PENURIA VENEZOLANA EN FRONTERA: ESPEJISMOS Y REALIDADES / ACTUALIDAD

Publicado el 26 de enero de 2010 / 20.15 hora de Bogotá D.C.

La Presunción de Escasez Podría ser un Mito de Propaganda  

PENURIA VENEZOLANA EN FRONTERA: ESPEJISMOS Y REALIDADES 

Quienes visitaron el venezolano estado Táchira durante las fechas decembrinas y de año nuevo debieron hacer un fuerte ejercicio de introspección y decantación de impresiones diversas y contrapuestas sobre la compleja realidad venezolana en su frontera occidental. La realidad económica del país es caótica y absurda. Se viven en Venezuela las consecuencias de un modelo económico que en buena medida es un anti-modelo o en su visión mas benigna, un modelo alternativo anticapitalista. Lo primero que se hace evidente es que la mentada y publicitada escasez de productos de primera necesidad es una realidad episódica y de reducido impacto. 

Escribe: Manuel GAITÁN 

Ciertamente, los consumidores tienen que afrontar ausencias cíclicas de productos. Éstas parecieran responder más a la presencia de una demanda permanente y acostumbrada a su satisfacción de inmediato, antes que a su verdadera y permanente ausencia. No hay escasez de productos de la cesta básica en Venezuela. Esa es la realidad monda y lironda que se puede constatar a simple vista. 

Resulta claro que no existe la amplitud y la sofisticada oferta de marcas, formatos, empaques y posibilidades varias, dispuestas a satisfacer hasta las más nimias elecciones del consumidor que puede darse el gusto y a veces el lujo de adquirir productos y servicios a su satisfacción y medida, tal como sucede en Colombia.  

La verdad es que en muchos renglones de la cesta básica y de la oferta de productos en general lo que existe en Venezuela es un solo proveedor o, a lo sumo, dos. Además, los productos se presentan en envases sencillos, con información básica que muestra pocos atractivos de diseños, gráficos y colores, desde la visión estética del marketing del empaque contemporáneo. 

Por su parte, el chavismo ha creado, financiado, organizado y estimulado una red de empresas cooperativas que producen harinas precocidas de maíz, pastas, arroces, salsas concentradas de tomate y de jugos, aceites comestibles, enlatados de sardinas, y otros productos de amplia demanda como azúcar y café. Estas empresas ofrecen sus productos y servicios de manera episódica, su calidad es irregular y se pueden conseguir añadidos en "combos socialistas" junto con la oferta de pollos del Brasil, grasas y aceites bolivianos, enlatados ecuatorianos y carne de la Argentina.  

Estas redes, denominadas Mercal, se encuentran por todo el país y en todas las ciudades y barrios populares. Su funcionamiento no garantiza el abastecimiento de la oferta diaria de la cesta básica, más bien se muestran como un complemento en el suministro de las necesidades alimentarias de la población.  

SOCIALISMO TROPICAL: LOS QUE PUEDEN GASTAN 

Toda esta red está muy generosamente financiada y subsidiada por el Estado a la tasa del dólar preferencial, por lo que no podría competir con la empresa privada en una situación de igualdad en las reglas del funcionamiento económico. A pesar de sus ineficiencias por su irregular abastecimiento y las largas colas que deben afrontar los usuarios, la población tachirense popular agradece el alivio que significa esta alternativa de abastecimiento. 

En contraste con esta iniciativa, el consumismo desbordado que se puede observar a discreción en los lujosos centro comerciales de la capital tachirense, es francamente increíble. Los gochos y sus vecinos del Norte de Santander, con cédula venezolana, no se arredran con miramientos a la hora de arrasar como marabuntas con los stocks de productos de lujo, siempre de importación.  

Ropas de marca, calzado , accesorios, perfumes, joyas, celulares y demás artículos electrónicos, son adquiridos a discreción por ansiosos y numerosísimos consumidores, quienes hacen de tripas corazón ante los cortes de luz, la escasez de agua y los horarios restringidos para el comercio. Su meta pareciera ser una sola: comprar, comprar y comprar. 

