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YA VIENE EL OSCAR

Pulblicado el 23 de febrero de 2017 / 16.30 horas, en Bogotá D.C.

YA VIENE EL OSCAR

Ya no faltan semanas o días, apenas unas largas horas nos separan de la gran gala en la que se conocerán los ganadores de la codiciada estatuilla, en una lista de expectativas mayores que las de los últimos años. Todo indica que “La, la, Land…”, se llevará una parte importante de las figuras áureas, por simple cálculo de nominaciones, de esta edición 89 del Oscar. No se sabe si logrará uno de los tres mayores o los tres, pero a eso se apuesta. Aunque es difícil que el jurado haga un paquete exclusivo y deje por fuera a grandes nominados que están lejos de la comedia y el musical a secas.  La lógica de los electores de la Academia suele ser ecléctica cuando quiere y un gran signo de pregunta encierra una decisión difícil para la versión 2017 de Hollywood. El porqué de una película que se roba los pronósticos es fácil de resolver: los norteamericanos aman el homenaje que los honre y en lo que hace a la industria del cine, el musical es tan fuerte en la historia afín, como lo son en la actualidad los efectos especiales, cualquiera que sea la trama del filme.   El trabajo de Damien Chazelle podría arrasar, aunque el pronóstico global muestre dudas justificadas.

Escribe: Maglio GARAY

Esta expectativa sin aliento tiene antecedentes fuertes que no son numerosos: “La Malvada” (“All about Eve”, 1950) y “Titanic” son dos de ellas y en el entretiempo, la primera “Ben-Hur”, con el consagrado y ya desaparecido Charlton Heston.  No debe olvidarse que esta última se alzó en 1960 con 11 estatuillas de 12 nominadas. Un record de premios que se mantuvo incólume por muchas décadas, pero la explicación de ese fenómeno es simple: a fines de los años 50 y principios de los 60, fue un momento de grandes revoluciones técnicas en el cine: llegó el sonido estereofónico, la pantalla “cinemascope”, se insertaron efectos escénicos desconocidos desde la época de la llegada del cine sonoro y, para completar, la pantalla chica quitaba por entonces una gran asistencia a las salas.  Fueron tiempos de crisis y sorpresas no siempre gratas para la industria y, entonces, los grandes estudios se la jugaron con todo para levantar cabeza. Una superproducción como “Ben-Hur” compensó las amarguras del momento.

Los recientes tiempos de “Titanic” fueron diferentes, pero no del todo porque esta producción gigante del gigantismo que le echan los norteamericanos a sus realizaciones, tuvo en tal película una evidencia emblemática. Tanto, aunque con tramas diferentes, como ocurrió con “El Señor de los anillos”. Una grandeza que en los dos casos terminaron siendo verdaderos mamotretos que, por momentos, convocaban el bostezo de los espectadores, con Leonardo di Caprio a bordo o agarrado de dos palos en el mar helado del Atlántico norte. En el caso de la cinta de Chazelle se juntan varios aspectos de lo tradicional del cine norteamericano, que el director supo adaptar con astucia. Él sabe qué es lo que derrite el criterio poco objetivo del público gringo y, sobre todo, a los que votan en la Academia. Chazelle es bueno en su trabajo, sin dudas, pero es mucho más astuto que gran realizador y no duda en impactar a quienes deciden, después de la trama de “Whiplash”, que ya avisaba para dónde iba

Supo rescatar un género que enternece y recuerda que la columna vertebral de su arte y su apuesta para generar ganancias, se fundamenta en dos géneros supremos: el musical y el lejano Oeste. Ambas líneas construyeron los mitos alrededor de la industria de Hollywood. Las de vaqueros le dieron aura de leyenda al desafío de los construyeron a los Estados Unidos, en tanto que el musical ayudó a pasar los peores momentos del siglo XX. Estos fueron: la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. En la primera guerra, la industria recién nacía y no alcanzó a construir la historia de lo que hicieron los soldados norteamericanos en los campos de batalla. No fue necesario, porque con lo hecho a posteriori resultó suficiente: el cine fue testigo y narrador de la forma como los Estados Unidos se encaramaron al rango de superpotencia.  Tanto es así que “La, la Land…” bien puede considerarse no solo un homenaje al musical sino un verdadero homenaje al llamado “sueño americano”. 

DENZEL WASHINGTON NATALIE PORTMAN

                                                                                         

 

Eso enamora a los gringos y no es la primera vez que se hace ese tipo de tributo a un género icónico de Hollywood. Debe recordarse que ya los franceses lo hicieron y fueron nominados al Oscar como mejor película extranjera, en 2012, con “El Artista”, que tuvo como protagonista a la argentina Berenice Bejo, candidata a la estatuilla áurea al mejor rol femenino como actriz de reparto. Incluso en esta línea de recordación, no es posible olvidar que, en el comienzo de la historia del cine sonoro, un musical ganó la segunda entrega de los Oscar, en 1929. Fue “Melodía de Broadway” y el spot publicitario de este filme resultó memorable: “toda cantada, toda bailada”. Un año antes, el primer trabajo con sonido tuvo a Al Jolson como figura principal, en “The Jazz singer”.  De tal forma que a nadie puede extrañar que todo aquello que en película le tribute al género musical, será bienvenido y estará en primera línea para hacerse de galardones. Esa película de Jolson, señera e inicial, tuvo un detalle curioso, salvo una que otra canción, fue una película silente

Es verdad que la oferta de nominados de este año es más variada y que la candidata más mentada aún no gana las mayores metas, pero es difícil que las otras buenas realizaciones tengan demasiadas opciones, sin abandonar la reincidencia en los “tics” propios de los gustos norteamericanos: el tema racial es uno de ellos. Debe señalarse que “Moonlight”, el drama de Barry Jenkins, también con gran número de nominaciones (8), tiene por eso buenas opciones para llevarse algunas de las estatuillas.  Otra de las que puja con grandes posibilidades contra la favorita y también con ocho nominaciones, es “La Llegada” dirigida por Denis Villeneuve. Otras con ventajas relativas son “Hasta el último hombre”, con la épica que es acostumbrada en Mel Gibson, ambas con seis nominaciones. “Fences”, con Denzel Washington y “Jackie”, con Natalie Portaman vienen detrás del lote principal. La velada de premiación tendrá alto condimento político y esa será la verdadera pimienta de la noche de gala(aresprensa). 

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