de los comerciantes que volvían del Asia, en particular los holandeses. Es cierto que esas obras, realizadas a veces sobre madera y otras sobre papel y en telas, no solo incidieron en él sino además en varios de sus colegas, los artistas contemporáneos que lo acompañaron en el tiempo de las grandes transformaciones estéticas de la modernidad hasta el presente. Ahora, un documental aspira a presentar un recuento de ese encuentro del neerlandés con el arte nipón al  que van Gogh tanto admiró y que tanto incidió sobre su trabajo, hasta determinarlo de manera evidente.

 

Valdría reseñar que el artista tuvo una colección privada de unas 600 piezas de arte japonés en su propia colección personal y que de su observación y emulación de técnicas de composición realizó su propia visión pictórica. En las cartas a su hermano Theo y a sus colegas, dejó de manifiesto su admiración sin reatos por lo que hacían los distantes pintores y grabadores contemporáneos y de etapas previas a su tiempo. Llama la atención tal cantidad de material recopilado para el acervo  privado, cuando se sabe que van Gogh nunca tuvo en vida suficiencia presupuestal y, por el contrario, fue acosado por la escasez y el hambre, del cual lo rescataba aunque de manera inconstante el apoyo de su hermano. El filme realizado bajo la dirección de David Bickerstaff se detiene en la exposición que al respecto efectuó el Museo van Gogh de Ámsterdam, con parte de las pinturas japonesas que fueron patrimonio del holandés y 60 obras del propio creador referido.

El recorrido está acompañado por el testimonio de curadores y expertos tanto en la pintura del controversial artista como en la historia y línea de la pintura japonesa, esto sin excluir las alusiones históricas al país oriental en los periodos en que fueron realizadas las pinturas de referencia y a la manera como esas líneas de trabajo influyeron en las creaciones del pintor recordado, que fue trascendente para las vanguardias europeas que convivieron con su arte y con las que heredaron su legado. Sin haber llegado a la vejez van Gogh se quitó la vida en su refugio y ámbito de trabajo de Auvers-sur-Oise, Francia. En sus cartas intimistas, escritas a sus referentes en el arte así como a Theo, el hermano y patrocinador, se revela como una suerte de  “fanático” de aquello que veía vigoroso e innovador de la estética visual japonesa, dirigida a su propio hacer.  En una de esas misivas, el artista dijo que envidiaba a los japoneses por la claridad de sus obras y el estilo que “es tan sencillo como respirar”.  

Vincent van Gogh

La forma de componer y la centralidad de la figura en esa composición fue muy importante para la manera como van Gogh reconformó su manera de hacer arte. Otro aspecto que fue importante, incluso mejor sería decir “trascendente” en el trabajo  del holandés, fue el  color y el estilo de fijar la pátina  así como el testimonio del paisaje, este último tan caro a la manera como el vanguardista hizo su pintura. Él no conoció el país oriental e hizo su propio ideal de la por entonces exótica sociedad que lo fascinaba, tanto como sus artistas. Aunque, como se señaló en las líneas anteriores, no solo fue el de los Países Bajos el único que fue seducido por lo que hacían los creadores japoneses. También Monet, Degas y ese Gauguin que terminó en la Polinesia francesa, sucumbieron al novedoso encanto de aquella cultura. Van Gogh se hizo de la colección propia de arte japonés en un periodo corto: durante su residencia en  París, entre 1886 y  1868, cuando acopió unos seis centenares de piezas como patrimonio propio y que  mantuvo en parte, hasta su trágica desaparición en 1890.

HOKUSAI

Hecho el acopio de esa pintura que ya no le dejaba escapatoria para la inspiración, se fue a su destino final al sur de Francia, porque entendía que esa  geografía y paisaje que lo acogía era lo más parecido a lo que él imaginaba y veía en obra sobre Japón. Un conjunto de subjetividad dirigida a la creatividad que le dieron a van Gogh un periodo de trabajo obsesivo con lo mejor de su obra, la que le dio mayor fama después de su muerte.Fue el tiempo más duro de su mente enfebrecida y también el periodo en el que negoció parte de sus cuadros orientales para sostener sus exigencias de vida, a veces mediadas por la tradición comercial del canje. La relación simpática a través del arte, entre un mundo distante de las transformaciones que impactaban a Europa en vida de van Gogh, permiten afirmar que es quizá el artista “más japonés”  de su tiempo. Vale señalar que cuando esto se producía, hacía apenas una década que Japón se había abierto al mundo, después de más de dos siglos de aislamiento autoimpuesto.

La muestra fílmica de Bickerstaff se realizó hace un año, aprovechando la exposición efectuada en Ámsterdam y dirigida de manera puntual a hacer una reseña de esa relación especial entre el holandés y el arte del Extremo Oriente. Esto en el marco del impacto que esa forma estética produjo por entonces en Occidente. En aquel tiempo China y la India eran bien conocidos, pero no el Japón y el impacto que produjo en Occidente lo que encerraba la milenaria cultura nipona, también explica el fenómeno estético como parte del descubrimiento. Vale  señalar que el cierre del imperio al exterior durante lo que se llamó  el periodo Edo, fue relativo pero suficiente como para señalar que hasta la década del 50 en el siglo XIX, lo que guardaba Japón se mantuvo hermético. Este documental que se presentará de manera exclusiva en las salas de Cinecolombia del país cierra el ciclo documental “Arte en  pantalla”, previsto para el bienio 2018-19, cuyas dos últimas presentaciones fueron la previa sobre el padre del impresionismo, Claude Monet, y la vigente de van Gogh, la cual será vista en el país andino  entre este viernes 14 de junio y el próximo domingo 16 (aresprensa).  

Actualizado: jueves 13 junio 2019 21:18
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