AVATARES DE LOS PREMIOS OSCAR 2010 / LA PLATEA DE MAGLIO / CINE / LOM

Publicado el 04 de marzo de 2010 / 08.40 hora de Bogotá D.C. / Archivado el 11 de marzo de 2010 

 

AVATARES DE LOS PREMIOS OSCAR 2010 

Diez películas compiten este año por los máximos galardones en la carrera por el Oscar. Esto no se veía desde 1943, cuando Casablanca se impuso sobre otros nueve títulos que tenían casi tantos merecimientos como el mítico trabajo fílmico que ese año se llevó la estatuilla, en medio de los incendios de la Segunda Guerra Mundial. Eran otros tiempos y no hay ahora una explicación clara por parte de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas sobre la razón de traer a la liza por el premio una decena de tìtulos, cuando la calidad reunida quizá no dé para más de cinco de ellas. El director James Cameron reaparece con Avatar y con los mejores pronósticos para llevarse premios principales cuando todos creían que, por fortuna, había naufragado de manera definitiva con su Titanic. Su anterior consorte, Kathryn Bigelow, le disputa con solvencia los honores, incluido el premio a mejor director lo que generaría fuertes contradicciones, esta vez atípicas. Ello a despecho de que lo normal es que tales contradicciones nunca están ausentes en las especulaciones previas y en las justificaciones posteriores a la entrega de las estatuillas, pero por razones más evidentes. Los latinoamericanos bien, en esta carrera de inicio del año. Una película y una argentina honran a la cinematografía regional aun cuando los augurios no son favorables para obtener algún premio.  

Escribe: Maglio GARAY 

En una década de crisis mundial como fue la de los 40, con guerra incluida, los merecimientos entre los filmes presentados eran, podría decirse, más homogéneos y la decisión de los jurados se convertía a veces en un quebradero de cabeza. Cualquier decisión podía hacer suponer que era una injusticia dejar por fuera a reales mitos de la calidad cinematográfica. Los aspectos meramente comerciales pesan hoy mucho más que antes por encima de las consideraciones estéticas.  

En esta versión 2010 del Oscar, la guerra tampoco está ausente del argumento y del contexto mundial, tal como lo estuvo en el comienzo de los años 40 del siglo XX. Pero ese enfrentamiento constructivo de la industria cultural hoy tiene otras connotaciones más íntimas: dos de los nominados y aspirantes máximos para llevarse los principales premios han sido marido y mujer: James Cameron y Kathryn Bigelow. También en ambas realizaciones los conflictos vigentes tienen alusión en las tramas, de manera directa en uno de ellos y en el otro de forma indirecta.  

Mientras Avatar habla de una mentalidad guerrerista contra una civilización mágica que evoca una cierta crítica a los "halcones" norteamericanos, el libro de la película que hizo Bigelow detalla la vida cotidiana en Irak de un muchacho americano, carne de cañón y héroe de esos mismos halcones.  

Hurt Locker (Zona de Miedo) y Avatar son los dos principales gallos de esta pelea de inicio de década. Las dos películas tienen nueve nominaciones, pero las comparaciones tienen abismos entre sí. Los costos de inversión entre una y otra son siderales.  

Las recaudaciones a la fecha muestran también y una vez más que las diferencias de presupuesto para la realización de un filme no necesariamente tienen resultado coherente con la taquilla ni con la calidad. Es casi unánime la superioridad argumental del esfuerzo de Bigelow, pero eso no le asegura llegar al máximo de esta competencia porque la industria se juega por la realización de Cameron. 

Kathryn Bigelow le lleva la delantera a su exesposo James Cameron al conquistar las mayores nominaciones: mejor película, mejor director, mejor guión. En la diferencia de la recaudación que ha logrado frente a su rival, Avatar, se ve la mano de los intereses industriales y el respaldo del sindicato de productores. La trama en estos últimos días previos a la entrega del premio deja la evidencia de una paradoja entre inversión-recaudación y buena factura.  

Avatar con el apoyo y presión de la industria podría llevarse el galardón como mejor película, pero podría ceder a su rival el premio a mejor director y esa es la gran paradoja, pues la tradición dice de manera contundente que el principal director dirigió a la mejor película. Si esta presunción no se cumple, Avatar se quedaría con premios consuelo, destinados para los rangos técnicos.  

En lo que hace a la mejor película extranjera, las perspectivas son buenas para los latinoamericanos este año. La Teta Asustada de Perú y la argentina El Secreto de sus Ojos alientan la posibilidad, no cercana, de que nuestra región se quede con una estatuilla. No será fácil por la sencilla razón de que La Cinta Blanca (Das weisse Band) de Alemania es la que tiene mejor pronóstico y lo tiene porque es una gran película que aún no se ha visto en esta parte del mundo.  

El año de producción cinematográfica extranjera ha sido generoso para las producciones de habla no inglesa. La comisión de selección adjunta de la Academia, que es autónoma, ha seleccionado un lote de cinco películas de gran factura y cualquiera de ellas tiene pergaminos para llevarse los lauros. El lote es homogéneo en calidad y superior a lo que puede mostrar hoy la industria de los Estados Unidos. 

El trabajo de los peruanos ya conquistó galardones en el festival de Berlín, en tanto que la obra de los argentinos en coproducción con España -al igual que la peruana- también tuvo satisfacciones con el Goya. Por su lado, la citada producción alemana, principal candidata al Oscar como mejor película extranjera, obtuvo la Palma de Oro en Cannes. 

Francia con Un Profeta trae bajo el brazo el premio de la crítica de Cannes. En esa lista de cinco hay un gran desconocido para el público de América Latina: Israel, con su película Ajami, precedida de gran cartel por sus méritos de producción y libro. Cualquiera entre todas ellas tiene méritos para el mayor premio (aresprensa.com).


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