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"VIAJAR" CON BETTINA SPITZ

HEDONISMO  //  MODA  //  Publicado el 31 de marzo de 2019  //  20.15 horas, en Bogotá D.C.

 

VIAJAR” CON BETTINA SPITZ

 

Una de las principales atracciones del tercer Bogotá Fashion Week promete ser  la pasarela de Bettina Spitz, la diseñadora colombiana con ascendencia alemana y con más de dos décadas de experiencia, de cara a su sociedad. Aunque en verdad la trayectoria es más larga y arranca desde su infancia, en las instalaciones de la planta textil de sus mayores. Esto significa que su contacto con ese mundo que une arte, industria y diseño, lo lleva en piel y raíces, las locales y las de otras latitudes. Su guía como alter ego universal es la francesa Coco Chanel y en lo que hace en su propia praxis es la investigación, el color combinado con el  negro clásico y la vocación de atender en forma personalizada a la mujer que opta por vestir un diseño Spitz.  Para la pasarela  de Bogotá su colección pretende poner en situación la imagen de una mujer de mundo, esa que viaja y desafía las dificultades que antes solo afrontaban los hombres en las exigencias empresariales o las simples de la vida cotidiana. Esa mujer de mundo que no abandona lo que reclama el hogar y no acepta sometimientos simbólicos, es un metarrelato apropiado para la creación que aporta la reconocida diseñadora colombiana. La nueva edición del Bfw de 2019 se desarrollará entre el martes 2 y el jueves 4 de abril.

 

Entrevista: Martha Liliana ROMERO

 

El trabajo de la diseñadora fundamentado en dinámica previa por la pesquisa temática, el estudio y los viajes para la observación de cambios y tendencias, aspiran a tratar construir un equilibro entre lo clásico y moderno, tratando al tiempo de otorgar a cada pieza un toque de informal juventud, sin que ello se interponga en la necesaria racionalidad de lo formal. ¿Podría insinuarse que en ese conjunto la idea del arte está presente y lo atraviesa como concepto?

Por supuesto, la moda es arte cuando uno quiere que así sea -afirma Spitz- o se puede combinar lo que se valida como arte con todas las herramientas y conceptos que confluyen en cada prenda y, claro, el arte siempre estará allí presente.

En esa mixtura también cabe la artesanía, en particular cuando se aspira a evocar nociones que tienen ver con la identidad colectiva de una cultura específica, pero ¿dónde radicaría la huella del artesano en el trabajo de la diseñadora colombiana con ancestro germano?

Está en las manos de quienes colaboran en mis diseños, en los acabados y complementos -describe la creadora- pues son ellas las encargadas de dar forma y entidad a lo que sale de nuestros talleres. Son esas manos juveniles y alegres las que le otorgan una personalidad al diseño y es lo que acepta quien lo vestirá.

Es curioso que la colección que se presentará en la pasarela del Bogotá Fashion Week de abril, tenga un nombre tan breve como representativo de las aspiraciones contenidas de mucha gente. ¿Por qué eso del “Viajar?

El concepto se armó alrededor de un personaje imaginado, “Lucía” -explica Spitz- que viaja por el mundo y trae en evocación las experiencias de esa mujer en ciudades y culturas diversas.

Apenas ha pasado un trimestre de este 2019 y, de alguna manera, aún el año recién comienza. Entonces, ¿qué trae la moda para este periodo, en lo que resta?

Trae prendas menos sobredimensionadas -puntualiza la diseñadora- eso significa que las siluetas están más ajustadas a los perfiles reales del cuerpo, con largos que alternan desde la mini a la maxi, sin olvidar la “midi”, en mezcla ecléctica de elementos. No es fácil de mezclar, pero se aprende a hacerlo.

 

                                                                    

Dentro de esa variabilidad sin previsiones posibles para el diseño vigente, ¿cómo juega el color negro?

 La paleta de colores juega con la mezcla de pieles que se da en el mundo -aclara Spitz- de tal forma que tonos difíciles de combinar como el chocolate también juegan, y el negro al igual que el blanco o el rojo, siguen impactando en la mixtura que es tendencia. En el verano que llega es marcado lo que se vio en los años 60, y los tonos pastel se combinan con los colores difíciles de tratar porque les otorgan frescura. Nosotros tenemos un estilo propio y siempre podemos proponer cosas diferentes frente a la complejidad de lo masivo.

 

Una curiosa reflexión cuya base es la experiencia integral de Bettina Spitz en la dinámica, pues está allí desde la infancia. Pero en el trópico no hay estaciones, ¿cómo resolver esa circunstancia para nada banal en la dimensión creativa?

Tal como ya señalé, para nosotros la moda tiene como línea transversal el arte -ratifica Spitz- y por tanto la pretensión básica no es el simple ejercicio de vender ropa. Trabajamos para una colección de fin de año tanto como lo hacemos para una de verano y el eje del cambio son los colores. Hacemos vestidos para el mundo entero y al mismo tiempo en ambos hemisferios: nuestras creaciones están de manera simultánea en el verano de Argentina que coincide con el invierno de París. La inexistencia de estaciones es más una oportunidad que una dificultad.  

La madre de esta creadora colombiana, Ingrid Kreie, fue diseñadora y modelo. Durante su niñez el entorno de Bettina fue el espacio en el que confluía el hacer con los textiles y las propuestas de prendas, que fue el oficio de sus mayores y que ella heredó de esos inmigrantes alemanes que se alejaron de las consecuencias de la guerra. Es por eso que en los ancestros de la creadora hay de aquello que el brasileño Renato Ortiz señala como mentalidad “glocal”, vale decir, capaz de articular lo local con lo global, lo cual también ocurre en la reunión entre lo atávico y lo urbano moderno. La disciplina y la obsesión por avanzar en lo que es perfectible dejan una huella de visión que viene de la raíz tudesca. Eso de lo artesanal y la  frescura es lo otro que pudo aportarle la localía. Una obsesión cultural agregada es el espíritu investigativo, no tan frecuente entre los latinos.

Nuestro trabajo está determinado por la investigación anterior al trabajo concreto -puntualiza la diseñadora- somos una suerte de búhos y al tiempo esponjas, porque debemos estar con los ojos bien abiertos para advertir lo que pasa y cambia, al tiempo que dispuestos a absorber ese detalle que puede ser valioso para nuestro trabajo. Así todo el tiempo y sin pausa (aresprensa).  

Actualizado: domingo 31 marzo 2019 21:04
moda bogotá fashion week 2019

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