Al cambio fronterizo, los precios son un regalo para los ciudadanos colombianos y los venezolanos no se quieren quedar atrás en su participación del festín. Si se menciona que la República Popular China ha implementado un socialismo de mercado, podemos sugerir que la revolución bolivariana ha innovado esta propuesta: se experimenta con una versión revolucionaria inédita y tropical: el socialismo de consumo. 

Todo esto, claro está, fue el ambiente previo a la devaluación del 9 de enero y el impacto posterior a la medida cambiaria aún está en proceso de configuración en términos de consecuencias de largo plazo en la vida cotidiana de frontera.  

AUTORITARISMO REACTIVO Y SERVICIOS PÚBLICOS 

Los detalles mediante los cuales se pueden observar el estilo en los mecanismos del poder del autoritarismo chavista, oscilan entre lo sorprendente y lo desagradable.  

Las Basuras. La responsabilidad de las autoridades municipales y regionales se tropieza con el formidable obstáculo del gobierno nacional que no cancela sus obligaciones con los institutos regionales y con sus obreros y operarios. La consecuencia: el estado Táchira está inundado de basuras. Es realmente desagradable la visión de avenidas, calles y veredas rebosados con desperdicios de todo tipo.  

Ante la omisión de medidas por parte del ejecutivo chavista, es imposible la articulación de las decisiones a nivel nacional y regional para diseñar e implementar un moderno sistema de recolección y procesamiento de basuras por parte del estado. La propuesta del gobierno ha sido la de implementar el llamado poder comunal.  

Mientras esta versión oficialista del poder popular se implementa, pareciera que el tema pasa por distinguir entre las basuras revolucionarias y las basuras oligárquicas. Pero éstas, en su conjunto, no distinguen en sus miasmas y olores a revolucionarios y opositores. 

El Servicio Eléctrico. La generación y la transmisión de la electricidad sufren una creciente merma en la calidad y suministro. El gobierno ha aprovechado la coyuntura de las consecuencias del fenómeno climático del "Niño", para impulsar campañas publicitarias de ahorro en el consumo de luz, por medio de la sustitución masiva en las tuberías de luz pública, con bombillos de luz halógena.  

La ciudadanía sabe que estas campañas, por justas que puedan ser, no esconden la ineficiencia oficial, responsable del deterioro del servicio eléctrico. El gobierno anuncia cortes de luz masivos y diarios en todo el territorio nacional. 

Los ciudadanos en la frontera ya sufren constantes cortes, de hasta dos horas, por lo menos dos veces por días. Lo curioso es que el común de los tachirenses acepta esta situación con una mezcla perceptiva que oscila entre la resignación, el aburrimiento y la desesperanza. A lo máximo que llegan en su respuesta vital, es a activarse en la compra de una planta eléctrica. Los venezolanos se han topado con la histórica ineficiencia y la pésima capacidad de gestión de los regímenes socialistas. 

El Combustible. Resulta una visión sofrenada en el vigente absurdo venezolano, el constatar que en el país petrolero de América, sus ciudadanos de las fronteras hacen colas diarias, durante varias horas, ante expendios de gasolina que nunca anuncian el momento en el cual van a expender el combustible y, mucho menos, cuándo van a dejar de suministrarlo. En ocasiones, debido a los cortes de luz, la crisis de ese suministro se profundiza. 

Las redes binacionales de contrabando, en tanto, se fortalecen alimentadas por la oferta que hacen de manera tradicional ciudadanos de ambos países, quienes trabajan bajo el amparo y complicidad de autoridades de las dos naciones. Todo esto sucede más allá de los discursos y amenazas que se transmiten desde ambas capitales. Muy ajenas, por lo demás, al sentir de una población que se siente hermanada y, al tiempo, víctima del legendario abandono e ignorancia de las élites, tanto de Caracas como de Bogotá (aresprensa.com).


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