LA HECATOMBE ESTÁ AHÍ / ACTUALIDAD

Publicado el 01 de febrero de 2010 / 22.30 hora de Bogotá D.C. 

Incertidumbre frente a Expectativa Reeleccionista en Colombia

LA HECATOMBE ESTÁ AHÍ

Dentro de pocos días la angustia de muchos por la evolución del proceso político colombiano frente a las elecciones presidenciales que se avecinan, quedará develado. La Corte Constitucional definirá si es posible seguir adelante con el proceso reeleccionista que adelantan los seguidores de Álvaro Uribe. Los riesgos internos y externos del país son graves. La teoría de la guerra aplicada al caso colombiano dice que aún no se ha alcanzado a doblegar la intención de interpelación violenta de quienes confrontan al Estado con las armas y en la ilegalidad. En esas condiciones la pérdida de la voluntad de lucha de la institucionalidad legítima puede significar hacia el futuro inmediato la derrota para esa institucionalidad en la confrontación y dejar servido al país a las amenazas externas vigentes y protuberantes en sus fronteras inmediatas. El general en retiro Néstor Ramírez Mejía analiza al actual cuadro de situación e incertidumbre que enmarca el complejo proceso de Colombia.

Escribe: Néstor RAMÍREZ MEJÍA

Está a punto de producirse el fallo de la Corte Constitucional sobre el Referendo Reeleccionista. Nueve colombianos pueden negarle o no el derecho legítimo a varios millones de compatriotas de proponer a Álvaro Uribe como candidato a la presidencia para el periodo 2010-2014. Cualquiera que sea el fallo, éste será político.

De ser desfavorable, tendrá el respaldo de un número significativo de electores que consideran a un tercer periodo como "lesivo para la democracia". De ser aprobado será un alivio para al menos cinco millones de colombianos que creen que la democracia no está en peligro por la reelección de Álvaro Uribe.

Estos últimos saben que no solo la democracia sino la existencia misma del estado se encuentran en peligro, en manos de agresores externos inmediatos y riesgos evidentes, en combinación con agentes internos como gobierno paralelo de los primeros. La Corte Constitucional, en su sabiduría, tendrá el mayor reto de su historia reciente: el futuro inmediato de Colombia.

Para que una guerra revolucionaria sea exitosa debe considerar al menos tres elementos. En primera instancia, debe responder a condiciones políticas y psicosociales determinadas, en conjunción con el momento apropiado, tal como lo creía Gerard Chaliand, experto francés en guerras revolucionarias y simpatizante de las mismas.

En segundo lugar y en uno de sus principios doctrinarios, Mao expresa que debe existir unidad entre el "ejército y el pueblo", lo cual significa el mantener una disciplina que prohíbe la más mínima violación del interés de ese pueblo. En tercer lugar, no es posible desviarse de uno de los ejes de la teoría china: antes del esfuerzo militar se requiere de un extenso trabajo político con la población civil.

Por otra parte, Carl von Clausewitz en su libro "De la Guerra", plantea que toda ofensiva tiende a debilitarse gradualmente hasta un "punto culminante". De no lograrse el objetivo buscado antes del mencionado punto culminante, puede sobrevenir la derrota. Para el caso colombiano es de utilidad hacer referencia a este principio del arte de la guerra. 

EL CASO COLOMBIANO

Hoy contamos con la enorme posibilidad de lograr el objetivo decisivo antes del funesto punto culminante que predijo Clausewitz. Sin embargo, la sombra amenazante de esa posibilidad siempre estará presente en el escenario colombiano, mientras no se someta a la impotencia al enemigo armado ilegal de la nación.

Este punto, el del teórico alemán, puede darse por falta de recursos para el sostenimiento de la Seguridad Democrática, debilitamiento de la fuerza pública, falta de voluntad política, buscar negociación con los irregulares sin haber quebrado su voluntad de lucha, desprestigio institucional, presiones internacionales e internas, desconocimiento de la vigencia de una guerra "político-jurídica" y coyunturas clave como la que se está definiendo.

Es decir, las FARC sin ser maoístas, adelantan una guerra revolucionaria, pero sin futuro. Las condiciones que han hecho posible el éxito de una guerra así en otros países no se dan en Colombia no habiendo razones para pensar que se pueda constituir en excepción histórica, en contra de la evidencia misma. Su contraparte, el estado, en cambio puede perder la guerra si se sobrepasa el punto culminante.

En ese caso, se tendrían dos perdedores y el enfrentamiento entre dos perdedores hace que el conflicto se prolongue sin definición en el tiempo. Si se debilitase a la estrategia de la Seguridad Democrática, se regresaría a la década de los años 90, pero en medio de factores externos más desfavorables.

Los candidatos actuales, que podrían continuar la obra del presidente Uribe, pretenderán llegar hasta el final, quizá sin alcanzar los votos necesarios para una segunda vuelta. Esa es la principal debilidad política de quienes están interesados en continuar la estrategia de Uribe.

En ese delicado panorama, no podremos aducir hacia el futuro desconocimiento sobre lo crudo de las consecuencias de la superación del punto culminante que padecieron otros pueblos y líderes, desde Napoleón a Vietnam, sin olvidar un impacto tan vigente como la actual crisis económica mundial. En otras palabras, el punto culminante traspasado nos deja de frente con la hecatombe (aresprensa.com). 


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