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MERECIDO OSCAR PARA AMÉRICA LATINA / LA PLATEA DE MAGLIO / CINE / LOM

Publicado el 11 de marzo de 2010 / 22.35 hora de Bogotá D.C. / Archivado el 04 de abril de 2010

 

MERECIDO OSCAR PARA AMÉRICA LATINA 

No fue una sorpresa pero tampoco había demasiadas expectativas. La carga de premios y favoritismo que tenía la película alemana La Cinta Blanca para llevarse de Hollywood la dorada estatuilla, hacía que hubiese un moderado optimismo para los latinoamericanos. Pero contra todo pronóstico así fue, los argentinos en conjunto con los españoles fueron honrados con el Oscar a mejor película extranjera, el mayor lauro para producciones en idioma diferente del inglés. Los argentinos han llegado por segunda vez a la cima de la cinematografía mundial después de seis apuestas previas. Un porcentaje nada desdeñable en una región que tiene una buena tradición y producción a la espalda, pero asimétrica en la historia si se la compara con los europeos.

Escribe: Maglio GARAY 

El Secreto de sus Ojos no solo dejó en el camino a los alemanes, también los peruanos debieron resignar oportunidad con su excelente "teta asustada", de la directora Claudia Llosa. Esto pone de nuevo en alto la creación cinematográfica regional que encabezan, con los argentinos, también los brasileños, cubanos y mexicanos.

 Todos ellos seguidos de cerca por chilenos, peruanos y colombianos. El premio máximo también es un acicate para una nueva generación de directores, entre los que la peruana Llosa se abre paso de un golpe con esta nominación estelar. 

La cinta alemana La Cinta Blanca era archifavorita para quedarse con el apetecido galardón y la propia Alemania sufrió en una semana dos derrotas frente a los argentinos: la de su selección de fútbol y la puja que se jugó en Hollywood. Un dato poco conocido en las alternativas previas a la gran ceremonia del teatro Kodak, es que en todo momento la realización rioplatense fue segunda en las apuestas, detrás de los alemanes y por delante de los franceses que habían llegado con la galardonada Un Profeta. 

De nada sirvieron los premios acumulados por los competidores del trabajo de José Campanella. Ese cuadro ratificó que la Comisión que decide en definitiva el rumbo final que tomará el otorgamiento se abstrae de las presiones externas a su propia decisión y eso vale también en esta ocasión para las presiones de la misma industria. Algo que honra las decisiones tomadas en esta versión 2010 del Oscar. Campanella ya había estado en el umbral de la consagración con El Hijo de la Novia, cuyo protagonista fue el mismo con quien hoy comparte gloria: el primer actor Ricardo Darin. 

El éxito para otra película argentina llegó después de 24 años desde que La Historia Oficial, con Norma Aleandro dirigida por Luis Puenzo, obtuvo la primera estatuilla para Buenos Aires. Pero no ha sido la primera vez que este país espera en el umbral del premio. Ya estuvo allí en seis ocasiones e incluso logró colocarse en los albores de la premiación a realizaciones extranjeras, por parte de la Academia de Hollywood. A esa antesala llegó por primera vez con Dios se lo Pague de Luis César Amadori, en el año 1948, sobre un libro original del brasileño Joracy Camargo. En esa ocasión no había premio a mejor realización extranjera -no lo hubo hasta 1949- sino una mención especial que en ese año se llevó la recordada Ladrón de Bicicletas, que dirigió ese monstruo hecho mito del cine italiano:Vittorio de Sica.  

En esta oportunidad, El Secreto de sus Ojos llegó a las nominaciones con menor perfil que el trabajo alemán y francés, pero con éxito de taquilla, tanto en Argentina como en España. No obstante, su acumulado previo de premios no era desdeñable: 8 nominaciones al Goya. 

Luego de haber visto Das Weisse Band se comprende mejor la decisión de la Comisión que prefirió premiar a los argentinos y dejar por fuera a los germanos. La compleja trama de La Cinta Blanca debía quedar opacada por la dinámica del filme latinoamericano. La realización alemana se desarrolla con la lentitud dramática que exige un argumento puesto en la etapa previa a la Primera Guerra Mundial y en una aldea de cerradas costumbres campesinas, opuestas a los cambios que de manera irremediable les traerá la guerra. Demasiado peso para el gusto y responsabilidad de quienes eligieron. 

LA DERROTA DE AVATAR 

En los galardones para actores no hubo sorpresas: actriz y actor principal fueron los anun ciados: Sandra Bullock, por The Blind Side y Jeff Bridges, por Corazón Rebelde. Los premios secundarios también estaban previstos: el austriaco Cristoph Waltz por Inglorius Bastards y Mo´Nique por Precious.  

Lo interesante en esta versión 82 de entrega del Oscar, fue la aplastante derrota que sufrió James Cameron y su Avatar. Tal como lo habíamos previsto, la decisión de los miembros de la Academia rechazó las presiones de la industria y prefirió a David frente a Goliat. Kathryn Bigelow con The Hurt Locker se llevó los preciados lauros a mejor director y mejor película, por el trabajo que en casi todos nuestros países se conoció como Vivir al Límite y, en Colombia, Zona de Miedo. Apenas le dejó a su exmarido reconocimientos técnicos de bajo rango. Fue un segundo naufragio de Titanic para el orgulloso Cameron.  

El ambicioso director sólo ganó tres premios entre nueve nominaciones. Le faltó desde el comienzo una nominación clave y de gran trascendencia en esta carrera hacia el Oscar: argumento original o adaptado. También carecía de nominación en algo fundamental: actuación en papel principal o secundario. Además le faltó un rango técnico imprescindible para que junto con todos los ya enunciados, hagan "redonda" una candidatura al Oscar: vestuario.  

En ese marco, Bigelow no solo barrió con su antiguo consorte sino que se convirtió en la primera mujer en ganar el lauro como mejor directora. Ella reivindicó a las otras tres mujeres que la precedieron: Lina Wertmüller,en 1976, por Siete Bellezas; Jane Campion, en 1993, por El Piano y Sofia Coppola, en 2003, por Lost in Traslation. Pero Bigelow también se apropió del mérito por mejor guión original y los premios por sonido y mezcla sonora.  

El slogan con que se lanzó Avatar al mercado decía que nada sería igual para el cine después de vista esta película. En efecto, excepto en la taquilla, pocas veces se ha visto un fracaso semejante. Queda la experiencia de que las películas hechas con bajo presupuesto, como lo fue la realización de Bigelow, también están listas para grandes éxitos (aresprensa.com).


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